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Se cumplió nuevamente en la sede de Rotary Club Chuy
Frontera la tradicional campaña denominada ADOPTE UN
ÁRBOL, donde fueron entregados varios centenares de
ejemplares de nuestra flora nativa y especies
ornamentales.
El objetivo de esta campaña es ayudar a preservar y
mejorar las condiciones ambientales de la zona así
como contribuir al conocimiento de las especies
autóctonas.
De esta manera se han beneficiado personas e
instituciones de la zona que han asumido el
compromiso de plantarlas y cuidarlos para que se
puedan desarrollar normalmente. |
En
esta oportunidad la tarea se realizó en forma conjunta
con los clubes rotarios de Santa Vitoria do Palmar y Rocha
Este, contándose además con la colaboración de la
Intendencia Departamental y Sepae como así también de
otras instituciones locales. La presidenta del Rotary
fronterizo Susana Rocha destacó el valioso apoyo prestado
por la población y los medios de comunicación que han
difundido la campaña. “También hemos realizado un
repartido de carácter informativo donde detallamos el
nombre de algunas especies de nuestra flora indígena, de
árboles y arbustos que conforman el monte serrano o el
ribereño de nuestros ríos y arroyos. Es necesario de las
nuevas generaciones se vayan consustanciando con algunos
nombres para ellos desconocidos y que tienden a
desaparecer como lo son curupi, guaviyú, taruman,
anacauita, arrayán, coronilla, arazá, aruera y palmera
butía.” Cabe señalar que el informe aludido ofrecía
detalles y particularidades de algunas especies.
El
coronilla es un árbol nativo, corpulento pero bajo y
espinoso, de follaje color verde oscuro, capaz de florecer
y dar un fruto de unos 3 milímetros. Crece en forma lenta,
unos dos milímetros en su diámetro cada año . Posee una
madera muy dura y pesada muy codiciada para quemar por el
calor que se desprende y la duración de la brasa. El
talado del coronilla está reglamentado con el fin de
evitar la desaparición de esta especie. El ceibo por su
parte es un árbol de poca altura que florece en primavera
y en verano. Es considerada la flor nacional del Uruguay.
Debe protegerse de las heladas en los primeros tiempos y
requiere bastante humedad. Tiene un crecimiento
relativamente lento y está considerado como un verdadero
símbolo a nivel escolar, razón por lo cuál es que
generalmente en cada escuela hay un ceibo. El ombú es un
ejemplar de gran porte y frondoso, típico de la campaña
pero que se adapta también a la ciudad. Se multiplica por
semillas, crece muy rápidamente y generalmente se
encuentra en forma aislada, aunque son reconocidos
mundialmente los montes de ombúes de la Laguna de
Castillos y del Cerro Arequita.
Chuy,
agosto de 2006. |