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Desde 1985 y salvo la habilitación del Régimen de
Free-Shops muchos proyectos que pretendían desarrollar la
ciudad y zonas adyacentes han fracasado por diversas
circunstancias que no hacen al espíritu de la nota.
Pretendemos simplemente insistir en viejas aspiraciones de
la población que recogidas por diversas comisiones fueron
consideradas al más alto nivel por las autoridades de
ambos países.
Los Clubes de Servicios, la Comisión Binacional de
Integración Fronteriza y la Cámara de Comercio gestionaron
conjuntamente con otras instituciones la instalación de
diversas industrias, el desarrollo general del área de la
Laguna Merín, el aprovechamiento de la cáscara del arroz,
una zona franca y diversas acciones relacionadas con el
medio ambiente. Se trataba de unificar esfuerzos para
mejorar las condiciones de los habitantes de ambos país y
estimular el intercambio de bienes, materiales y personas
en forma ágil y efectiva. Vinieron a Chuy-Chui en varias
oportunidades las máximas jerarquías de varios ministerios
y autoridades consulares acompañados por diputados y
senadores que impulsaban estas iniciativas.
Del encuentro realizado entre los presidentes José Sarney
y Julio María Sanguinetti surgieron los incentivos
fiscales para todas las industrias que se instalaran en la
frontera a los efectos de estimular el desarrollo
económico de la región. Las autoridades brasileñas basaron
sus incentivos en la eliminación del ICM, IPI y el
impuesto de Renta a todo proyecto industrial localizado a
una distancia de 50 kilómetros de la frontera. Quedó
establecido que esa medida entraría en vigencia a los 90
días aprovechando para las exportaciones la proximidad del
puerto de Río Grande y la Laguna Merín. El entonces
Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil Olavo Setúbal
entusiasta defensor de ese proyecto propuso la integración
de una Comisión Binacional para estudiar sus posibilidades
con la seguridad de que este proceso de industrialización
beneficiaría la región desde el punto de vista
económico-social generando puestos de trabajo en ambas
poblaciones. Sin embargo y pese a los años transcurridos
nada se ha logrado y se siguen reiterando las dificultades
que se pretendió solucionar con el Documento de Frontera.
Chuy,
setiembre de 2006. |