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“Entre palmares de vieja data
a donde nace siempre el sol nuevo
está “Pindingo” metiendo el remo
de su leyenda entre dos luceros.....”
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Tuvimos la oportunidad de mantener un trato
permanente cada vez que la tarea periodística nos
requería desde sus pagos de San Luis. Esa relación
común nos permitió durante 40 años conocerlo y
valorar sus virtudes, lo que aumenta el impacto
emocional y la congoja que nos provoca su
partida. |
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Lo
conocimos en el 66 y no dudamos que perdurarán en el
tiempo los extensos diálogos que mantuvimos desde
entonces, cada vez que llegábamos a su “rancho largo” en
las proximidades del río que tanto quiso. Una vida
castigada por las dificultades le fue dando con los años
el equilibrio y la ponderación que le valió finalmente el
título de vecino ejemplar. Fue un hombre sereno,
trabajador, sencillo, equilibrado, modesto y respetuoso .
No dudamos que su muerte trasciende el ámbito casi
familiar de San Luis, para transformarse en una dolorosa
perdida para el departamento. Poco podemos agregar a la
despedida de Silvio y José Carlos desde estas mismas
páginas, motivo por el cual nos limitaremos a reproducir
la última nota que le realizáramos en oportunidad de
cumplir sus 95 años.
“PINDINGO” EL VIEJO BALSERO
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En la década del 60 San Luis al Medio disfrutaba de un
pujante y dinámico crecimiento comercial, estimulado
por las actividades agrícolas que rodeaban el pueblo
en pequeñas parcelas explotadas generalmente por el
grupo familiar.
Un hombre nacido allí ya es parte del paisaje y su
nombre trasciende fronteras en alas de una canción
compuesta por Angel Iroz y musicalizada e interpretada
por “LOS ZUCARÄ”.
No eran ajenos a este crecimiento comercial de San
Luis, los García, Caticha, Pérez, Cabrera, Silveira,
Rodríguez, Gómez, Cardozo y Olivera Bender. |
A
la entrada del pueblo, el club Social que supo recibir por
aquellos años la orquesta de Donato Racciati, motivando
excursiones de todo el departamento. Esta institución
centralizaba la actividad del pueblo recibiendo
diariamente a sus asociados que matizaban las noches con
juegos inocentes que pasaban por la conga, la lotería o el
truco. El Club Social era el sitio obligado para la
diversión donde todos se encontraban sin saber para qué.
Muchos casamientos tuvieron su origen en los bailes del
social, donde los jóvenes se apasionaban para “toda la
vida” y terminaban ante el juez de paz con los testigos
correspondientes. Fue en uno de esos casamientos que
conocimos a Duvinoso del Puerto (Pindingo) uno de los
personajes más representativos de San Luis.
También en esa oportunidad conocimos la historia del viejo
balsero que pasó por el siglo junto a las márgenes del
caudaloso San Luis, hasta convertirse en un símbolo para
los habitantes del pueblo que lo vio nacer un 29 de
octubre de 1908. Junto a la historia de “Pindingo” se
puede escribir también la historia del pueblo, de la balsa
y de los primeros puentes de la zona, que cruzó mil veces
en una búsqueda inútil de nuevos horizontes. En aquella
oportunidad nos habló de “su balsa” y del río , comentando
al pasar algunos salvatajes realizados, pero quitándole la
importancia que realmente tuvieron. “ Si tuviéramos que
destacar el más difícil –dijo Pindingo- tendríamos que
referirnos al que sucediera en una semana de turismo hace
muchos años, cuando un camión procedente de San José se
cayó al río con sus ocupantes en el interior de la cabina.
Comprendí que se presentaba el momento de poner en
practica mis experiencias de “margullidas” de
profundidad. Me introduje en la cabina, ayudando a salir
al conductor un señor de apellido Ottonello que en esos
momentos se lamentaba por la suerte de sus hijos.
Comprendí que la situación era realmente crítica y volví
al fondo del río sacando a dos niños y una niña. Creo que
estas son las cosas más importantes que puedo haber
realizado en mi carrera de balsero.” Haciendo referencia
finalmente al tema que le dedicara Angel Iroz, manifestó
que era “una gran alegría poder comprobar que existen
personas agradecidas en esta tierra y quizás una de ellas
sea el que escribió la letra, otros son los que la tocan,
otros los que la cantan y otros los que la piden.”
“Yo soy Pindingo, viejo balsero
construyo puentes de troncos nuevos....”
Chuy,
junio de 2006.
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