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Con distintos actos se conmemoró en el norte rochense el
Día del Patrimonio, visitando lugares y edificios
significativos que por su importancia se han convertido en
íconos de nuestro pasado histórico.
Los grupos ambientalistas han mancomunado esfuerzos para
preservar algunos edificios centenarios que fueron
amenazados por la piqueta como sucediera hace unos años
con la Receptoria de Aduanas, cuya antigua construcción
data del año 1879. En esa oportunidad una movilización
popular evitó la demolición prevista en un proyecto que
consideraba la construcción de un moderno y funcional
edificio de acuerdo a las necesidades de este organismo.
Sin embargo el proyecto no se ejecutó y la población sigue
contando con el edificio más representativo, convertido en
monumento histórico y que podría ser destinado a Museo
Regional y sede de la Casa de la Cultura. Sin embargo no
ha sucedido lo mismo con el primer resguardo aduanero que
contó la frontera y que con el paso de los años sus ruinas
se encuentran dentro de la ciudad en la esquina de Avenida
España y Francisco de Los Santos donde antiguamente se
realizaba la fiscalización aduanera de quienes entraban o
salían del pueblo.
Dentro de algunos días la voracidad inmobiliaria terminará
con las ruinas que se resisten a desaparecer y la ciudad
perderá otro de sus valores históricos. Se comprueba de
esta manera una idea generalizada de que esta ciudad nunca
ha preservado debidamente algunos lugares que podrían
considerarse como símbolos del patrimonio local. Los
historiadores fronterizos han señalado en reiteradas
oportunidades que Chuy es una ciudad sin memoria al
haberse quedado con pocas señales de su pasado histórico.
Lamentablemente en las últimas décadas han desaparecido
varias casas que representaban una herencia del siglo
pasado y que habían calado muy hondo en el sentimiento de
los primeros habitantes. Es evidente que el progreso
acompañado del valor inmobiliario y su especulación han
sentenciado la identidad edilicia del pueblo dando paso
a las nuevas construcciones. Sería buena cosa que en el
futuro se planificara la transformación urbanística sin
borrar definitivamente las huellas del pasado, manteniendo
algunos edificios representativos de la memoria
colectiva.
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El viejo edifico que ocupara durante 70 años el
resguardo aduanero y que dentro de algunos días será
demolido para dar paso a una nueva construcción.
Ladrillo de campo sentado en barro, piso de tierra y
techo de paja que se resiste heroicamente a
desaparecer. |
Chuy, octubre de 2006. |