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Con distintos actos el
pueblo brasileño conmemoró un nuevo aniversario de su
independencia, contando con la participación de
autoridades uruguayas y representantes de las
distintas colectividades locales.
De esta manera el
extremo sur brasileño ha exaltado una vez más la
Independencia de su país y el sacrificio de sus
próceres.
Con motivo de este
acontecimiento Chuynet recogió la opinión de Richard
Rocha quien al hacer una breve reseña de los hechos
manifestó: “El año de 1822 comenzó en forma dramática
para el Príncipe Don Pedro. |
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Richard Rocha Velásquez |
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El
día 1º de enero recibió un manifiesto escrito por José
Bonifacio y firmado por toda la junta provisional de la
ciudad. Hasta entonces solo algunos carteles exhibidos en
las calles o en las manifestaciones a veces entusiasmadas
de los más allegados, en los teatros, Don Pedro no
registraba ninguna otra señal de apoyo a su permanencia en
Brasil. Pero la carta de Bonifacio era impactante,
según ella, las cortes de Lisboa basadas “en el
despropósito y en el despotismo” buscaban imponer a
Brasil “un sistema de anarquía y esclavitud“. Movidos por
una “noble Indignación“, los Paulistas estaban “prontos a
derramar hasta la última gota de sangre y a sacrificar
todas sus poses para no perder a su adorado príncipe”, en
quien colocaban “sus bien fundamentadas esperanzas de
felicidad y honra nacional”.
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Los habitantes de Río
de Janeiro que pensaban de la misma manera,
organizaron un abajo firmado con 8.000 nombres y lo
entregaron al Príncipe una semana después, en una
ceremonia realizada al mediodía del 9 de enero.
Después de leer el
documento, don Pedro anunció solemnemente su decisión.
“Si es para el bien de todos y la felicidad general de
la nación, digo al pueblo que “FICO” . Este día es
conocido en la historia de este país como el día “do
fico”. Reunido enfrente al Palacio Municipal, el
pueblo saludo la decisión del Príncipe. El día 11 las
tropas Portuguesas intentaron obligar al Príncipe a
embarcar hacia Lisboa, apoyado por el pueblo y por
tropas leales, Don Pedro se resistió. |
La
Independencia ahora era una cuestión de tiempo. Cinco días
después de expulsar de Río a las tropas Lusas, comandadas
por el Gral. Aviléz, Don Pedro organizo un nuevo
ministerio, y para dirigirlo escogió a José Bonifacio de
Andrada e Silva. El 1º de agosto, declaro enemigas a todas
las tropas enviadas de Portugal sin su consentimiento. El
día 14 partió hacia San Paulo para solucionar una crisis
en la provincia, el 2 de setiembre, en Río, la esposa de
Don pedro, Doña Leopoldina, leyó las cartas llegadas desde
Lisboa con abusivas decisiones de la corte, reunió a los
ministros y envió mensajeros a Don pedro. El día 7 de
setiembre, el príncipe recibió las cartas a las márgenes
del Río Ipiranga y concluyo que, era hora de romper con la
metrópolis. Después de leer, arrollar con sus manos y
pisotear las cartas, Don Pedro monto su caballo, cabalgó
hasta la cima de una colina cercana al río y grito ante su
guardia de honor: “Amigos, las cortes de Lisboa nos
oprimen y quieren esclavizarnos, desde este día en
delante, nuestras relaciones están rotas”; luego de
arrancar la insignia Portuguesa de su uniforme, el
príncipe saco su espada y gritó: “ Por mi sangre, por mi
honra y por dios: haré de Brasil un país libre”,
enseguida, irguiéndose en los estribos de su montura y
alzando la espada afirmó: “Brasileros, de hoy en adelante
nuestro lema será: “INDEPENDENCIA O MUERTE”.
Eran
las cuatro horas de la tarde del 7 de setiembre de 1822.
En el día siguiente, inició el viaje de retorno a Río de
Janeiro, adonde llego en el tiempo record de cinco días,
en la capital, fue saludado como un héroe. El 1º de
diciembre, a los 24 años, fue coronado no rey, sino
Emperador, para mostrar que, a pesar del derecho
monárquico, también había sido electo por el pueblo.”
Chuy, setiembre de 2006. |