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Invitado especialmente por dirigentes del Partido Colorado
con motivo del homenaje a José Batlle y Ordóñez, visito
nuestro país el ex presidente brasileño Fernando Henrique
Cardoso.
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Considerado como uno de los dirigentes políticos más
importantes del mundo y reclamado como disertante en
distintos eventos internacionales, Cardoso analizó en
esta oportunidad y al margen de la obra de José Batlle
y Ordóñez, algunos aspectos relacionados con los
principales temas que preocupan a los gobiernos de
varios países de América Latina. En la parte medular
de su discurso Cardoso señaló que “le correspondió
Batlle y Ordóñez conciliar un pacto de no agresión ,
no a la guerra no al aniquilamiento del otro, para que
se constituya un denominador común para una cierta
convivencia nacional como lo hizo Batlle a principios
de siglo.
El estado tuvo la oportunidad de organizarse ampliando
los sectores en bien de la sociedad poniendo acento en
la decisiones consultando a los sindicatos, los
funcionarios públicos y el respeto al trabajo que son
las obras fundamentales de un hombre de Estado. |
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Fernando Henrique Cardoso (ex-presidente de Brasil) |
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El tema fundamental es preguntarnos ahora que significa
hoy día hacer una labor de Estado, que significa hoy día
hacer una reforma y para que sirve esa reforma.
Creo que de alguna manera tenemos entre nosotros algo
semejante a lo que Batlle tuvo que enfrentar a comienzos
del siglo pasado Ahora nos toca a nosotros reconstruir el
quehacer nacional y las estructuras políticas que permitan
absorber el proceso histórico y organizar las economías.
En la actualidad los países de la región deben enfrentar
otros desafíos de índole no muy distintas. Los problemas
económicos como todos sabemos han golpeando muy fuerte
durante los últimos treinta años, con una palabra que no
explica nada pero hace referencia que es la globalización.
De esta manera es evidente que los países deben tomar
decisiones para ver como van a sobrevivir como nación,
cuando hay fuerzas muy poderosas abriendo ventanas para
otra forma de integración. Si podemos integrarnos
tendremos que ver hasta que punto vamos a mantener nuestra
identidad originaria de Estado Nación. Que alternativas
tendremos ante otras configuraciones regionales que se
puedan plantear para facilitar o no este tipo de
integración. Qué podemos hacer; mantenemos el MERCOSUR, lo
profundizamos, entramos al ALCA, quedamos al margen,
hacemos acuerdos con Europa. Otra vez debemos volver al
pensamiento de los hombres de Estado de cada país para
hacer frente a este nuevo reto. Será inútil cerrar los
ojos debemos saber que vamos hacer en el momento de tomar
decisiones. El tema no termina por ahí hay otros retos.
Los cambios que se produjeron en los siglos 19 y 20 han
creado sociedades masivas que pueden no percibirse, en
sociedades pequeñas como el Uruguay pero en países como
Méjico, Brasil, Colombia o Argentina es obvio que tenemos
sociedades inmensas donde hemos mantenido la idea de
Libertad y que como consecuencia de esos valores se sabe
que esa libertad requiera condiciones mínimas de
igualdad, por que de lo contrario no irá a funcionar. Como
podemos crear situaciones que permitan en forma simultanea
insertarnos en la economía global y que tomen en
consideración las aspiraciones masivas de los ciudadanos
que tienen miedo de quedar al margen de algunos sectores
de la sociedad y no poder decir algo sobre el proceso
político local. Como mantener la idea de libertad o de
igualdad en sociedades masivas y democráticas que tienen
un desafío de integración global y que son muy desiguales
y donde hay todavía masas empobrecidas que son muy
numerosas, Como mantener la idea de libertad, la idea de
igualdad si hay quizás nuevamente en la región, no me
refiero específicamente a ningún país, pero hay en la
región riesgos de que en esa situación las formas
anteriores no sean suficientes para que la gente se sienta
partícipe en las decisiones del poder. De esta manera se
abren espacios para el populismo y para todo intento de
puedan chocarse con los valores fundamentales que han
permito el crecimiento histórica de estos países bajo un
cause liberal pese a las interrupciones de las dictaduras.
Estos no son desafíos que se pueden solucionar fácilmente
y cualquiera sea el grupo político que llegue al gobierno
tendrá que hacer frente a estos desafíos.
Es posible que los desafíos que nosotros hemos heredado
ya no sirvan más para que podamos responder a los desafíos
contemporáneos. Y aquí viene el meollo de la cuestión, hay
que cambiar algo, hay que hacer reformas pero que tipo de
reformas. Viene ahora el mismo desafío que tantas veces
han enfrentado nuestros antecesores históricos. De todas
maneras cada país tiene su particularidad, no hay recetas
ni diseños de estado eso depende de cada situación, no
podemos pedir que Brasil utilice el mismo sistema de Chile
para solventar la crisis del sistema de previsión social.
No se trata de una fórmula sino de aplicar concretamente
en cada situación un conjunto de medidas que nos permita
solucionar “nuestros problemas”. Si bien es cierto que el
desafío es común y hay ciertas instituciones que tienen
problemas semejantes, no es cierto que las circunstancias
sean idénticas. Hay que dar espacio a la creatividad, hay
fórmulas distintas y eso es lo que está pasando en América
latina en estos momentos. Se intentan fórmulas distintas
para ver como vamos a cambiar las estructuras que hemos
heredado del siglo pasado, para que el Estado pueda
ajustarse a la realidad actual. No se puede pedir que
Brasil haga lo que hizo Chile ni que Uruguay haga lo que
hizo Argentina por que son situaciones distintas aunque
estén enfrentando el mismo desafío. Las sociedades
nuestras en la actualidad ya no están mas formadas por las
antiguas instituciones tradicionales. En la actualidad
toda la sociedad se interconecta por redes, no son más los
sindicatos ni los partidos solamente los que actúan. La
gente se organiza, actúa, propone y forma opinión, existe,
tiene presencia y fuerza. Eso no significa que la antigua
institucionalidad desaparezca pero es evidente que han
surgido movimientos más rápidos que son capaces de
organizarse y desaparecer rápidamente. Sin embargo las
sociedades que se organizan de esa forma, no quiere decir
que estén siempre orientadas por los mismos valores. En
las sociedades masivas actuales se forman segmentos que
podríamos llamar de sociedad incivil , pues la
criminalidad toda se organiza de la misma manera, el
crimen se globaliza organizándose en red y desafía los
poderes organizados, ya sean ladrones, traficantes de
armas o de mujeres, el contrabando y la corrupción.
No será fácil combatir todo esto que requiere una labor de
Estado y una visión generosa y efectiva de la sociedad.
Para esto se requiere que todos los días hagamos una
repetición, pues al día siguiente de las elecciones quien
fue votado no tiene ningún voto, nada, y tendrá que
justificar a cada instante lo que está haciendo. Dentro de
este desafío tendremos que reconstruir nuestros partidos
tomando en consideración estas peculiaridades del desafío
contemporáneo. El Estado nuestro y también el de nuestros
antecesores, de Batlle, de Vargas y mío de alguna manera
está en jaque y al decir esto no estoy criticando a
quienes lo crearon, sino a nosotros mismos que no hemos
sido capaces de hacer la readaptación necesaria para que
el Estado y sus Instituciones correspondan a los desafíos
contemporáneos. Es posible que en gran parte de la
desmoralización de las instituciones políticas
contemporáneas esté en el sentimiento de impunidad o de la
falta de pena que la gente tiene. Creo que esto es un
desafío a ser enfrentado como una reforma importante para
los que hacemos política.”
Chuy, agosto de 2006. |