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Toda
publicación relacionada con el pasado histórico de una
población, suele despertar el interés de sus habitantes y
en forma simultánea generar la natural discrepancia entre
quienes tienen otra visión sobre esos acontecimientos. Sin
embargo quienes trabajan conscientemente y realizan sus
investigaciones en forma paciente y recurriendo a los
protagonistas o integrantes de esas comunidades, deben
tener la tranquilidad de estar contribuyendo a mantener
viva la llama de la tradición. Resulta muy difícil
incursionar en temas del pasado sin buscar las raíces que
nos permitan identificar quienes fueron, que hicieron y de
donde vinieron nuestros antepasados.
La
generosidad de algunos lectores ha facilitado la tarea
acercando recuerdos, libros, fotos y documentos que
atestiguan de alguna manera los hechos ocurridos. Existe
un acervo domiciliario guardado celosamente por algunos
vecinos que nos permiten recrear de alguna manera la vida
cotidiana de los primeros pobladores. Entre muchos
documentos alcanzados, hemos seleccionado algunos
vinculados a dependencias oficiales cuyo valor histórico
representa una fuente inagotable de consulta, con textos
centenarios que sirven para fortalecer la identidad de
esta frontera y zonas adyacentes.
AVISO IMPORTANTE DEL AÑO 1877
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“Todo propietario de carro o carroza deberá munirse
en esta oficina de un boleto que acredite haber
pagado el derecho de estar o ser construía en el país.
Este boleto presentado en las Guardias les franqueara
el paso de la frontera. Todo transeúnte que pase con
tropilla de caballos para volver en un plazo
determinado deberá tomar igualmente un boleto, en el
cual conste haber dejado una garantía por el importe
de los derechos o contribuciones.” |
Sub
Receptoria de Chuy. Firma P.L.
Chuy, enero 8 de 1885
Señor. Adjunto de la Dirección General de Aduanas:
Por
Orden del Señor Receptor, comunico a Ud. que él se
encuentra enfermo de la vista y de alguna gravedad. No
habrá olvidado el señor Adjunto que en su última
inspección a esta oficina ya lo dejo enfermo y desde la
fecha hasta entonces su estado ha sido siempre peor, tanto
que los médicos de este punto se hallan impotentes para
combatir el mal y lo aconsejan bajar a la mayor brevedad a
esa capital. Ahora bien, como entre solicitar licencia y
serle concedida transcurrirían 20 o 25 días y esta
demora podría serle de fatales consecuencias, ha resuelto
viajar a esa comunicándoselo por la presente para que el
señor Adjunto resuelva lo que crea de justicia. Aprovecho
la oportunidad para saludar al señor Adjunto a quien Dios
Guarde muchos Años. Firma A.F.
Nota
de redacción: ( nunca se supo si la licencia fue concedida
por el señor Adjunto ni el nombre de “los médicos” de Chuy
que aconsejaron su traslado a la capital, teniendo en
cuenta que en esa fecha (1885) la salud estaba a cargo de
las curanderas.)
Chuy, octubre de 2006. |