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Una sentida aspiración de esta ciudad y zonas adyacentes
se ha concretado recientemente con la habilitación de
cursos de capacitación técnica dependientes de la escuela
Industrial de la ciudad de Castillos.
Desde el año 1966 y por iniciativa del entonces Inspector
de Enseñanza Primaria Rosalío Pereyra, las autoridades
locales, clubes de servicios y población en general venían
trabajando por la instalación de una escuela industrial.
Las gestiones fueron infructuosas y salvo algunos cursos
esporádicos nada se logró durante 40 años. En aquella
fecha (1966) el director de la escuela nº 28 Francisco
Leiza actualizó la iniciativa fundamentando la necesidad
de instalar una escuela destinada a la enseñanza de
técnicas industriales y artesanales.
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Los fundamentos esgrimidos en aquella oportunidad
estaban relacionados con la necesidad de proporcionar
destino a un grupo de jóvenes que deseaban y
necesitaban de un oficio como medio de vida. También
se llenarían las necesidades cada día mas crecientes
de operarios calificados (electricistas, instaladores
sanitarios, mecánicos, carpinteros etc) y además
buenas perspectivas para capacitar personas a través
de cursos femeninos industriales. Un censo de
escolaridad realizado en aquella oportunidad señalaba
que la población menor de 18 años era el 42.76 % de
los 3000 habitantes, quienes en su mayoría
encontraban trabajo solamente en los comercios
uruguayos y brasileños. |
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El comercio sigue siendo el principal
destino de los egresados de las escuelas y liceos de
esta ciudad |
Esta
situación obligaba a pensar en soluciones educativas para
asegurar un nuevo destino a los egresados.
Era evidente que ya en 1966 los egresados de la escuela y
jóvenes que habían cumplido el primer ciclo liceal,
deseaban y necesitaban una escuela industrial en la
localidad, ya que no podían por razones económicas
trasladarse a Castillos, Rocha o Montevideo. También el
incremento de la construcción fundamentalmente en los
balnearios próximos estaba reclamando mano de obra
calificada, que era gestionada en otras localidades.
Cuando han transcurrido 40 años es evidente que la
habilitación de una escuela industrial en esta frontera es
más imperiosa que nunca.
Chuy, julio de 2006. |