Culminados los trabajos de investigación realizados en el
Parque San Miguel (DINAMA) con activa participación del
guarda parque Dante Roibal y la Dra Susana González del
instituto Clemente Estable, se inauguró un Sendero de
Información con cartelera que llega hasta la cima del
Cerro Picudo. El mismo tiene una extensión de 2500 metros
y pretende perpetuar el trabajo de investigación realizado
durante 5 años en el área del Parque que asciende a 856
hectáreas. Para Dante Roibal el Sendero se convertirá en
un importante aporte para el área y para una zona
turística de marcada presencia como lo es el Parque
Nacional de San Miguel. En la actualidad estamos
nuevamente solos para cubrir 856 hectáreas al quedar sin
efecto una propuesta que había incorporado nuevo
personal.” Sobre la reiterada problemática de la caza
furtiva que se realiza en el norte rochense señaló que
“esta situación preocupa sobremanera al reiterarse los
hechos registrados en años anteriores, cosa que hemos
denunciado ante las autoridades competentes, pero que
hasta el momento no dieron los resultados esperados.
También corresponde señalar el exterminio de los montes
nativos, donde es fácil observar diariamente el transporte
de grandes cantidades de leña en dirección a la
frontera.”
UN SENDERO HACIA LA AVENTURA
Abandone la “jungla” por algunas horas, olvide la línea
divisoria, los gritos, las bocinas y el trepitar de los
automóviles que suelen elevar los decibeles, deje la
radio y la televisión con sus programas contagiantes y
dirija sus pasos hacia los encantos naturales del Cerro
Picudo. Una reserva forestal compuesta por árboles
centenarios y una vegetación donde se cruzan y entrelazan
para formar un techo verde que en algunos lugares
dificulta el desplazamiento de las personas. El cuidado
que ejercen las autoridades del parque ha permitido
mantener el ambiente natural con sus características
agrestes.
Los turistas que visitan la zona internándose por
pequeños senderos o trillos que atraviesan el monte,
pueden llegar a la parte más alta del Cerro y disfrutar
de una experiencia inolvidable. Es posible que el vértigo
fronterizo nos mantenga alejados de algunos lugares que
pese a su proximidad no contemplamos durante muchos años.
Tal lo sucedido con el maravilloso espectáculo que se
puede observar desde la cima del Cerro Picudo a solamente
15 kilómetros de esta ciudad. Resulta difícil describir
lo que significa el entorno del Cerro petrificado y en
forma simultánea su abundante vegetación, con su monte
nativo, que representa en la actualidad uno de los
mayores atractivos del norte rochense. A pocos kilómetros
del histórico Fuerte se puede llegar cómodamente y sin
mayores esfuerzos en una caminata de 30 minutos y ascender
luego superando las dificultades naturales del monte.
Considerado como un verdadero paraíso el Cerro ofrece la
posibilidad de observar un variado panorama que pasa por
La Laguna Merín, el arroyo San Miguel, la zona de San Luis,
Chuy y la Fortaleza de Santa Teresa. Nada altera la
rutina del lugar que pese a las dificultades está
preservado en forma responsable. Dejando de lado el
comportamiento humano tan difícil de controlar, lo que
realmente se puede valorar en la cima del Cerro es el
silencio que reina permanentemente y solo alterado por el
canto de los pájaros. Para quienes viven soportando el
ruido de la ciudad, nada mejor que una visita al Cerro
Picudo para disfrutar del silencio, observar los reflejos
de sol en el arroyo San Miguel o concentrarse en el rumor
del monte nativo acariciado por el viento.
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El trazado de la ruta 9, el curso zigzagueante del
arroyo San Miguel y un panorama indescriptible de la
zona que rodea 18 de Julio, ganan una dimensión
extraordinaria desde los últimos metros del Cerro.
Desde allí se puede disfrutar de una visión
privilegiada para identificar puntos conocidos que
visitamos diariamente y que desde las alturas ganan
una perspectiva diferente. Quienes frecuentan la zona
han señalado que la puesta del sol ofrece un panorama
de belleza indescriptible donde predomina el
silencio, quebrado en algunas oportunidades por el
canto de los pájaros.
Queremos destacar además la preocupación permanente de
las autoridades para que la zona no entre en un
proceso de extinción y se logre una mayor integración
en los planes de conservación y preservación
ambiental. |
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Guarda parque Dante Roibal |
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Para ello se debería construir un parque forestal que al
margen de complementar las especies que existen en la
actualidad, pueda servir de refugio a diversas especies d
la fauna y la flora que todavía vienen escapando de la
devastación del hombre. A solamente 15 kilómetros de la
frontera se encuentra Cerro Picudo, ofreciendo una variada
vegetación donde se pueden destacar los higuerones,
acacias, eucaliptos, ceibos, mimbres, casuarinas, pinos,
sauces, álamos, palmeras, coronillas, araucarias y
ombúes. Una flora indígena muy rica y variada que tuvo en
Horacio Arredondo a uno de los principales impulsores
desde la dirección Nacional de los Parques. Al margen de
las bellezas naturales del Cerro se podrían realizar
diversas actividades recreativas para complementar el
esfuerzo que viene realizando la Junta Local en otros
ámbitos de 18 de Julio. La formación vegetal que exhibe
el Cerro está considerada como una de las más importantes
del departamento, ofreciendo un potencial turístico, que
bien explotado podría generar incalculables beneficios
para la zona.
Pese al esfuerzo de las autoridades es evidente que muchas
plantas autóctonas pueden ir desapareciendo porque la gran
mayoría de los visitantes recogen plantas pequeñas en
forma indiscriminada y algo similar sucede con los
animales. También debemos señalar que parte de la riqueza
vegetal del norte rochense ha desaparecido en los últimos
años, revelando alguna irregularidad en la preservación
que se cumple en el área comprendida entre San Miguel, San
Luis y Cebollatí. No debemos olvidar que diversas
especies disfrutan del parque natural del Cerro,
destacándose entre otras los zorros, nutrias,
mano-pelada. Gato-montés, coatí, apereá, mulitas,
comadrejas, liebres, tucu-tucu, carpinchos, cerdos
salvajes y jabalíes. Podemos destacar además que entre el
Vigía y La Carbonera se encuentra uno de los pocos rodeos
descendientes directos del ganado criollo introducido por
los españoles, sin cruza con ninguna raza. Todo esto
seriamente amenazado por los cuatreros que vienen matando
y carneando vacas dentro del parque. Cabe señalar que
estos animales integran el rodeo más importante de nuestro
país, siendo descendientes directos del ganado criollo
introducido por los españoles. |