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Nació en la Unión, uno de los barrios más populares del
Montevideo antiguo, un 3 de febrero de 1926, procedente de
una familia de albañiles con rango de constructores, que
le facilito en algo su pasaje por la escuela 63 de Camino
Carrasco, liceo José Pedro Varela y finalmente la Facultad
de Medicina. No tenía 30 años de edad cuando se encuentra
entre los fundadores de C.E.M.E.C.O. (Centro Médico
Cooperativo) donde trabajó como practicante y muy poco
como médico, al tener que viajar para el interior.
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Lo recibió el vecindario de un pequeño núcleo poblado
denominado San Luis, sobre la margen derecha del río
homónimo. La hija de Ciriaco Pereyra le dio la
oportunidad de realizar el primer parto en su nuevo
destino, cuando transcurrían los primeros días de un
cálido enero del año 1960. A partir de ese momento se
entregó de lleno a su profesión, para ganarse con el
tiempo la simpatía y la consideración general de la
población.
Lentamente se fue “aquerenciando” en su nuevo destino
y cuando todavía no se conocían los caminos mejorados
tuvo que desafiar los cruentos inviernos para llegar
hasta Barrancas, Los Ajos, Isla Negra, El Ombú y San
Luis Abajo para prestar asistencia. |
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Dr. Juan José Canclini |
Fueron pocos años pero marcaron una nueva etapa en la vida
del pueblo, trabajando sin desmayo para cumplir múltiples
actividades junto al “Negro” Echeverría, “Pîndingo”
Pereyra, Fernando Olivera, los “Turcos” Caticha, Bender,
Cabrera, Corbo y muchos otros que lo rodearon desde el
momento de su llegada. No tenemos dudas de que recorrió
permanentemente todas las zonas rurales, por caminos
intransitables pero donde le bastaba solamente un caballo,
un par de botas y un poncho gaucho para llegar hasta el
lecho de sus enfermos. Es posible que en este núcleo
poblado surgido junto a las márgenes del caudaloso San
Luis, haya transcurrido una etapa importante en la vida de
este médico rural, que con los pocos medios disponibles
pudo realizar una gran obra a favor de los más
necesitados.
En
los primeros meses del año 1977 el Dr. Canclini da por
terminada su etapa al frente de la policlínica de Salud
Pública, recibiendo un sencillo homenaje de toda la zona
con motivo de la importante gestión realizada a favor de
esta población. Culminaban en esa oportunidad 17 años de
trabajo sin pausa en el ámbito de la salud, pero terminaba
también el trabajo silencioso que venía cumpliendo por el
club Social, por la Liga de Fútbol y por todo aquello que
reclamaba una población que nada tenía. Cabe señalar que
durante varios años atendía dos veces por semana la
policlínica de 18 de Julio viajando en sulky por falta de
locomoción. Vino luego su apostolado en el hospital de
Chuy, trabajando permanentemente pero con menos
revoluciones, aunque con mayores fatigas por el peso de
los años que el “TOTO” nunca quiso reconocer.
Chuy,
diciembre de 2006. |