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Contrariando las tradicionales costumbres del balance
anual sobre el debe y haber de nuestra ciudad durante el
año que finaliza, nos ocuparemos del 2007 como año de los
cambios reclamados por la población y prometidos por
nuestros gobernantes.
Es
evidente que una buena temporada puede tranquilizar los
“nervios” de la frontera y lograr en parte la esperada
reactivación del comercio local. De esta manera se
renovaran las esperanzas y pasaran al olvido algunos años
sombríos y llenos de dificultades que golpearon duro a los
operadores y a la población en general. Tampoco se pueden
esperar cambios fundamentales, ni milagros que justifiquen
las esperanzas puestas en este flamante 2007. No dudamos
que se vivirán nuevas experiencias, se buscaran otras
alternativas y tendemos que mentalizarnos para vivir otras
realidades. Lo fundamental será aprender de nuestros
errores y no cruzarnos de brazos, esperando que llegue la
temporada salvadora que nos permita luego descansar
durante nueve meses. Los cambios experimentados en la
región y en el mundo continuaran repercutiendo en esta
frontera (Chuí-Chuy) por lo que será muy difícil mejorar
las condiciones de sus habitantes mediante un crecimiento
comercial que determine mayores empleos y mejores
salarios más allá de la temporada que puede ser muy buena
pero que no supera los 60 días. La implantación del
MERCOSUR ha perjudicado en términos generales la actividad
comercial que se venía desarrollando tradicionalmente en
esta frontera durante los últimos 30 años.
Como
se trata de un proceso irreversible tendremos que convivir
con sus consecuencias y buscar por todos los medios la
forma de ir cumpliendo con la reconversión que señalan
los técnicos, ajustándonos a los nuevos tiempos y apostar
ahora a la actividad comercial de los establecimientos
uruguayos. Estamos en una zona comercial cuyo desarrollo
podrá sacarla lentamente del aspecto marginal que la
caracterizo durante muchos años. Dentro de esta realidad y
teniendo en cuenta además el centralismo que siempre nos
ha dominado, no podemos ser muy optimistas y pensar que
los problemas se van a resolver con las buenas
intenciones. De todas maneras es importante y queremos
destacarlo, la nueva mentalidad que se observa en la
población en el momento de tomar decisiones y salir luego
a defenderlas con honestidad y claridad de propósitos. Los
operadores turísticos, comerciantes, clubes de servicios y
las autoridades que nos representan en distintos
organismos deberán estudiar planes de integración y
desarrollo si es que realmente quieren transformar esta
zona en un importante polo de desarrollo.
Chuy,
enero 2007. |