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No
se imaginaba don Hernando Arias de Saavedra allá por el
1600 que las tropas de vacunos que estaba ingresando a la
Banda Oriental podrían tener cuatro siglos después una
simbólica repercusión en el deporte uruguayo.
Para
él y su Rey se trataba simplemente de incentivar la
riqueza ganadera cuya explotación sería en definitiva el
origen de la colonización de nuestro territorio. Sin
embargo aquellas vacas que deberían ser sagradas para
nuestro país por lo que han representado para la economía,
se han metido para siempre en la mejor historia del fútbol
chacarero. A la ya conocida historia de la mascota
rochense como la vaca celeste queremos comentarles la
conmovedora historia de un cuadro de barrio que supo
ganarse en buena ley las preferencias de los deportistas
del departamento de Treinta y Tres.
Se
trata de un fenómeno social llamado “VACA AZUL” que tuvo
amplia repercusión en el fútbol olimareño. Como suele
suceder en estos casos, todo había comenzado en rueda de
amigos en una vieja casona de las calles Celedonio Rojas y
Manuel Meléndez. En ese trasnoche donde se van
confundiendo la guitarra, los naipes, los asados, la caña
blanca y el fútbol fue surgiendo también la idea de fundar
el cuadrito del barrio. Poco importa si la idea del
nombre (VACA AZUL) fue de Julio Macedo o surgió
espontáneamente cuando algunos intelectuales viajaron a
Cerro Chato para enfrentarse con el “TORO NEGRO” de
aquella población. Importa en cambio señalar que el 31 de
diciembre de 1931 este grupo de jóvenes deportistas
olimareños que desparramaban su bohemia en un barrio de
aljibes y parrales fundaban una institución con el
sugestivo nombre de Vaca Azul. Treinta y Tres todavía no
tenía urgencias y el tiempo sobraba para el infaltable
copetín, charlar con los amigos o formar el cuadro para el
próximo domingo. La pasión por las letras y el deporte fue
arrimando distintas personalidades del quehacer olimareño
entre los que se recuerdan a Julio C. Da Rosa, Ruben Lena,
Sanchez Piquere, los hermanos Nieto y los Vergara que
encontraban en el “Rubio” Mila al dirigente que llenaba
todos los cargos de la directiva “imaginaria” del VACA
AZUL. El “Rubio” fue dirigente, director técnico,
masajista y jugador con un raro encanto personal para
manejar el equipo.
LUIS
ALBERTO LACALLE JUGO EN EL “VACA AZUL”
Una
publicación del periodista olimareño Juan Luis Casalla
señalaba que “escribir sobre el Vaca Azul me ha conmovido
hasta las entrañas, revelándome una nueva y mejor
conjugación del valor de la amistad. Conocer a todos los
entrevistados vacasulseños ha sido una experiencia
enriquecedora e intransferible. Debo confesar que además
de mis buenas intenciones hubiera querido sumar talento y
capacidad literaria, pero no fue posible, así que ofrecí
capacidad de trabajo, voluntad y fidelidad.” En la
actualidad todavía resuenan en la esquina redonda (Celedonio
Rojas y Manuel Melendez) algunos nombres que defendieron
la institución en distintas temporadas; Yamandú Piedra,
Angel Pagani, Darío Nieto, “Chuto” Piñeiro, “Cuqui”
Lacalle ex presidente, “Toto” Craviotto, “Yiyo” Rado,
Ruben Silvera, el “Manco” Tonar, el “Gaucho” Saravia,
Walter López, el “Turco” Salomón, Jesús Peralta, “Paco”
Muniz y el “requemado” entre muchos otros. Hoy todo es
recuerdo, el inolvidable Rubio Mila se ha ido con su VACA
AZUL, dejando un cacho de nostalgias en una esquina
clásica de la ciudad de Treinta y Tres, mientras en los
potreros de Rocha va surgiendo la imagen simbólica de la
VACA CELESTE...
Chuy,
enero de 2006 |