Chuy, ayer y hoy...

 
Julio Dornel Sorozábal  (Periodista Independiente)  Biografía

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"Libertad de prensa"

Como lo dijera el constituyente José Ellauri, la libertad de imprenta es “salvaguardia, centinela y protectora de todas las libertades”. Podríamos recordar muchos acontecimientos históricos protagonizados  por hombres ilustres de nuestro país que creyeron siempre en el derecho de disentir, sin alterar por ello las buenas relaciones de los protagonistas.

Basta para ello repasar nuestra primera Ley de Libertad de Prensa, sancionada por la Asamblea General Constituyente el 3 de junio del año 1829, que señalaba en uno de sus artículos que “Es enteramente libre la comunicación de los pensamientos por palabras, escritos privados o publicados por la prensa en toda materia, sin necesidad de previa censura quedando responsable el autor y en su caso el impresor, por los abusos que cometieren con arreglo a la Ley.” También Dámaso Antonio Larrañaga había señalado anteriormente que “cuando en las Instituciones de gobierno existen defectos reales, es una ventaja para el país que se sepan;  por lo tanto manifestarlos por medio de la prensa no es un delito contra el gobierno.”

 

Para el escribano Edgardo Saint Esteven, Director Avenidas  (Rotary Club Chuy Frontera) “en un mundo como el que nos ha tocado vivir, dónde se ha universalizado el relacionamiento interpersonas, donde por mas distantes que de la civilización nos encontremos, tenemos el acceso  diario de un  bombardeo de información por diferentes canales de comunicación.

Muchas veces dada la velocidad con que la misma se produce, no nos permite asimilarla con la consideración que se merece.

Esc. Saint Esteven

 

Existe una frontera muy débil entre la idiotización del ser humano a consecuencia de la recepción desordenada de información, y la adquisición de verdadero conocimiento.

La información recibida por cualquiera de los canales (Internet, prensa, radio, televisión, etc) a menudo no pasan por el control responsable de la racionalidad y veracidad del hecho o juicio transmitido. Por eso nos preguntamos: ¿nuestro derecho a la libre expresión significa un derecho irrestricto a manifestarnos como nos parezca? ¿Qué consecuencia puede arrojar sobre la conciencia colectiva ese ejercicio de libre expresión? La libertad de expresión es a nuestro entender una de las libertades en sentido estricto que conforman el concepto ontologico del ser humano en tanto ser dotado de libertad.- Nos distinguimos de los demás seres vivos por poseer la capacidad de razonar, es decir de emitir juicios y direccionar nuestras vidas conforme con nuestros intereses y con nuestro propio código de valores.- El no poder manifestar nuestros pensamientos significa restringir nuestra aspiración a ser cabalmente libres. Pero más que privársenos de la libertad de pensamiento se nos estaría privando de la libertad de expresar ese pensamiento. A lo largo de la historia los regímenes totalitaristas han menoscabado, mediante la violencia o el terror, el derecho a expresar un juicio contrario a los intereses del orden impuesto. Tal privación no significa que los seres humanos que piensen distinto, sigan pensando distinto; sino que se los ha privado del derecho a expresarlo.- Somos libres de pensar. Ese derecho es innato al ser humano. Únicamente lo podremos separar con la muerte del ser humano. Es un derecho enraizado en nuestra propia razón de ser.- Por otra parte creemos que un ser que dotado de su capacidad de pensar libremente, tiene el derecho y la obligación de contribuir  con la Humanidad manifestándose.

Debemos extrovertir nuestras ideas. Confrontarlas con la verdad del otro. Discutir pacíficamente. Es en ésta dialéctica social dónde podremos acercarnos un poco más hacia la verdad de las cosas. En un mundo tan cambiante, es buena cosa perder tiempo en el análisis de las cuestiones que nos plantea la vida. No debemos manejar nuestras vidas con la superficialidad del hombre apurado y preocupado únicamente con el ahora.- Para eso se debe dimensionar el verdadero valor de nuestras vidas. Para que esperar a la hora de la muerte, dónde veremos la decadencia de nuestro propio ser, y percibir recién ahí, que no hicimos nada, que estábamos vivos y no nos habíamos dado cuenta. Será demasiado tarde para arrepentirse. Para llenar nuestra vida de contenido y hacerla cualitativamente mejor, debemos de preocuparnos día a día, de adquirir conocimiento, de no idiotizarnos adoptando por verdaderas, ideas o noticias que no han pasado por las pruebas de la racionalidad y de la veracidad.

Entendemos pues, que la libre expresión del pensamiento contribuirá a mejorar la calidad de la sociedad en tanto sepamos expresarnos con responsabilidad, con racionalidad y buscando siempre la verdad.-

Toda expresión del pensamiento emitida al amparo de la libertad de expresión, pero hecha irresponsablemente, y desprovista de toda seriedad en sus postulados, contribuirá a degradarnos en tanto seres humanos, idiotizándonos y tornándonos autómatas capaces de nuestra propia autodestrucción-dijo finalmente Saint Esteven.

                                                       Esc. Edgardo Saint Esteven (Rotary Club)

Chuy, noviembre de 2005.

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