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Una estela recordatoria a
inaugurarse el próximo 18 del corriente en la plazoleta
ubicada en bulevar Aparicio Saravia
y avenida Valentín Olivera de la capital olimareña,
perpetuara la memoria de José
D´Alessandro Ruiz (Pepe), uno de los primeros
pobladores y de los principales promotores del balneario
La Barra.
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Culminan de esta manera las gestiones del Club de
Leones Treinta y Tres, presidido por
Rubén Darío Lago, y que
contaron desde el primer momento con al apoyo del
Intendente olimareño Wilson Elso
Goñi.
Se
hace justicia de esta manera con la relevante
personalidad de quien fuera uno de los primeros
pobladores de este balneario, convirtiéndose en la
figura representativa de las comisiones vecinales que
comenzaban a luchar por diferentes conquistas. Desde
que llegó a la zona se ganó el afecto de los pocos
vecinos por su espíritu solidario, su mano extendida y
los sentimientos de amistad, sinceridad y cordialidad
que puso siempre de manifiesto.
En
esta evocación queremos recordar a todos los
olimareños que contribuyeron con su esfuerzo al
desarrollo del balneario. Con la llegada de “Pepito”
se abolió la tristeza y se liberó el humor entre los
pocos vecinos que comenzaban a darle forma al barrio
de los olimareños en las proximidades del arroyo
Chuy. |
Fue allí en aquel triangulo
de arena que la naturaleza formó para siempre con el
atlántico y el arroyo Chuy, donde fueron surgiendo las
primeras comisiones cuyas gestiones nos fueron trayendo la
luz, el agua y las comunicaciones. Una semblanza realizada
por Ademar Hernández integrante del club de Leones de
Treinta y Tres nos permite conocer mejor la personalidad
del homenajeado. “De “Pepe”
D´Alessandro podemos llenar carillas y carillas de
papel y nos quedarían muchas cosas por decir de este
querido personaje, auténtico representante de nuestra
sociedad olimareña y verdadero Ministro de Relaciones y
Embajador del departamento.
Pepe o “Pepito”
como acostumbrábamos a llamarlo cariñosamente, era un
hombre de espíritu jovial, carismático, condición natural
ganada en base a su proverbial simpatía volcada con
singular bohemia que lo hacía irresistible al cariño de
todos. Su sola presencia irradiaba permanente alegría, con
sus cuentos, dichos y bromas que aquél que lo conocía por
primera vez podría formarse una ligera impresión
equivocada sobre la personalidad seria y responsable de
ese hombre, que a poco de profundizar iría redescubriendo
otras facetas de gran contenido humano, valorando la
calidad y don de gente existente en él. “Pepe” profesaba
una amistad abierta y sana, yendo a ella sin esperas ni
prejuicios, con igual medida para todos, sin pensar en
ventajas recíprocas.
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A
todo ello, se agregan otras virtudes que definen
sustancialmente la calidad humana, más de las veces
disimulada en aquel portafolio tipo sobre, donde
guardaba innumerables gestiones ante poderes públicos
y privados que surgían de pedidos que le hacían
instituciones sociales del medio, más aquellas de
amigos, simples conocidos y hasta desconocidos que
recurrían a su solidaridad. Portafolio este, que decía
lo utilizaba para disimular un problema de
articulación en sus brazos a causa de un accidente
laboral. |
Su
relacionamiento y fluidez
para constatarse indistintamente en cualquier medio de
los círculos sociales, políticos o religiosos lo hacían
un permanente referente de las necesidades del pueblo y un
vínculo más que seguro para trasmitir los planteamientos
de esas necesidades, depositando en él la esperanza de
mucha gente, confiada en la “gauchada” servicial de este
hombre.
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Su
dinamismo, sus inquietudes y su preocupación por lo
mejor para Treinta y Tres, lo ponían a la vanguardia
de toda iniciativa o movilización participando
activamente al grado de influir en el ánimo de los
demás.
Esta
condición lo llevó a integrar diversas comisiones e
instituciones sociales, desarrollando una proficua
actividad en el plano cultural, deportivo, de
servicios y recreativo en beneficio de la población en
general. |
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1981 = José (Pepe) D'alessandro Ruiz, vendiendo café
con una máquina prestada, en la entrada al Parque
Colón, en Treinta y Tres, para obtener fondos para la
Liga de Fútbol. |
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A través de su querido
Club de Leones de Treinta y Tres ocupando cargos de
relevancia o como simple León, fue siempre un baluarte
para la institución, donde entregó toda su experiencia y
dotes humanas en beneficio de la sociedad,
fundamentalmente de los más necesitados.
Como ciudadano no podía
estar indiferente a la participación política partidaria
conocida por todos su militancia dentro del Partido
Colorado, causa que lo llevó con orgullo, pero que no
óbice para ser considerado por igual, sin más razón que la
amistad o el fin solidario. En lo deportivo, fuera de
integrar como dirigente en instituciones de todos los
géneros fue en su juventud de atleta
basquetbolista y bochófilo
mientras en lo cultural no se limitó solamente al apoyo
directivo sino que fue actor de teatro, cantor de tangos,
gran bailarín, corista etc. Entre muchas cosas debemos
recordar que “Pepe” fue gestor del balneario Barra del
Chuy, posibilitando a la región y a Treinta y Tres en
particular el contar con la cercanía de una playa
oceánica, como también lo fue desde Maldonado en pleno
desarrollo de Punta del Este, un referente imprescindible
para muchísimos olimareños que emigraban en busca de
trabajo, siendo “Pepe” el guía y hasta el padre de tantos
jóvenes que se largaban a la aventura en busca de un
futuro mejor.” Finalizando esta reseña Ademar Hernández
señalaba que el popular “Pepe”
D´Alessandro era el hombre alegre, divertido y
servicial; aquel de la sonrisa a flor de labios y el
saludo cordial, que además tenía la facilidad de
emocionarse hasta las lagrimas.
Resumiendo diríamos que su
obra fue un continuo presente en la acción de servicio. Su
dimensión un ejemplo de voluntad y humildad que estará
eternamente presente en quienes tuvieron la suerte de
conocerlo. Cabe señalar finalmente que “Pepito”
nació en Treinta y Tres el 2 de octubre del año 1920 y
falleció el 27 de agosto del 2000.
Chuy, febrero de 2005. |