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Los
tradicionales rivales del fútbol uruguayo tuvieron un
origen muy especial en esta frontera y que pude ser único
en la historia de nuestro país.
Nacieron juntos el 21 de junio del año 1933, mientras
varios deportistas escuchaban un clásico capitalino. En
esa oportunidad se dividieron preferencias y como no podía
ser de otra manera, quedo pactado el primer partido entre
aurinegros y tricolores.
Han
transcurrido 72 años y aquella quijotada se mantiene
vigente alegrando los domingos soleados y otorgando una
cuota de pasión a los aficionados del más popular de los
deportes. Con un empate de tres tantos por bando finalizó
el primer clásico de una larga serie de enfrentamientos
que alimentados por la eterna rivalidad los hizo perdurar
durante tantos años.
Defendieron a Nacional en esa oportunidad Omar Laso, Darcy
Correa, Laudelino Costa, Pedro Melho, Coroliano Rodríguez,
Aldo Melho, carlos Calabuig, Raúl Decuadra, Mulato Melho,
Fernando Sequeiro y Buenaventura Rodríguez. Por Peñarol
actuaron Taciano Martino, Alcides Cardozo, Mauro Silva,
Bibiano Correa, Octavio Pereyra, Hermógenes Acosta,
Piqueno Correa, Ariel Decuadra, Mario de San Vicente,
Elver Decuadra e Iriosildo Correa. Los goles para Nacional
fueron marcados por Aldo Melho, Carlos Calabuig y Mulato
Melho.
Para
Peñarol anotaron Ariel Decuadra, Mario de San Vicente e
Iriosildo Correa. Fueron estos nombres y algunos más los
que iniciaron aquel lejano 21 de junio de 1933, una
brillante trayectoria deportiva que con el correr del
tiempo se ha convertido en una de las máximas expresiones
del fútbol departamental. Relacionado con el Club Nacional
de Fútbol debemos decir que medió una circunstancia muy
especial con un extraordinario protagonista: SAMUEL
PRILIAC. Este gran deportista, cuya obra a favor de las
causas nobles cruzó la frontera, hizo de Nacional el
cuadro de sus amores, de sus desvelos y también de sus
mayores satisfacciones. Con él comenzó una generosa
aventura deportiva, con él se escribieron las páginas más
hermosas del historial deportivo de los tricolores
fronterizos.
Es
evidente también que el equipo aurinegro se encuentra
profundamente arraigado en el historial de esta ciudad.
Todo había comenzado aquel domingo de junio cuando se
reunieron en la casa del sastre San Martín, don Octavio
Pereyra, Berto Vidal, Estacio Rodríguez, Avilio Rotta y
Mario de San Vicente. Fueron ellos los encargados de
concretar esa fundación, que significaría el primer mojón
en el sendero deportivo de los carboneros fronterizos.
Eran los comienzos del fútbol organizado y no habían
exquisitos, simplemente se podía observar el nacimiento
de una pasión o quizás el cariño desinteresado por aquel
balón de tiento y piripicho. De esta manera surgieron en
esta frontera los tradicionales rivales del fútbol
uruguayo. Han pasado 72 años y al igual que en aquella
oportunidad, viejos y nuevos dirigentes estarán palpitando
junto a otros planteles identificados por las mismas
camisetas.
Chuy,
octubre de 2005. |