|
Mientras surgen nuevas alternativas urbanas que van
cambiando la identidad ciudadana, la piqueta continua
borrando rastros del pasado para dar paso a una nueva
ciudad.
Aún reconociendo que los cambios obedecen a las pautas que
reclama el progreso es evidente que se deberían aplicar
nuevos criterios para mantener la permanencia de ciertos
valores históricos que hacen a nuestra identidad. El
ejemplo ofrecido hace algunos años por los vecinos cuando
se pretendió demoler la receptoría de aduanas, esta
demostrando que estamos a tiempo de salvar algunos
edificios que son representativos del sentimiento popular.
Sin embargo es justo señalar que no todo está limitado a
los edificios, sino que también debemos cuidar como
corresponde los teléfonos públicos, la iluminación del
barrio y los temas relacionados con el medio ambiente.
Grupos minoritarios están trabajando en distintas
comisiones impulsando una acción conjunta con las
autoridades para implantar una nueva mentalidad entre la
comunidad. Se viene reclamando insistentemente una mejor
atención a los problemas barriales, restauración de viejos
edificios, conservación de los espacios públicos y mayor
atención a todos los valores representativos de nuestra
ciudad. Se trata de una zona turística con muchas
posibilidades de crecimiento, pero que también necesita
preservar su memoria sin detener los planes que puedan
transformarla en la ciudad moderna y progresista que todos
queremos.
La movilización popular de los vecinos ha demostrado en
muchas oportunidades que están atentos a los cambios y que
en algunas áreas la ciudad no puede ser administrada
solamente por las autoridades sino que debe recurrir a la
opinión de la gente. Como sucediera con la anunciada
demolición del edificio de la receptoria y en otros
ámbitos urbanos sería conveniente que se tuviera en cuenta
la opinión colectiva ante determinados temas.
Se debe actuar con equilibrio y sentido común teniendo en
cuenta que no todo lo moderno es sinónimo de progreso. En
la actualidad es evidente que se está prestando poca
atención al paisaje urbano al entorno de los lugares
públicos a la conservación del patrimonio edilicio y otras
iniciativas que los vecinos han presentado ante los
organismos correspondientes. Existen algunos edificios
centenarios cuyo reciclaje para mantener el marco visual
de aquellos años, sería muy difícil de lograr por el alto
costo de los materiales. Pensamos que los esfuerzos
aislados que se vienen realizando se deben centralizar en
un organismo integrado por historiadores, profesores y
personas interesadas en el tema y que tengan interés en
trabajar por los valores históricos y culturales de la
frontera.
 |
 |
|
Chuy 1958: primer edificio del Banco República y
Restorán Carioca, ambos sobre la Avenida
Internacional. |
Chuy, diciembre de 2005. |