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La
fecha del surgimiento del gaucho no es muy precisa en
esta región y ha sido motivo de prolongadas polémicas por
parte de los historiadores que no se pusieron de acuerdo
sobre el origen que generó el surgimiento de los gauchos
en el área fronteriza.
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Sin embargo todos coinciden que existían antes de las
luchas por la independencia y que su denominación
(gaucho) se aplicaba con cierto sentido peyorativo a
los mestizos y ladrones de ganado que vivían en estado
semisalvaje.
Hábil con el laso y las boleadoras el gaucho mantenía
una independencia total en el medio rural donde
disfrutaba de su libertad.
Con el paso de los años y las nuevas estructuras de
trabajo los gauchos fueron perdiendo sus hábitos
mientras se iban transformando en peones de
estancias. |
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Gauchos brasileños en el extremo sur
del Estado de Río Grande |
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Una
habilidad campera sin discusión y una bravura puesta a
prueba en todo momento lo fueron convirtiendo en un
elemento temido por los hombres de la ciudad. Al margen
de la literatura gauchesca tan conocida, el gaucho se fue
incorporando lentamente a la leyenda oral que circulaba
por la campaña, exaltando su coraje cuando se trataba de
defender su tierra y la libertad. En algunas oportunidades
y por distintas razones los gauchos se convertían en
“troperos” ahuyentándose durante varios meses del pago, ya
fuera para olvidar alguna pena o simplemente para
dispararle a la justicia. El escritor brasileño Rúben de
Ávila Carrasco recordaba recientemente en un trabajo para
El Liberal que “Antonio Goncalvez fue sin ninguna duda uno
de los pocos troperos que dejaron vestigios de de su
vinculación por estos parajes. Según documentos existentes
este tropero anduvo por estos pagos en enero de 1759
conduciendo tropillas según consta en documentos
históricos existentes en Colonia y que dicen textualmente:
“Antonio Goncalvez dispone de pasaporte para ir a Río
Grande a cumplir tareas, acompañado de un negro esclavo y
cuatro peones conduciendo 600 caballos.”
Durante los primeros años los caballos y el ganado seguían
para Santa Catalina, quedando muy pocos en el Estado de
Río Grande, pero en la medida que los gauchos se fueron
vinculando a la zona las invernadas se fueron prolongando
hasta convertirse en estancias hasta las proximidades del
arroyo Chuy.
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Tan es así que cuando Silva Paez desembarcó en la
barra de Río Grande en el año 1737 con el fin de
construir las primeras fortificaciones en la zona del
albardón, se encontró con varios terratenientes
ocupando estancias que llegaban a la frontera.
En la parte final de su relato el escritor brasileño
Rubens Carrasco señala que “fueron los contemporáneos
de la caravana de Juan Magallanes y los de Cristóbal
Pereyra, troperos y compradores de ganado, algunos de
Laguna y San Pablo, herederos de la tradición de los
bandeirantes los que fueron tomando posesión de estas
tierras fértiles de la península del Albardón, que
según Silva Paez eran las mejores de la pampa para la
cría de ganado.” |
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Ruben Carrasco
Escritor y
Periodista |
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Chuy, diciembre de 2005 |