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Esta
frontera ha tenido que recorrer un largo y difícil camino
para ir ocupando lentamente un lugar destacado en el
concierto turístico del departamento. Distintos factores
han determinado que el centralismo canalizara hacia otros
lugares los proyectos turísticos que reclamaban las
fuerzas vivas de esta ciudad.
Sin
embargo en los últimos años el esfuerzo de algunos
operadores promoviendo distintos eventos ha logrado
contagiar a un sector minoritario de la población que
aportó su participación en algunas inquietudes.
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Es evidente que pocas
fronteras de nuestro país disponen del poder
irresistible de esta línea divisoria tendida entre la
historia legendaria de los arroyos San Miguel y Chuy.
Costumbres
tradicionales y una mezcla internacional de alegría y
“saudades” han cimentado la unificación de dos pueblos
hermanos que se resisten a validar la limitación
geográfica establecida en los tratados
internacionales. |
De
origen melancólico donde los pocos habitantes se habían
acostumbrado a las largas ausencias de sus “bagayeros” y
contrabandistas, que dejaban para su regreso las reuniones
bailables y fiestas familiares donde se desparramaba un
variado y autóctono folklore fronterizo. Sin embargo y
pese a todas las dificultades el núcleo fundacional fue
creciendo hasta superar los 100 años de existencia (1888)
concretando aspiraciones y logrando un paulatino
desarrollo turístico.
B E L L E Z A Y T R A D
I C I O N
A
pocos kilómetros de esta ciudad se encuentran las
principales regiones del turismo rochense, destacándose en
primer término por su proximidad las Sierras de San Miguel
donde se encuentra con todas sus comodidades el Parador
San Miguel y el histórico Fuerte construido en la cumbre
del cerro.
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Siguiendo ese
itinerario se puede visitar la cuenca de Laguna Merín
y los hermosos pesqueros del río San Luis.
En la región rural
inmediata se encuentran los establecimientos
arroceros de Cebollatí que ha representado en los
últimos años la mayor producción arrocera del
departamento. |
Hacia
el este recibe la caricia del atlántico en el balneario La
Barra, que al margen de sus hermosas playas y sus bellezas
panorámicas nos ofrece el puente Internacional que nos
acerca a las playas brasileñas. A 30 kilómetros entre
playas oceánicas y parques nacionales con sus monumentos
históricos de indudable belleza se encuentra el eslabón
más importante de la cadena de lagunas costeras que tiene
nuestro país. Si bien se trata del mayor estuario del
litoral rochense, es evidente que la falta de promoción
oficial no le ha permitido a esta cadena de ríos, arroyos
y lagunas integrarse definitivamente al desarrollo
turístico del departamento.
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