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“Se
avanza en las declaraciones, pero la realidad es mucho
peor de la que teníamos en aquellos años.” Con estas
palabras recibió a CHUYNET el nuevo presidente de Eco Chuy
Francisco Laxalte haciendo referencia a las reuniones
realizadas en distintas partes del mundo para “salvar la
tierra”.
Han
pasado muchos años desde que las grandes potencias del
mundo se vienen reuniendo en distintos lugares del planeta
emitiendo dramáticos llamados. Estas convocatorias apuntan
siempre a resolver los problemas del medio ambiente y
comprometerse a erradicar la pobreza como requisito
fundamental para el desarrollo. Sin embargo no se trata de
temas nuevos que puedan sorprender a los lectores
desprevenidos, sino que podríamos agregar además el
agotamiento de los recursos naturales y las desigualdades
sociales. Durante la Cumbre de Río (1992) un monitor
estaba señalando que el mundo había alcanzado los
5.466.540.323 habitantes y sin embargo los gobernantes de
los 178 países que estaban representados no tuvieron en
cuenta la magnitud del tema y se limitaron a tratar en
forma superficial las causas del desastre ambiental.
Refiriéndose al Foro Social Mundial que se realizará en la
costa atlántica de Chuy-Chui, Laxalte señaló que todos los
proyectos apuntan a “concretar soluciones de alternativa a
lo que viene siendo desde 1972 Estocolmo y 1992 Río, en un
compromiso para resolver los temas que estaban aquejando
al mundo en aquellos años. En esa oportunidad se crea la
Agenda 21 como se dio en llamar y que era un compromiso
para la creación de los Ministerios de Medio Ambiente en
distintos países. Surge también la exigencia de los
organismos internacionales como el Fondo Monetario, el
BID, el Banco Mundial y muchos otros, que para otorgar
determinados créditos a los países subdesarrollados les
exigían tener ese Ministerio para generar la evaluación de
los impactos ambientales que podían causar las obras a
realizarse en función de esos créditos. Esa agenda ha
tenido muchas cosas positivas, pero cabe señalar como ONG
que si bien fue un llamado de atención muy importante en
1972 y 1992, no es menos cierto que en la realidad el
mismo no se cumple como hubiera correspondido. Esto lo
vemos entre muchas cosas en el cambio climático, que no es
por casualidad que se vienen experimentando estos cambios.
Nosotros tenemos hoy con datos de UNICEF que mueren
diariamente 40 mil niños por desnutrición y en el mundo
más de 150 millones viven con problemas crónicos de salud
y existen 100 millones cuyas edades oscilan entre los 6 y
los 11 años que no van a la escuela, vale decir que no se
cumplen los compromisos de las cumbres oficiales. Es
evidente también que la contaminación avanza
permanentemente, que tampoco hemos resuelto el problema de
la basura y que si no resolvemos el tema de la pobreza
tampoco vamos a tener éxito en otras áreas. Se nota una
descomposición de la sociedad en función inclusive de la
propia familia, el niño saliendo a la calle y los padres
en busca de trabajo.
También hay una manera de no cumplir por parte de los
países ricos con respeto a los países pobres lo que se va
acentuando diariamente. Todas estas cosas nos están
marcando a fondo, depredando la sociedad y la naturaleza
diciéndonos que entre Estocolmo y Río se avanzó en las
declaraciones y denuncias de los problemas, pero no en la
realidad que es peor de la que teníamos en aquellos años.
Debemos hacer todos los esfuerzos posibles para cuidar los
recursos del agua, de la arena, de la atmósfera y las
formas de producción si es que realmente queremos
sobrevivir. Todo está escrito y comprometido pero muy poco
se cumple, por eso los integrantes del cono sur con
gobiernos afines, queremos convocar a este evento de
carácter internacional que se realizará en La Barra
durante el mes de enero del próximo año. Ya se están
realizando las reuniones previas para redactarla agenda
final en función de los temas mencionados-dijo finalmente
el presidente de Eco-Chuy.
Queremos destacar finalmente una advertencia de las
Naciones Unidas durante la Cumbre de Río: “A menos que la
comunidad internacional pueda ponerse de acuerdo para
reducir la producción de dióxido de carbono, la vida sobre
la tierra pronto se encontrará irreversiblemente alterada.
Se elevará el nivel del mar y quedarán sumergidos los
pequeños países insulares y las tierras bajas de muchos
otros.”
Chuy, octubre de 2005 |