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En
el viejo baúl de los recuerdos nos encontramos con algunas
páginas que marcaron a fuego la época dorada de los
abuelos, donde terminaban por lo general las “furiosas”
reprimendas de los padres. Cuantos rezongos paternales
finalizaban entre los brazos de los abuelos cuando no se
hacían los deberes o volvíamos de la calle con la ropa
sucia después del “picado”. Como no recordar a quienes
estuvieron dispuestos a protegernos, cuidarnos y también a
enseñarnos mientras comenzábamos formar nuestra
adolescencia y construir los primeros sueños.
Entre tantas imágenes que nos remiten al pasado están los
abuelos que se pasaban la noche esperando algún nieto
trasnochado para que los padres no se enteraran. Fueron
los abuelos quienes construyeron los primeros juguetes o
la cuna de madera que luego pintaban de cualquier color
sin tener en cuenta que el plomo era perjudicial para la
salud. Como olvidarnos de la vieja y querida Singer donde
la abuela remendaba y confeccionaba toda la ropa familiar
para las cuatro estaciones. Por lo general eran los
abuelos quienes nos acercaban los primeros libros d
cuentos infantiles que recreaban nuestra imaginación. Por
allí andaban “Caperucita Roja”, la “Cenicienta” o “Blanca
Nieves” que conjuntamente con otros relatos iban
alimentando nuestra imaginación. Mientras los recuerdos
fluyen van desfilando situaciones y costumbres que
integraron el mundo mágico de los abuelos. Por allí
aparecen los famosos abanicos multicolores cuya utilidad y
calidad estaba vinculada a la situación social y a las
circunstancias en que debían usarse.
Existían abanicos para la casa, para llevar al circo, a
los velorios y para ir a los bailes. Como olvidar al
abuelo campesino casi alfabeto que venía desde Cebollatí
para llevarnos a las vacaciones rurales. Por allí también
estaban los baúles donde era muy fácil encontrar viejas
cartas de amor que atestiguaban alguna relación
sentimental no siempre cristalizada con el matrimonio.
También estaban las revistas que atrapaban nuestras
vacaciones; Caras y Caretas, Patoruzú, el Gráfico,
Billiken, y El Hogar con notables colaboraciones de
Horacio Quiroga. ¿ Se acuerda abuelo? cuando el 8 de mayo
de 1945 el Reporter Esso anunciaba por los micrófonos de
Radio Farroupilha la rendición incondicional de Alemania,
poniendo fin a la guerra mundial. ¿Se acuerda abuelo? que
por aquellos años se nacía, se moría y lo velaban en su
propia casa. Hoy todo ha cambiado. Los que pueden nacen y
mueren en el sanatorio, los otros nacen en los hospitales
y mueren en algún hogar de ancianos, solos y olvidados…
aunque el almanaque nos diga que el 19 de junio festejamos
el DIA DEL ABUELO.
L A
T E R C E R A E D A D
En
la antigüedad era común que algunas sociedades
reverenciaran y otorgaran cuidados especiales a los
integrantes de la tercera edad, integrándolos en algunas
oportunidades al mercado laboral. También debemos señalar
que otras sociedades eliminaban a los viejos por el solo
hecho de que los años los transformaban en un elemento de
incomodidad dentro del grupo familiar. Sin embargo en la
actualidad existen movimientos internacionales que
trabajan a favor de la vejes señalando que la sociedad
debe ser para todas las edades. Datos recientes de las
Naciones Unidas establecen que los indicadores sociales
están apuntando para un paulatino envejecimiento de la
población mundial, aconsejando la implantación de nuevas
políticas de socialización y valoración del anciano.
Durante las primeras décadas del siglo pasado los ancianos
eran depositarios y guardianes de las experiencias y
tradiciones que suplantaban sus limitaciones físicas. Se
ha comprobado que estas características indican que los
ancianos deben ser valorizados al margen de su imagen
estética, aunque el mercado laboral le sigue negando sus
derechos. Poco importa su presencia, su formación cultural
ni su experiencia en distintas actividades privadas. La
edad está relegando su voluntad, su estado físico, su
optimismo, su simpatía y su buena educación. Pasó por el
medio siglo y aunque no se quiera deprimir es evidente que
puede terminar sin fuerzas para seguir luchando en busca
de trabajo. También en los últimos años ha surgido un
nuevo obstáculo para quienes procuran empleo. Al margen de
todas las calificaciones y experiencias que pueda tener
para el nuevo cargo, ha surgido como impedimento el hecho
de estar mucho tiempo “fuera del mercado”. Un argumento
insólito, ya no se trata de la edad, la tenencia de hijos
pequeños ni la falta de experiencia. Como se pretende que
mucha gente no esté fuera del mercado, si hace mucho
tiempo que integra el núcleo de desocupados.
Chuy,
junio de 2005. |