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Existen frases o dichos populares que solamente los
uruguayos pueden entender su verdadero significado. El
título de hoy encierra mucho más que una sentencia, si
tenemos en cuenta que el mismo está dirigido a quienes por
distintas circunstancias no apoyaron la “patriada” del
fútbol rochense en el reciente Torneo Apertura.
Al
margen de los “contra” que siempre existen por ser algo
natural de los uruguayos, están los que distorsionan la
realidad con trascendidos, primicias y comentarios
“confidenciales” que pretenden aumentar las dudas sobre la
verdadera realidad que vive la institución. Por supuesto
que no todo fueron flores en el duro camino que transitó
este plantel para llegar al título. Hemos escuchado a
quienes cuestionan el poderío del “Rocha” argumentando el
fútbol mediocre que practicaron los equipos capitalinos y
la perdida de puntos de algunas representaciones que en lo
previo eran serias candidatas a la obtención del título.
Que se practicó un fútbol empeñado en la destrucción, sin
claridad y con partidos opacos y de un nivel técnico
mediocre.
El
triunfo suele traer estos inconvenientes y comentarios de
“sesudos” periodistas que nos les servía el triunfo
rochense y le atribuyen declaraciones enojosas al técnico
o rivalidad manifiesta entre Cardoso y Aldave. Sin embargo
y pese a todo, el sueño rochense se hizo realidad. En la
capital departamental, ciudades, villas y pueblos se
festejó en forma anticipada. Los jóvenes vivían el
presente mientras la “tercera edad” contaba sus historias,
recordaba partidos, evocaba jugadores, campeonatos
locales, del este y del interior. Como no evocarlos si
fueron auténticos representantes de una generación de
futbolistas que hace más de 50 años vienen rindiendo
examen para ingresar al profesionalismo. Sin embargo es
justo señalar que hubieron periodistas capitalinos que
destacaron en sus medios el verdadero alcance del triunfo
rochense.
EL
TRIUNFO DE UN DEPARTAMENTO FUNDIDO
Entre otros conceptos Gerardo Sotelo decía que “el
esfuerzo de un puñado de vecinos de un departamento
fundido pudo más que la tradición, la infraestructura, los
recursos y el peso político del fútbol montevideano. La
moraleja parece obvia pero no por eso hay que dejar de
considerarla. Si la disponibilidad de recursos materiales,
humanos, mediáticos y políticos no alcanza para triunfar
¿que más hace falta? Dicho en sentido inverso: si la
pobreza y la escasez de recursos materiales no es
obstáculo para obtener la victoria ¿qué nos detiene? La
creencia extendida de que la falta relativa de recursos es
la clave de la perpetuidad de la pobreza es un mito, una
mentira o una excusa. Rocha Fútbol Club está ahí para
demostrarlo. Pero si alguien piensa que la moraleja es
excesiva, alcanza con mirar la historia y el presente del
mundo. No existe ninguna relación ineluctable entre la
pobreza relativa con la que comienza un emprendimiento y
el resultado al que se llegue. La clave del éxito es
inmaterial, está en el espíritu y en la inteligencia.
Procurar los recursos necesarios, tomar las decisiones
adecuadas con los medios de que se dispone, templar el
ánimo en momentos de dificultades, aceptar y corregir
errores, subir peldaño a peldaño la esclarea del triunfo,
tener un objetivo en la mente y traducirlo en planes y
acciones oportunas, con atributos que cualquiera puede
desarrollar, ya sea individual o colectivamente, en el
fútbol, la economía o la vida personal. En Rocha no hay
dinero, pero sí entusiasmo, determinación y coraje. El
mundo está lleno de dinero pero los bancos no saben ya
dónde colocarlo a la espera de emprendedores y
emprendimientos que valgan la pena. Los atributos de los
rochenses (los que hacen la diferencia entre el fracaso y
el éxito, entre la pobreza y el bienestar, entre la
desgracia y la felicidad) no se ofrecen en el mercado. Son
bienes espirituales, y además gratuitos”
Mientras la mayoría festeja el título obtenido, una
pequeña minoría está condenada a “llorar en el cuartito”.
Chuy,
diciembre de 2005. |