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La tradición americana como no podía ser de otra manera
(siempre pasa lo mismo) está llegando con más influencia
a los países subdesarrollados. Hasta el momento y quizás
llegando con muchos años de atraso el “copiadero” se
manejaba en otras áreas entre las que se destacaban la
música y la moda, pero nunca se nos hubiera ocurrido
festejar el “terror” infantil del día de las brujas.
Como no estábamos acostumbrados a celebrar con calendario
fijo este acontecimiento, ya que en esta frontera las
brujas se aparecen en cualquier momento, nos ha llamado la
atención la proliferación de estos festivales. También la
televisión brasileña aprovechó la oportunidad para ofrecer
una serie de películas que deben haber regocijado con el
desfile de tantas maldades. Por allí anduvieron El
Exorcista, La Profecía, Los Vampiros, Halloween y otros
títulos por el estilo. Dicen los entendidos que la
historia de las brujas tuvo su origen en la Edad Media,
cuando las mujeres intentaban salir del anonimato social
ejerciendo profesiones de curanderas, parteras y otras
actividades vistas como brujerías. Por este motivo fueron
perseguidas, quemadas en lugares públicos y tratadas como
herejes.
Existen en la actualidad algunas sociedades secretas de
brujería con sus reinas hechiceras que realizan reuniones
internacionales con representantes de varios países. Los
organizadores de estos congresos aseguran que se pretende
solamente abrir las mentes de las personas hacia los
fenómenos desconocidos, pues todo está relacionado con la
magia y no debe provocar temor entre la población. Son
brujos modernos que han dejado de viajar en sus alfombras
o escobas, dando preferencia a los nuevos y rápidos
medios de transporte para asistir con puntualidad a los
Congresos.
Cierto o no la brujería nos viene del fondo de la
historia, con sus poderes sobrenaturales y mágicos para
algunos y combatida como una calamidad para otros. Si
bien la brujería ha sido tema de curiosidad por parte de
la población, en nuestra frontera existen tradiciones y
ritos que le otorgan visos de realidad con supersticiones
y curas milagrosas, que suelen ir más allá de la medicina
tradicional. Dentro de un entorno misterioso los brujos,
magos y curanderos mantienen en secreto sus fórmulas,
acrecentando el número de seguidores y un prestigio
personal que suele trascender fronteras. En el siglo
pasado fueron muchos los practicantes de las ciencias
ocultas, curanderos y adivinos que pasaban por esta
frontera y hasta se radicaban por algún tiempo. Uno de
ellos fue el profesor Recompensa, a quien tuvimos la
oportunidad de entrevistar para un diario capitalino,
fingiendo condición de paciente.
Según lo señalaba era sucesor directo del famoso Zé Arigó
, y decían sus seguidores que tenía incorporado el
espíritu del Dr. Fritz , un médico alemán conocido
mundialmente. Sus pacientes eran en su gran mayoría
enfermos desesperados con problemas y padecimientos
físicos difíciles de soportar. En la década del 50 anduvo
por estos pagos un armenio que leía el destino en la borra
del café, con un código muy especial para interpretar
signos y datos que luego relacionaba con el futuro del
cliente. Para ello preparaba abundante café molido, con
agua y azúcar en relación a las personas que iban a
saborearlo para conocer su futuro. Lo hervía tres veces
hasta que el volumen se reducía a la mitad, se tomaba el
café y la borra se derramaba en el platillo. Luego el
armenio adivino clasificaba y ordenaba la borra hasta
poder traducir el significado. De acuerdo al sedimento
acumulado en el platillo y la forma de su distribución se
podía adivinar el significado y alertar a los interesados
sobre su futuro.
Cabe señalar que muchos pronósticos resultaban acertados,
lo que servía para aumentar la credibilidad del armenio.
También nos visitaba una vez por año el Dios Verde, un
extraño individuo de mirada penetrante que lograba muchos
adeptos para sus mensajes de fe que provenían de poderes
superiores y que servían para curar los males terrenales.
Se recuerdan también algunos adivinos y sanadores que se
atribuyen el patrimonio de la verdad revelada,
pretendiendo disolver con su sabiduría los abismos que
impiden al hombre arribar a la luz interior. Los llamados
adivinos nos visitaban con mayor frecuencia, atendiendo en
casa de algún paciente o alojándose en pensiones de la
época, haciendo futurología con variado suceso. Recorrían
el norte rochense acertando y errando sus previsiones
determinando situaciones de alegría o tristeza entre
quienes habían apostado a sus misteriosos conocimientos.
Al margen de estos divagues debemos decir que en las
últimas horas un selecto grupo de jóvenes brujitas han
recorrido las calles de nuestra ciudad en procura de
dulces, dejando de lado sus escobas y sin preocuparse
mayormente por encontrar a Satanás para venderle el alma
a cambio de su diabólico poder.
Chuy, 31 de octubre de
2005. |