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Con un título similar, el economista norteño Erlí
Massaú analizaba recientemente a través de los
números, la verdadera situación que viven actualmente
los habitantes del país continente.
Desde el primer párrafo van surgiendo los números que
muestran una realidad preocupante y cuya progresión
geométrica puede causar daños irreversibles en la
sociedad brasileña. |
Señala el articulista que “en el año 2025 la población del
país puede llegar a los 220 millones de habitantes. No
sabemos como será el cuadro social del país, pero debemos
quedar sorprendidos si analizamos el cuadro que se
presenta en la actualidad. Somos en realidad una sociedad
en crisis, pronta para entrar en un colapso. En este país
esplendido, 18 mil niños son golpeados diariamente y 100
llegan la muerte por malos tratos. Existen 5 millones de
niños con menos de 14 años que sufren violencias en sus
casas, lo que reprenda 750 agresiones por hora. Tenemos
1.500.000 adolescentes embarazadas por año y cada 17
minutos una de ellas se transforma en madre. Esto
significa que cada 10 años se triplica la gravidez en las
menores de 14 años.
Son
más de 6.000.000 de gestaciones por año de las cuales el
35 % son indeseadas lo que resulta en más de 2.000.000 de
abortos. Estos indicadores indignan más al comprobar que
500 mil adolescentes están en la prostitución con menos de
14 años y el 80 % fueron sexualmente violentadas dentro de
su casa. Tenemos 2.000.000 de infectados con HIV donde el
50 % tienen menos de 25 años. La salud vive actualmente un
caos que tiende agravarse en los próximos años y donde
existen 25.000.000 de desdentados y 19.000.000 de
portadores de epidemias tropicales. En el año 2025 los
recursos para la salud estarán reducidos en un 35 %, con
un cuadro que se agravará en razón directa con el
crecimiento de las jubilaciones especiales y la reducción
relativa de la generación de empleos frente al aumento del
número de jubilados.
En
la actualidad cada hora 172 brasileños llegan al mercado
de trabajo pero apenas 1/3 consigue empleo. Somos
40.000.000 de pobres y el 10 % de la población vive con
apenas un dólar por día. El 10 % de los brasileros más
ricos se quedan con el 46 % de la renta, mientras el 10 %
de los más pobres apenas con el 3 %. Mientras los ricos
pagan un dólar de impuestos por cada U$ 900 de patrimonio,
los pobres pagan el mismo valor para cada U$ 10 que posea.
La marginalización de grandes contingentes poblacionales
está aproximando hombres, mujeres y niños al crimen,
tráfico, drogas y las mafias. Cada un minuto una persona
es asaltada y una mujer violada, cada cuatro minutos se
registra un robo a mano armada y cada 10 minutos se
comente un asesinato. La violencia en el transito está
costando 80.000 vidas por año y son robados 1.600.000
autos en el mismo periodo.
El
crecimiento de la delincuencia junto a la ignorancia está
perpetuando la muerte y la miseria por todo el país. El
país gasta el 10 % de su PIB en seguridad pública pero los
problemas se agravan diariamente. Tenemos un déficit de
70.000 puestos en los presidios y mientras un reo le
cuesta al Estado U$ 605 por mes un niño de la FEBEN cuesta
U$ 300, la criminalidad aumenta, el tráfico se expande en
progresión geométrica, el contrabando ya equivale al 20 %
del PIB y la corrupción se expande por todas las
actividades sociales y económicas del país.
Desalentada la población se encierra en sus casas entre
las rejas, cercas eléctricas, alarmas y perros guardianes.
Existen grupos que desesperados hacen justicia por mano
propia y terminan aumentando el cuadro de violencia y
muerte por todo el país. Mientras esto sucede los
adolescentes están vinculados al 24 % de los crímenes
violentos y los niños de la calle tienen una expectativa
de vida que no sobrepasa los 22 años. El dinero que falta
en el área social se pierde en el laberinto de la
corrupción. Se roba sin límites señalando que se trata de
una crisis política-dijo finalmente el economista Erlí
Massaú.
Chuy,
octubre de 2005. |