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Por
aquellos años no era ninguna novedad que el Intendente
Departamental Adauto Puñales, desconcertara a los
periodistas con salidas poco académicas, cuando se tocaban
temas que no siempre resultaban agradables para la
administración municipal.
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De todas maneras
debemos reconocer las buenas relaciones que supo
mantener el Intendente con los medios de prensa
considerando que la insistencia sobre determinados
temas pudiera terminar con la paciencia del más
tolerante de los entrevistados.
De todas maneras
pensamos que el ingenio popular está siempre pronto
para aflorar, aprovechando desde luego la popularidad
de la “víctima” y agregándole la cuota de humor que
le permita luego circular por todo el departamento o
el país. |
Las
salidas jocosas de Adauto pasaban por los camellos para
Cabo Polonio, el expediente de los Testigos de Jehová o la
necesidad de trabajar las 24 horas del día y también parte
de la noche, sin que esto significara nada más que un gran
sentido del humor. Sin embargo los camellos llegaron en
1994 sorteando las dunas rochenses con hábiles jinetes
uruguayos en sustitución de los beduinos y con menos
comodidad que los vehículos del francés, haciendo realidad
el anuncio del Intendente.
Estas
cosas de Adauto eran aprovechadas por el hombre de la
calle o del boliche que con una captación especial las
utilizaba al máximo en épocas electorales. Sin embargo y
al margen de estas consideraciones de orden humorístico no
tenemos ninguna duda que la historia de este departamento
recogerá el nombre de Adauto Puñales como uno de sus
gobernantes más discutidos, tradicionales y carismáticos.
Ha sido precisamente por estos motivos que este hombre
nacido en el paraje Los Andaluces a 30 kilómetros de
Lascano, llegó en dos oportunidades a la Intendencia
departamental contrariando encuestas y opiniones de
aquellos años. Estas actitudes negadas y criticadas por
propios y extraños, pero asociadas de alguna manera a los
intereses de la población a través del discurso político,
generó durante dos elecciones el apoyo mayoritario de los
colorados rochenses.
Chuy, diciembre de 2005. |