|
“La
Laguna
Merín, el
Arroyo
San Miguel, una línea divisoria hasta lo de SAMUEL y el
Arroyo
Chuy hasta su desembocadura en el
Atlántico...”
(Isidro Mas de Ayala)
Nada mejor
que esta definición del psiquiatra, escritor y humorista
compatriota para consagrar la fijación de los
limites entre nuestro país y el
imperio brasileño. Llegar al Chuy señalaba Más de Ayala en
uno de sus festejados artículos publicados en La Torre del
Vigía y no visitar el “boliche de Samuel” –como se le
conocía popularmente- era lo mismo que ir a Montevideo y
no pasar por la Plaza Independencia.
Señalábamos
en notas anteriores que cuando Samuel resuelve volver a su
patria, por razones económicas lo hace por esta frontera
hacia el puerto de Santos en Brasil. Sin embargo al cruzar
la línea divisoria conoció a
la joven Dominga Hernández que le hace cambiar los planes
y el pasaporte por la libreta de casamiento. En febrero de
1982 el periodista Franklin Morales en un artículo
titulado CHUY: LA CIUDAD DE
LOS VAIVENES, entrevistó a doña Dominga recogiendo
valiosos testimonios sobre el Chuy de aquellos años y el
entorno familiar junto a Samuel. “Buena memoria la de doña
Dominga Hernández, tiene 70 años y la rodean preguntas,
evocaciones y algunos de sus 6 hijos y sus diecinueve
nietos. Tiene aspecto matriarcal y en su rostro han
trabajado los minúsculos excavadores de arrugas.
 |
|
Mientras charlamos llegan más hijos y más nietos a su
casa y las cosas se facilitan: “acá está todo cerca,
si alguien no se halla en el Chuy
seguro que está en La Barra.
La
historia de su vida está también íntimamente ligada al
trasiego de mercaderías,
“nací en el Chuy y recuerdo cuando niña que mi padre
cargaba carretas en la orilla del arroyo san Miguel,
mucho antes de la construcción del puente.
Él
llego de Rumania en el 32 y en esa época solo habían
pequeños almacenes; puso una tiendita del lado
uruguayo, después estuvo en San Pablo y regresó
definitivamente en el 36 para instalarse del
lado brasileño. |
Esas dos
diferencias –instalarse del lado brasileño y trabajar con
azúcar y yerba- de cierto modo
dió
comienzo a la prodigiosa historia de
la zona que trastocó también el lado brasileño con su
fisonomía aldeana. Desde la década del 50 don Samuel fue
llegando al máximo sitial de atracción turística,
figurando en los folletos de la Comisión
Nacional
de Turismo. Cuenta doña Dominga que los primeros clientes
fueron los de Rocha y Castillos que llegaban en camiones.
Lo fuerte siempre fueron el azúcar y la
yerba, pero de a poco fuimos
aumentando las cosas agregando los ticholos, porcelanas,
telas, ananá, sardinas y guayabada.
Por
aquellos años, caravanas de ómnibus y autos enfilaban
hacia el limite del país para la infaltable compra en una
atmósfera de mercado persa donde Samuel se movía con
agilidad, mientras la estadística
indicaba que el 85 % de los vehículos se dirigía a
su famosa esquina. Él colocaba sus sombreros directamente
en la cabeza de cada cliente
que desde ese momento era un propagandista de la casa.
Algunos decían que les ponía sombreritos a los que
compraban para que la aduana no interviniera. Señala
Morales en la nota aludida que pocos comercios han
dependido tanto de su dueño como
el de Samuel lo que era a la vez su fuerte y su debilidad.
¡como trabajábamos!!! Recuerda
Norma la única mujer de sus seis hijos. Después que
cerrábamos hacíamos las bolsas para el
azúcar y la yerba, no
era como ahora que viene todo empaquetado. Las diferencias
de aquel ayer no se limitaban a eso; la mercadería llegaba
por la playa, porque no se había construido la
Ruta
BR 471 prolongación de nuestra
Ruta
9. El desplazamiento de los camiones era más o menos
seguro, pero viajaban en grupos y provistos de cadenas y
tablas para zafar de la arena que en algunas oportunidades
se tragaba alguno.
IDENTIFICADO
CON EL URUGUAY
 |
|
Don
SAMUEL estuvo siempre muy identificado con el lado
uruguayo existiendo un barrio que lleva su nombre
porque los modestos propietarios recibieron terrenos a
pagarle en las condiciones más increíbles.
Entre
muchas cosas donó el terreno donde se construyo la
escuela Nº
88,
el hospital local y donó terrenos para centenares de
rifas del departamento y de Santa Vitoria do Palmar.
Durante
un cambio de autoridades el Rotary Club de la ciudad
de Castillos le otorgó el titulo de “BENEFACTOR
DEPARTAMENTAL” haciéndole entrega de una medalla y el
pergamino correspondiente.
De esta manera la
Institución
Castillense
otorgaba su primer premio con el objeto de homenajear
anualmente a los hombres y mujeres del departamento
que hubieran dedicado parte de su vida a servir a la
comunidad. |
Se
destacaban entre las bases del certamen que
“ en la actualidad es mas
necesario que nunca entender que es un deber exaltar en
forma pública estos valores que con su ejemplo templan el
alma y nos dan seguridad de un mundo mejor.
Chuy, 8 de agosto de 2004 |