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Rumano de
trote largo,
don Samuel de
la frontera
aprisionaste
el destino
con fuerte
mano sincera...
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Mientras
los versos del poeta nos llevan por los senderos del
recuerdo, el almanaque nos señala un nuevo aniversario de
la desaparición física de Don Samuel
Priliac. Han pasado 30 años y sin embargo la
estampa inolvidable de este “Rumano de trote largo” se
agiganta con el tiempo para convertirlo en el gran
benefactor del departamento.
Treinta
años que nos permiten una nueva evocación, utilizando
palabras y frases que nunca llegaran a definir en su
justa dimensión la personalidad de este “gringo” que
llegó accidentalmente a nuestra frontera a principios de
1931. El descubrimiento de América comienza para Samuel
cuando el vapor “ASTURIAS” de la Compañía Real Inglesa
arriaba al puerto de Buenos
Aires, trayendo en sus bodegas algunos inmigrantes que
soñaban con la tierra prometida. Se aloja por algún tiempo
en forma gratuita en un hotel destinado a los inmigrantes,
mientras realiza algunos trabajos en el puerto.
Posteriormente y por recomendación de un “paisano”
consigue trabajo manual en el frigorífico La Negra
de Avellaneda y simultáneamente comienza a descubrir el
fútbol acompañando al equipo
de Racing por las canchas de
Buenos Aires.
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Sin embargo el brillante porvenir
con que sueñan los inmigrantes no
aparecía por ningún lado y al cabo de varios meses
resuelve volver a su patria.
De esta manera y considerando una
situación bastante apremiante, planifica un itinerario
muy original para el retorno. Viajaría por tierra
hasta el puerto de Santos en Brasil y luego se
embarcaría hacia Europa.
Sin embargo este viaje nunca se
realizaría, pues el amor sellaría definitivamente la
suerte del inmigrante al cruzar por esta frontera. |
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El
sueño americano del joven Samuel no se había cumplido
durante su permanencia en la Argentina y en los primeros
días de enero de 1931 llega
accidentalmente a nuestra frontera, mientras se dirigía al
puerto de Santos donde se embarcaría finalmente con
destino a la pequeña ciudad de
Thigina (Rumania) donde había
nacido
el 16 de enero de 1909.
Si bien
eran los tiempos heroicos de las diligencias SAMUEL había
preferido el caballo para su
última etapa en tierras rochenses, siendo acompañado por
un inmigrante alemán que se dirigía a la ciudad de
Lascano. Si bien su destino era el puerto de Santos donde
se embarcaría finalmente para su tierra natal al cruzar la
frontera conoció a Dominga Hernández y los
planos de regreso
conjuntamente con el pasaporte fueron cambiados por la
libreta de matrimonio. Simultáneamente instaló “su boliche”
en el bajo de la calle principal, que zigzagueando
entre los desniveles del terreno pretendía sin éxito
demarcar los limites entre ambos países. Comerciante de
mente clara y poseedor de una rica imaginación, tenía un
don muy especial para vender “regalando” sombreros,
ticholos, rapaduras o caña "Para
Ti", haciendo gala de una
memoria extraordinaria para
recordar a sus clientes. La generosidad fue el rasgo
predominante de su vida y estamos seguros que pasó
por ella pensando en los niños, en los ancianos, en las
escuelas y en los hospitales.
SAMUEL
EN
EL DEPORTE
A lo
largo de la historia, el fútbol ha tenido siempre un
capitulo reservado para los grandes dirigentes y para los
hombres que como Samuel ocupan todos los cargos en una
institución y que van desde la presidencia hasta el último
vocal o desde el director técnico hasta el utilero.
El
deporte de esta frontera ha tenido en el fútbol su mayor
exponente y por imperio del trabajo realizado por los
dirigentes, técnicos y jugadores se han alcanzado títulos
de relevancia zonal, departamental y nacional. En aquellos
años había mediado una circunstancia muy especial para que
el Club Nacional de Fútbol se convirtiera en una de las
máximas expresiones del balompié fronterizo. Esa
circunstancia fue la presencia de Samuel, el protagonista
inolvidable de las grandes hazañas tricolores, que supo
hacer de Nacional el cuadro de sus amores.
Esa
institución fundada en junio de 1933, comenzó con SAMUEL
una extraordinaria aventura deportiva escribiendo juntos
las páginas mas hermosas de su
historial deportivo. Desde el primer momento SAMUEL estuvo
directamente vinculado al Club Nacional de Fútbol, que fue
en definitiva el cuadro de sus grandes satisfacciones y
también de sus grandes desvelos.
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En el año 1946, el Club
Nacional de Fútbol de
Montevideo,
Campeón Uruguayo, bajo la batuta de Aníbal Paz, el
“mono” Gambetta, Eusebio
Tejera, Wálter Gómez y
Atilio García, organiza un torneo especial con la
participación de todos los tricolores del país, lo
que representaba una cita obligada para la gente de
Samuel, que mediante algunos jugadores en préstamo
logró conformar un equipo respetable. Era una cita de
honor para los campeones
fronterizos.
El Parque Central, Palermo y el
Franzzini fueron los
escenarios donde los tricolores de Chuy pasearon su
señorío. Una confusa reglamentación del torneo los
privó de la máxima consagración
al perder por un corner ante la representación
de Fray Bentos.
Defendieron al Nacional de Samuel en aquella
oportunidad: Paulino Gamón, Ariel Lasa,
Darcy
Techera, Ariel Decuadra,
Andres Moreno, Guillermo
Clavero, Edegar Pérez,
Ecino Pereira,
Rúl
Decuadra, Rovera,
Soria, Cavadini y el
“Zorro” Ledesma. |
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Su
último campeonato. El Club
Nacional, Campeón de
1973. |
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Fueron
muchos los jugadores asociados al Nacional de
SAMUEL que llegaron hasta esta
frontera para ofrecer espectáculo, mejorar el nivel
futbolístico y salir campeones. Basta nombrar a José Pedro
Silva de Treinta y Tres, Bartolomé Correa, campeón del 54,
Raúl Pérez un argentino procedente de San Lorenzo,
Elbio Pellejero, uno de sus
mejores goleros,
Nino González, “Pototo”
Cardozo,
Mauregui, el brsileño “Filco”,
el “Cambao” Rocha y muchos
otros que vistieron la casaca tricolor.
En el
ámbito local el complemento
ideal para forjar las grandes conquistas; el “Pelotilla”
Da Costa, el “Beto”
Viojo, el “Negro” Mario,
Yracy
Alvez, Celestino Larroza,
Olid Pereyra, Julio Veró, “Landeco”
Alvez, Wilson
Priliac y 200 más que se
escapan de nuestros archivos.
Cabe
señalar además que el Rotary Club de la ciudad de
Castillos le confiere años más tarde el título de
BENEFACTOR DEL DEPARTAMENTO
por la obra realizada a favor de los más necesitados.
Entre los 700 terrenos donados a distintas instituciones
estatales y privadas se encontraban 3 hectáreas destinadas
a su deporte favorito: el fútbol. Por ese motivo una de
las mayores aspiraciones de la población fue durante
muchos años la construcción de un complejo deportivo de
carácter regional. Esa aspiración se hizo realidad allá
por 1981 cuándo se construyó el Complejo Deportivo SAMUEL
PRILIAC en justo reconocimiento a la obra realizada.
Chuy, 8 de agosto de 2004 |