 |
|
Promediaba
el siglo pasado cuando los catálogos y revistas
pornográficas procedían fundamentalmente de Dinamarca,
prodigándose en historias clandestinas y mujeres
desnudas que se ojeaban entre cuatro paredes.
Se comentaba durante mucho tiempo cuándo alguna atribulada
señora al pretender limpiar la biblioteca de su marido
descubría con mayúscula sorpresa abundante material
pornográfico cuidadosamente escondido entre libros de
ilustres pensadores.
Tras varios meses para recuperarse
del shock que le producía el hallazgo de semejante
material, necesitaba otros tanto para reflexionar
sobre las posibles causas que llevaron a su esposo a
esas “evasiones” eróticas.
Cierto o no es evidente que el desarrollo
pornográfico avanza a pasos agigantados, creando
y alimentando una ola sexual que ha llegado a todas
las edades. |
Por medio de revistas, fotos, novelas y últimamente por la
televisión se han ido venciendo viejas represiones con el
ánimo de estimular el goce sexual mediante un proceso de
aprendizaje que en algunos casos pueden resolver problemas
de alcoba.
Esta introducción no tiene nada que ver con el contenido
informativo de la nota. Era simplemente para “calentar”
los motores y decirles que nuestro departamento podrá
ofrecer en la próxima temporada un nuevo elemento de
promoción turística como lo será sin ninguna duda la
habilitación de una playa nudista en su costa atlántica.
De confirmarse estas informaciones periodísticas ya
adelantadas por El Este, dentro de pocos meses nuestro
departamento estará inaugurando su primera playa nudista
en la zona comprendida entre La Esmeralda y Aguas Dulces.
Se trata de una desafiante inquietud de los operadores
rochenses que apuestan al desnudo como elemento de
promoción turística, considerando además que el mismo ha
estado siempre condenado, prohibido y desterrado de las
reuniones públicas. Han señalado algunos empresarios que
la crisis económica que vive el departamento, amerita
ideas “revolucionarias” para que el turismo recupere el
sitio de resplandor que disfrutaba en décadas pasadas.
Con esta nueva promoción turística es evidente que
aumentará la “apetencia” (preferencia) de los visitantes,
agregando un nuevo componente a las bellezas naturales de
la costa rochense. Esta nueva realidad dejará de lado las
pautas establecidas por la sociedad y pasará a liberarnos
de ropas y complejos en beneficio de un nuevo visual de
hombres y mujeres totalmente desnudos paseando alegremente
o disfrutando de un sándwich de jamón y queso bajo la
sombrilla. Es evidente que la marcada tendencia hacia el
desnudo está llegando con sensible retrazo a la costa
rochense, pretendiendo “vender” la temporada sin mayores
esfuerzos y con el ahorro de trapos, lo que es muy
importante en momentos de crisis como el actual.
 |
|
Nada de opiniones negativas, es posible que cuando se
inaugure este nuevo “paraíso” de la costa rochense, ni
siquiera los abuelos logren espantarse.
Será una magnifica oportunidad para que los
desprevenidos turistas puedan exhibir su virilidad,
aunque justo es reconocerlo, que al no estar
acostumbrados se deberá pagar el derecho de piso con
algún gesto inoportuno o sonrisa cómplice que denote
una forma de manifestar su pudor.
Se trata de una imperiosa necesidad de vender turismo,
pero será simultáneamente una dura prueba para “la
mala conducta” de algunas personas que viven
soslayando con elegancia el desnudo en público, pero
son fanáticos observadores por el ojo de la cerradura.
|
Para algunos operadores del área la playa nudista que
comenzaría tímidamente, se podría transformar en una
importante manifestación cultural mientras para otros
podrían surgir algunos inconvenientes cuándo el
desprevenido veraneante olvide las reglamentaciones
vigentes y se disponga a “piropear” a la musa inspiradora
que se cruce por su camino. Este floreo puede provocar su
expulsión del “paraíso” aunque los argumentos quieran
justificar sentimientos de halago y buenas intenciones.
Cierto o no, hace muchos años que algunas playas rochenses
vienen “copiando” la informalidad que nos van trayendo los
integrantes del “jet-set” de los países vecinos. Primero
recalan en Punta del Este haciendo gala de una ostentación
económica que deja sus dudas, para luego echar mano a los
bikinis, pareos, sandalias, vaqueros raspados y rotos que
nos ponen en disyuntiva de no saber si es la moda o la
recesión económica. Todo esto será cosa del pasado. En la
próxima temporada es posible que los veranistas se nos
presenten solamente con lentes de sol y multicolores
pulseras de plástico y carey. Una linda oportunidad para
observar en vivo los hermosos tatuajes y el resultado de
las costosas operaciones de pechuga, depilaciones con
pinzas o cera caliente y la competencia para eliminar la
cutícula, sacarse las cejas o perforarse las orejas. Un
nuevo visual en la costa rochense y la comprobación de que
cuando faltan ideas debemos “bajarnos los pantalones”.
Chuy, 25 de setiembre
de 2004. |