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Si es cierto que el pasado pertenece a la memoria, debemos
coincidir que el futuro y el porvenir pertenecen a la
imaginación. Si pensamos en términos del país que
queremos, no podemos limitarnos a la imaginación pues esta
no bastará para que podamos alcanzar las metas reclamadas.
Necesitamos mucho esfuerzo y voluntad para que esta
aventura que es la vida nos permita superar las
dificultades que se encuentran agazapadas en todas las
esquinas.
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No podemos quedarnos en la viruta que cae al suelo,
debemos cuidar el tirantillo que en definitiva es lo
único que importa. Desde tiempos inmemoriales el
hombre ha tenido que desafiar lo desconocido errando y
acertando en la construcción de castillos imaginarios
que no siempre se mantuvieron en pie.
Esta osadía ha determinado que en algunas
oportunidades bastaran pocas horas para que el
esfuerzo de toda una vida se nos fuera de manos ,
haciendo desaparecer los sueños de un Uruguay posible.
Estamos ante el tablero del ajedrez político y
quisiéramos adivinar el próximo movimiento de nuestros
adversarios en este juego de blancas y negras, para
evitar el jaque definitivo. |
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Problema: Juegan las
negras y dan Jaque Mate cuando les da la gana |
Son momentos de meditación donde no se puede pensar en voz
alta, ni consultar con los mirones que también están
contagiados por una angustia colectiva ante la evidencia
del jaque mate. Cuando Quino le regalo al mundo esta
patética final de una partida de ajedrez, donde las
negras ganan por paliza, imaginamos que ese sería el
resultado absurdo de un juego sin horizontes donde las
desigualdades eran muy profundas para que las blancas
pudieran ganar.
Sin embargo las piezas chicas (blancas) se fueron uniendo
para enfrentar el poder de las grandes (negras) y esperar
otro resultado. Un resultado posible que espera un sector
importante de la población y que deberemos respetar en
caso de concretarse. Pero tampoco debemos olvidar que la
actividad política solamente tiene sentido cuando se
atienden los interese de la población, sin que las
“aspiraciones” particulares se interpongan al bienestar
colectivo. En algunos casos y son muchos, la necesidad de
poder y los apetitos personales van transformando las
buenas intenciones hasta crear una clase dominante que se
olvida de los mas necesitados. Pero como lo señala la
sabiduría milenaria “hay un tiempo para nacer y un tiempo
para morir, un tiempo para destruir y un tiempo para
edificar, un tiempo para callar y un tiempo para hablar.
Pensamos que ha llegado el tiempo de construir el nuevo
Uruguay.
No importa quien gane las elecciones si se cumplen los
programas que por simple mayoría ha elegido la ciudadanía.
El resultado de las urnas nos dará nuevos nombres para la
política local, departamental y nacional demostrando que
son otros los hombres que han contado con el apoyo
mayoritario de la población. Será necesario que todos los
partidos y la población en general apoyen a los nuevos
gobernantes, otorgándoles una carta en blanco para que
puedan realizar sus respectivos programas. Hace muchos
años que la ciudadanía reclama cambios que sean capaces de
restablecer la confianza en la dirigencia política. Puede
darse un hecho histórico que marque una nueva etapa en la
conducción política del país. Desde algunos sectores se
anuncian reformas sustanciales que por el momento son
confusas.
El servicio meteorológico de otras tiendas anuncia
turbulencias sin agitaciones, sin pánico ni angustias que
nos hagan retroceder a los tiempos sombríos del miedo
instaurado en la sociedad. Es posible que el país cambie
su rumbo político y económico sin que por ello las
reformas anunciadas puedan oscurecer el panorama que vive
hoy nuestro país.
Chuy, octubre 26 de
2004. |