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Dentro
de pocos días se cumplen 65 años del famoso naufragio y
sin embargo la Batalla del Río de la Plata que tuvo en su
momento ribetes de fantasía, lejos de hundirse en el
olvido ha permanecido como una leyenda con muchas
interrogantes.
Para
Luis Tappa (escritor) asiduo colaborador de Informe
Uruguay que tuvo la suerte de escuchar en su infancia las
narraciones de su padre y un viejo marino catalán, patrón
de un remolcador en el puerto de Montevideo, la historia
contada por los ganadores está llena de contradicciones.
En este nuevo aporte ofrecemos un trabajo de investigación
donde relata algunos detalles del trágico final y los
principales acontecimientos que siguieron al hundimiento
del acorazado alemán.” Apenas hundido -señala Tappa- y
cuando aún no se habían enfriado sus “hierros”, ya lo
estaban atacando nuevamente, le cayeron como buitres a la
carroña, con sopletes, marrones y grúas lo fueron
despedazando de a poco.
Ahora ya
están ahí nuevamente, vienen por el resto del trofeo.
Pero el barco y sus hombres, los que quedan vivos y los
muertos, aún resisten, siguen luchando, han solicitado al
embajador uruguayo en Argentina que se respete la voluntad
de su Capitán y las tradiciones marinas para los barcos de
guerra caídos en acción. En esta lucha sin tregua el Graf
Spee se ha cobrado varias vidas. Se sabe que murieron
varios buzos en su interior y unos años después le tocó el
turno a una grúa flotante que trabajaba en el lugar y
donde murieron varios hombres.
¿Cuándo
finalizará su tragedia el Graf Spee?
La
historia de la llamada “Batalla del Río de la Plata”,
aunque la misma ocurrió en aguas oceánicas, tiene ribetes
fantásticos, y los años transcurridos desde aquellos
acontecimientos no han hecho más que acrecentar la leyenda
del buque. No tanto por la corta batalla en sí, que
comparada con otras batallas navales de esa guerra, esta
fue insignificante, y aunque hubo muchos muertos en ambos
bandos, ninguno de los barcos que intervinieron en la
contienda naufragó.La leyenda vino después, con la entrada
al puerto de Montevideo, la batalla diplomática, que esta
si fue decisiva, y la posterior autodestrucción del
acorazado y el suicidio de su Capitán en la ciudad de
Buenos Aire.
El
llamado acorazado de bolsillo alemán, por entonces
incursionaba en el atlántico sur, su misión no era
combatir, sino tratar de impedir el abastecimiento que
partía de este continente para los enemigos del Reich, en
Europa, recién comenzaba la guerra en ese continente. Ríos
de tinta y de película ha corrido a raíz de este
acontecimiento, cada uno con su punto de vista, algunos
bastantes objetivos, otros muy parciales y también los hay
antojadizos, hay para todos los gustos. En alguna
colección bastante importante que tengo, sobre la II
Guerra Mundial, en la que se hace una cronología, desde el
preámbulo y el comienzo hasta el final de la misma, ¡y
cuidado! digo importante porque es muy profusa en cuanto a
fotografías, datos, fechas, narraciones de personajes de
ambos bandos, mapas y acciones bélicas, aunque poco trata
de los motivos y la parte política de la guerra. Pues
bien, en estos libros, porque son varios, no se le dedica
mas de cuatro líneas a la “Batalla del Rio de la Plata” y
el poco comentario que merece es que fue algo “mas
parecido a una novela” que a una acción de guerra”,
simplemente eso. Los ingleses lo contaron de una manera,
(no olvidemos que las guerras y sus batallas siempre la
cuentan los vencedores) a la manera de ellos, aquí, los
que tenemos algunos años la oímos de boca de nuestros
padres o conocidos que vivieron lo sucedido. También he
leído infinidad de versiones distintas sobre este
acontecimiento en libros, diarios, revistas y ahora en
Internet.
Escuché
los cuentos de mi padre, y allá por los año 49 y 50
también escuché de boca de un viejo marino catalán, de
nombre Miguel (ya fallecido hace muchísimos años) patrón
de remolcador en el puerto de Montevideo, aunque ya
retirado por entonces, muchas historias acerca de este
acontecimiento, que el, aparentemente, viviera muy de
cerca. Debo reconocer que el tema siempre me apasionó y
que junto a los cuentos de Don Miguel, como le decíamos
cariñosamente a aquel viejo marino, nació mi amor por el
mar. Visité en una oportunidad el predio, en el cementerio
del norte, donde están sepultados los cuerpos de los 39
tripulantes muertos. No hay panteón, las tumbas están en
tierra y alineadas una al costado de la otra, en la
cabecera de cada sepultura una cruz donde figuraba el
nombre y rango de los que allí yacen. Por lo menos así
estaba cuando lo visité hace muchísimos años.El pequeño
predio estaba rodeado de un cerco de plantas muy usada
para esos fines en infinidad de jardines, todo lo que hay
allí es de una prolijidad meridiana. Los tripulantes
muertos fueron enterrados en cajones comunes, pero con el
tiempo, y según me informó entonces un viejo funcionario
del Cementerio del Norte, vinieron de Alemania unos
ataúdes de una aleación especial, fueron exhumados los
cuerpos y puestos en los nuevos ataúdes, para su mejor
conservación. Este mismo empleado del cementerio me
comentó que la embajada de Alemania se encargaba del
cuidaba y mantenimiento del lugar.
La
historia del Graff Spee y su trágico final está llena de
contradicciones, errores y una casi total desinformación
sobre los febriles acontecimientos diplomáticos, que
contra reloj, se llevaba a cabo entre el gobierno
uruguayo, la embajada Británica y el embajador Alemán que
intervino en el asunto. Nada pudo hacer este a favor del
buque Alemán, ante la tremenda presión Británica ejercida
por el entonces representante Millington Drake ante un
gobierno que toleró la manipulación inglesa en el asunto.
En esos momentos Uruguay era país neutral, y como tal fue
que el Capitán Hans Langsdorff se refugió aquí. Los
alemanes habrían solicitado por lo menos 15 días para
realizar reparaciones pero les dieron 72 horas para
abandonar el puerto, tiempo insuficiente para intentar
alguna reparación medianamente seria. Se lo daban servido
en bandeja a los lobos que lo estaban esperando afuera.
Aparentemente, el primero de algunos errores cometidos por
Langsdorff fue creer que los tres barcos ingleses, el Ajax,
el Achilles y el Exeter podrían ser la avanzada de una
gran flota Británica que venía detrás, el segundo fue
entrar en Montevideo en vez de ir a Bs.As. El Graf Spee
tuvo la batalla a su disposición, en realidad la ganó,
pero en determinado momento se retiro y se dirigió a
Montevideo con la idea de hacer reparaciones y bajar los
muertos. Hoy se sabe perfectamente que de haber continuado
el combate y a pesar de las averías sufridas, los hubiera
podido hundir a los tres, ya los había vencido. Lo que no
se sabe, es si hubiera podido llegar muy lejos con las
averías que tenía. Quizá, la de Langsdorff fue una sabia
decisión. De los tres buques ingleses, uno de ellos, el
Exeter, el más poderoso, estaba totalmente fuera de
combate y se alejó como pudo de la lucha, Los otros dos,
el Achilles y el Ajax, heridos también y con varias de sus
piezas inutilizadas, se mantuvieron alejados del Graf Spee
para no correr el riesgo de ser alcanzados nuevamente por
los cañones alemanes.
Fue una
victoria a lo Pirro la de los ingleses, en realidad fue
una victoria diplomática más que de una acción de guerra.
Aunque con esto no pretendo hacer mella al honor y
valentía de los marinos británicos. De todas maneras,
después de que el Graff Spee se refugió en Montevideo, ya
estaban convergiendo sobre el Plata otros barcos de la
flota inglesa que navegaba por el sur. Los dados estaban
echados. Lo demás es historia conocida. Dejando de lado
cualquier tipo de ideologías y viendo la guerra de un modo
más objetivo y sin fanatismos, veremos que cada uno
peleaba por su patria y por su vida, ingleses y alemanes.
También es muy conocida la caballerosidad, entrega y
valentía de estos hombres de mar que integraban la flota
alemana de guerra. El Graf Spee en sus andanzas por debajo
de la línea del Ecuador hundió 8 mercantes sin dejar un
solo muerto en su estela. Cumplieron su cometido con
valor, entrega y humanismo los hombres de este buque,
porque eran solo eso, hombres... hombres peleando por su
patria.
L A S O
L E D A D D E L “G R A F S P E E”
Señala
Tappa en su trabajo que el “Graf Spee” luchó solo, con un
total de 14 cañones, 6 cañones pesados 8 medianos y 8
tubos lanza torpedos, contra tres barcos que sumaban 42
cañones entre pesados y medianos y 24 tubos lanzatorpedos.
Si bien es cierto que los 6 cañones pesados del GS eran un
poco más grandes y tenían mayor alcance que el de los
británicos, la cadencia de fuego era muy inferior a la de
estos. En cuanto al tamaño de los buques no había mayor
diferencia entre los cuatro, apenas unos metros. Sobre el
suicidio del Capitán Hans Langsdorff en Bs.As., también se
tejieron infinidad de versiones, (que la bandera, que el
arma) ¡en fin! diferentes versiones de una misma cosa,
pero que no agregan ni quitan nada a la heroica acción de
un HOMBRE de honor como el Capitán Hans Langsdorff. La
verdad de todo lo que pasó, se la llevó a la tumba. No me
animaría siquiera a afirmar lo que puedan decir las actas
que de este suceso se labraran en Bs. As. Y no es porque
dude de ellos, simplemente que en una época como la que se
estaba viviendo, y las presiones ejercidas por entonces
sobre estos países del sur, no me permiten el lujo de
dudar y tampoco de creer mucho, sobre tanta cosa que se ha
dicho, escrito y afirmado. Me da la impresión de que esa
batalla aun no terminó, existieron entonces y siguen
existiendo actualmente intereses creados para que no se
sepa la verdad absoluta de vaya a saber cuantas cosas que
pasaron entonces, principalmente en los corrillos
diplomáticos. Lo mismo sucedió con el “Tacoma”, porque en
realidad, aun hoy no se sabe bien que hacía ese barco acá,
ni que razón tuvo Uruguay para quedarse con el. El Tacoma
no era el barco de abastecimiento del Graf Spee como se
dijo siempre. El Capitán Langsdorf se llevó a la tumba
muchos secretos, entre ellos la razón de algunos errores
cometidos, y la verdad sobre muchas de las cosas que
sucedieron entonces.
La orden
de hundir el barco debe de haber sido la más dolorosa, y a
lo mejor la más humana de las decisiones que tomo,
seguramente que a esto le dio más valor que su propia
vida, no sacrificar inútilmente el resto de la tripulación
en una batalla inútil debe haber sido su prioridad. El
buque, aunque mantenía su poder de fuego casi intacto, no
estaba en condiciones óptimas de navegabilidad, era un
sacrificio inútil presentar batalla a una fuerza
sensiblemente superior como la que estaba esperándolo, no
tenía escapatoria. Yo personalmente, he navegado infinidad
de veces por el lugar donde yace el Graf Spee, el lugar no
es muy profundo, y cada vez que he pasado cerca no puedo
evitar imaginar lo que allí sucedió, hay un algo
misterioso flotando en el aire. Primero lo desguasaron,
ahora hablan de “reflotar”, no creo que esta sea la
palabra exacta de lo que se quiere hacer con el barco o
lo que queda. Podrán rescatar o sacar del fondo del río
partes del buque, pero nunca reflotarlo. Pero esto no es
nada nuevo, desde el mismo momento en que se hundió, el
barco ha sido yendo lentamente depredado. Primero por la
empresa Regusci & Voulminot, que fuera contratada para
desguasarlo, ¿Por quien? Desde el mismo día en que se
hundió siempre hubo alguien merodeando por el lugar y
pirateándolo. En el año 1997 se subió uno de los cañones,
está en estos momentos en el buceo, donde funciona el
museo del mar y al que nadie le da importancia, es solo un
viejo cañón al que los niños se trepan para jugar. En ese
lugar hay infinidad de objetos que pertenecieron al Graf
Spee.
Allí,
entre otras cosas se puede apreciar una especie de sobres
de lona marrón, aun con manchas de sangre, que fueran
utilizados para bajar los heridos cuando llegaron al
puerto. El resto está diseminado por todas partes, en
manos de coleccionistas particulares, comercios de
antigüedades, feriantes etc., todos buscando hacer negocio
con los despojos. El 27 de febrero de 2004 se extrae el
famoso telémetro, que tanto diera que hablar, “para
usarlo luego como adorno en un desfile de modas”, ¡Una
vergüenza!, actualmente se encuentra frente al Ministerio
de Turismo, hasta que alguien disponga otra cosa, ahí
dormirá el sueño de los justos. Nada se consigue sacando a
la luz lo que queda del buque, solamente alimentar el
morbo de algunos, la curiosidad de otros y muchas
ganancias para alguien. El barco tal cual está no se va a
poder levantar, pero que van a destrozar lo que queda,
para ir sacándolo de a pedazos, que no quede la menor
duda. Se me ocurre que se debería utilizar otra palabra en
lugar de “reflotar”, a ese barco no lo reflota nadie,
podrán sacar del agua sus partes, nada más. No nos
engañemos, acá no se trata de interés arqueológico ni
histórico. No puede haber interés arqueológico en algo tan
reciente, y la verdad de lo sucedido no está en el fondo
del Río.
Este es
un asunto totalmente contemporáneo, todavía viven muchos
de quienes fueron sus tripulantes, alguno en Montevideo, y
aun se conserva fresca la sangre de quienes heroicamente
murieron en el.
Definitivamente, no se trata de arqueología marina. Es
solo un negocio para ganar dinero, simplemente eso... un
asqueroso negocio en el que algunos “vivos” curran con los
restos de un barco por el que dieron sus vidas muchos
valientes. Algo parecido hicieron cuando encontraron el
TITANIC, con la salvedad de que al final primó la cordura
y decidieron dejarlo como está, no tocar más nada ni
volver a bajar, y que duerma su sueño eterno en el lugar.
Dejen,
de una vez por todas, descansar al Admiral Graf Spee en su
tumba, permitan que de una vez por todas termine la guerra
para esos heroicos hombres, y que Langsdorff y sus muertos
puedan descansar en paz... ¡se lo merecen!, aunque con los
años desaparezca definitivamente, perdido en le bruma del
tiempo. ¡Total!, a las generaciones futuras poco les va a
importar ver un montón de hierros oxidados. Todas esas
tragedias marinas tienen que seguir así, envueltas en su
fantasía, si las descubrimos y las traemos al presente,
pierden su misterio, y por lo tanto su encanto y su magia,
esa magia que va pasando de generación en generación, para
mantener vivo en el tiempo, el recuerdo de una tragedia
con ribetes de leyenda, romántica y fantasmal.”
Chuy, 15
de diciembre de 2004. |