|
El profesor Juan Carlos Palacios, integrante de IERU
( Instituto de Ecología Río Uruguay)
abocado desde hace muchos años a la investigación, nos ofrece un
completo informe sobre la culminación de la 4ta. Etapa de la
exploración del “Camino de los Indios”.
A) ACTIVIDADES DEL MIÉRCOLES 3 DE MARZO DE 2004.
La exploración al
sector del "Camino de los Indios" comprendido al este de Ruta 4
y norte de la Tapera de Melchora
Cuenca, fue por demás satisfactoria. Caminamos un tramo en donde
la senda se expresa con mucha claridad. La misma presenta una
vegetación baja y rala, mientras que el terreno lateral ofrece
una vegetación alta y densa predominando especies del tipo
caraguatá.
Posteriormente
realizamos varias paradas para observar distintos elementos
situados junto al camino de la Cuchilla del Fuego. Visitamos
asimismo la piedra cónica.
Al llegar al viejo
casco de la estancia, hoy Colonia Dr. Miguel C.
Rubino, comprobamos con gran pesar
que la parte más vieja de la residencia familiar había sido
demolida. El año pasado, nosotros habíamos ingresado al patio
interior de ese recinto, pudiendo comprobar que las veredas
interiores estaban construidas con lozas (o losas) de roca
basáltica. Ese aspecto junto a otras características nos
sugerían que la porción norte de esa residencia, que constituía
el frente original de la casa, tendría un origen que se
remontaría a comienzos del siglo XIX o a décadas anteriores.
Indudablemente que este, como otros viejos cascos de estancia
son elementos que debieran ser identificados, localizados y
señalados integrando el patrimonio arquitectónico, histórico y
cultural de esta importante área. Ello contribuiría a la
valoración de estos elementos.
A continuación
recorrimos una ladera plana situada al noroeste del Cerro
Grande, en cuyas inmediaciones cruza el "Camino de los Indios",
visitando unos túmulos de piedra de unos sesenta centímetros de
altura en el que se destacan piedras chatas de unos doce
centímetros de espesor y unos cuarenta a cincuenta centímetros
de lado. Según nos indicaron hace años en el departamento de
Artigas, esas formaciones constituyen tumbas indígenas propias
del basalto. Según el relato recogido en el departamento
norteño, nuestros aborígenes cubrían a sus muertos con piedras
chatas y pesadas como las señaladas a los efectos de evitar que
sus cadáveres fueron mutilados por
los animales salvajes, zorros, pumas, etc. Estos montículos
tienen un diámetro de un metro con treinta centímetros
aproximadamente. Se hallan en el borde Oeste (poniente) de la
ladera plana, casi donde comienza la cornisa de quiebre hacia
partes más bajas.
Posteriormente nos
dirigimos al Cerro Grande ascendiendo por la ladera noroeste.
Inmediatamente ingresamos al amplio sector en donde está situado
el taller descubierto en la primera exploración. Recorrimos la
parte alta plana procurando unos semicírculos de piedra
observados a comienzos de la década del 70, sin poderlos
localizar. El terreno está cubierto de caraguatá cuyos vástagos
restringen la visibilidad. Se recorrió la cornisa sur hasta
llegar a la imagen la Virgen María que ubicada en el vértice
sureste.
B) ACTIVIDADES DEL JUEVES 4 DE MARZO DE 2004
El jueves 4, se
intentó vadear el Arroyo Corrales hacia la orilla izquierda, sin
poder encontrar un lugar apropiado para hacerlo, por lo cual la
exploración del prolongado cerro
mesetiforme ubicado en la confluencia del Corrales con el
Queguay ha quedado postergada para
otra ocasión. Este cerro debe ser el lugar citado por como
Potrero del Corrales, en donde acamparon las fuerzas
artiguistas cuando se alejaban de
las de Borrego, en dirección a Guayabos en donde se libró
posteriormente la célebre batalla.
Desde la margen
derecha del Corrales, se observa la extensa ladera oeste de la
mencionada elevación, distinguiéndose, la traza del “Camino de
los Indios”, ascendiendo desde el arroyo.
Se recorrió el
tramo del “Camino de los Indios”, que se extiende al oeste del
Arroyo Corrales. Al no disponer de la fotografía aérea, no se
pudo seguir con precisión la senda, pues la misma se encuentra
bastante desdibujada y disimulada por la pastura.
En las cercanías
del Corrales, pero fuera del monte, se localizaron dos o tres
montículos de piedra que podrían estar señalando el ingreso del
camino a la zona de monte ribereño.
Por la tarde se
realizó una detención en un tramo del “Camino de los Indios”
situado al Noreste del Cerro Grande en donde la traza se expresa
con bastante claridad ya que la vegetación se diferencia
claramente de la del terreno lateral.
Posteriormente se
realizó un nuevo ingreso a la zona del Taller del Cerro Grande,
fotografiándose infinidad de lascas que muestran la intensa
actividad que en algún momento del pasado, hubo en la ladera de
esa importante elevación.
Para la realización
de esta actividad se contó con el invalorable apoyo de la Junta
Local de Guichón que proporcionó
combustible.
También se contó
con el apoyo y participación de los Sres.
Danny Silveira y Carlos
Urruti que proporcionaron equipos de
comunicación, carpas, demás elementos de campamento y su
experiencia de campo. |