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Una semana pautada por el acto electoral y sus
prioridades, nos hizo postergar por algunos días la
crónica relacionada con la promocionada noche de
Halloween. Como no podía ser de otra manera esta
fiesta del terror se viene celebrando desde hace
algunos años, aunque las brujas fronterizas no tienen
calendario fijo y se aparecen en cualquier momento.
También pudimos “disfrutar” de varias películas
ofrecidas por la televisión brasileña entre las que
podemos señalar Los Vampiros, La Profecía y El
Exorcista con un permanente desfile de maldades que
deben haber complacido al propio diablo. |
El
tema de las brujas surge en la Edad Media, cuando las
mujeres para salir del anonimato ejercían profesiones que
pasaban por curanderas, parteras y otras actividades
sociales que eran vistas en aquellos años como brujerías.
Por este motivo fueron perseguidas, quemadas en lugares
públicos y tratadas como herejes. En la actualidad existen
algunas sociedades de brujas que realizan reuniones
internacionales con el pretexto de abrir las mentes de
las personas hacia los fenómenos desconocidos.
La prensa capitalina informaba recientemente que existen
varios poetas y escritores dotados de poderes extra
sensoriales que han creado climas mágicos en sus libros,
dictando además conferencias sobre la magia en la
literatura. La brujería es una de las supersticiones más
antigua de la humanidad, con poderes sobrenaturales y
mágicos para algunos y combatida como una calamidad social
para otros. Una de las películas exhibida por la
televisión brasileña en la noche de las brujas, fue
precisamente El Exorcista que si bien tiene pocas
virtudes artísticas, llego en momento a desatar una ola de
terror llegando al tope de recaudaciones. Todo para ver a
la joven adolescente en pleno trance, recibiendo el
espíritu de Lucifer para transformarse en un monstruo
tenebroso que es capaz de masturbarse con un crucifijo. En
otra escena la niña golpea al médico en los testículos,
ataca a su madre y maldice al sacerdote que pretende
quitarle el demonio. Como vemos el diablo ha sido siempre
el invitado de honor en toda ceremonia, reflejando en su
rostro una fealdad muy particular. Sin embargo no vamos a
negar que existen algunas personas que lo adoran y sienten
por él un “morboso cariño.” Cierto o no la noche
fronteriza se llenó nuevamente de brujas, en un ritual
“importado” que pretende quedarse en el calendario de
nuestro país.
B R U J E R I A S Y O T
R A S Y E R B A S
Si bien la brujería ha sido tema de curiosidad por parte
de la población, en nuestra frontera existen tradiciones y
ritos que le otorgan visos de realidad con supersticiones
y curas milagrosas, que suelen ir más allá de la medicina
tradicional.
Dentro de un entorno misterioso los brujos, magos y
curanderos mantienen en secreto sus fórmulas, acrecentando
el número de seguidores y un prestigio personal que suele
trascender fronteras. En el siglo pasado fueron muchos los
practicantes de las ciencias ocultas, curanderos y
adivinos que pasaban por esta frontera y hasta se
radicaban por algún tiempo. Uno de ellos fue el profesor
Recompensa, a quien tuvimos la oportunidad de entrevistar
para un diario capitalino, fingiendo condición de
paciente. Según lo señalaba era sucesor directo del
famoso Zé Arigó, y decían sus seguidores que tenía
incorporado el espíritu del Dr. Fritz, un médico alemán
conocido mundialmente. Sus pacientes eran en su gran
mayoría enfermos desesperados con problemas y
padecimientos físicos difíciles de soportar.
En la década del 50 anduvo por estos pagos un armenio que
leía el destino en la borra del café, con un código muy
especial para interpretar signos y datos que luego
relacionaba con el futuro del cliente. Para ello preparaba
abundante café molido, con agua y azúcar en relación a las
personas que iban a saborearlo para conocer su futuro. Lo
hervía tres veces hasta que el volumen se reducía a la
mitad, se tomaba el café y la borra se derramaba en el
platillo. Luego el armenio adivino clasificaba y ordenaba
la borra hasta poder traducir el significado. De acuerdo
al sedimento acumulado en el platillo y la forma de su
distribución se podía adivinar el significado y alertar a
los interesados sobre su futuro. Cabe señalar que muchos
pronósticos resultaban acertados, lo que servía para
aumentar la credibilidad del armenio.
También nos visitaba una vez por año el Dios Verde, un
extraño individuo de mirada penetrante que lograba muchos
adeptos para sus mensajes de fe que provenían de poderes
superiores y que servían para curar los males terrenales.
Se recuerdan también algunos adivinos y sanadores que se
atribuyen el patrimonio de la verdad revelada,
pretendiendo disolver con su sabiduría los abismos que
impiden al hombre arribar a la luz interior. Los llamados
adivinos nos visitaban con mayor frecuencia, atendiendo en
casa de algún paciente o alojándose en pensiones de la
época, haciendo futurología con variado suceso. Recorrían
el norte rochense acertando y errando sus previsiones
determinando situaciones de alegría o tristeza entre
quienes habían apostado a sus misteriosos conocimientos.
L A I G L E S I A E N T
R A E N A C C I O N
La divulgación de estas “curas milagrosas” determinó que
la iglesia católica saliera al paso de las mismas
señalando que el Papa Juan Pablo II le había quitado el
demonio al cuerpo de una mujer de 20 años de edad. Se
trataba de un hecho sorprendente para muchos pero que no
causó ningún estupor entre el vaticano. Por su parte el
padre Julio César Elizaga autor del libro “Sectas en el
Uruguay” señaló en aquella oportunidad a la prensa
capitalina que el exorcismo no tiene nada de sorprendente
ni extraordinario puesto que el derecho canónico de la
iglesia lo tiene perfectamente establecido, explicando
métodos para combatir al demonio y posesión diabólica,
puesto que la magia negra y las sectas existen desde hace
muchos años en nuestro país. Señaló Elizaga que “la
posesión diabólica consiste en la presencia del demonio en
el cuerpo humano y una actividad que el diablo realiza
sirviéndose de ese cuerpo. En la posesión es el demonio el
que actúa, no el individuo y si bien la persona está
poseída tiene conciencia de que algo le pasa, se siente
atada, oprimida, pero con cierto margen de libertad.
En estos casos para poder discernir y diagnosticar es
necesario que el sacerdote exorcista tenga conocimientos
sobre parasicología y psicología ya que algunos casos
presentan manifestaciones que resultan similares a
enfermedades mentales o gran parecido con fenómenos de la
parasicología, telepatía, clarividencia o levitación.
Antes de relatar a la prensa una experiencia vivida en
aquella oportunidad el padre Elizaga definió al exorcismo
como una oración de liberación que no va dirigida a Dios
sino que es una orden que se le da al espíritu del mal,
en nombre de Cristo para que salga del individuo.
Chuy, 8 de noviembre de
2004. |