|
Reviviendo
jornadas y etapas del pasado fronterizo nos encontramos con el
tiempo feliz de la infancia y de la adolescencia
transcurrido en la década del 50
cuando la tranquilidad aldeana de la frontera le quitaba toda
pretensión de villa que no se merecía.
Existe todavía un arraigo
espiritual que nos hace volver a las calles de tierra, al liceo
viejo, a la escuela 28 y a la experiencia nueva que significaba
para muchos trabajar tras los mostradores de Samuel. Cada
generación tiene sus ídolos o personajes que de alguna manera
mantienen determinada vigencia y luego desaparecen
definitivamente o reaparecen al cabo de muchos años.
Para los niños de 1950 al 60, el
Tarzán interpretado por
Johnny
Weismuller fue uno de esos personajes que hoy a la
distancia añoramos con un dejo de nostalgia. Han pasado 50 años
desde aquellas tardes de matinée en el Club Social, Cine
Principio o Cine Teatro Río Branco y es inevitable no recordar
las hazañas de Tarzán montado sobre
Tantor o desplazándose con agilidad
felina sobre los árboles. La mayoría de nuestros lectores deben
saber muy poco sobre la historia de Tarzán
y quienes lo acompañaban en sus aventuras por la selva.
Sin embargo aquellas películas
que tuvimos la suerte de ver en las tardes fronterizas del
50, han quedado como uno de los
mejores recuerdos de la infancia. Pasaron los años y aquel
arrojo de coraje, durante sus luchas
contra los animales malos y el hombre blanco son en la
actualidad pasatiempos ingenuos para la gran mayoría de los
niños. La realidad actual es otra. Hay otras urgencias, las
aventuras espaciales y los juegos electrónicos han superado a
tal extremo las aventuras de Tarzán
que nos parecen demasiado ingenuas para despertar el interés de
los niños y menos de los adultos. Pero en aquellos años ni
siquiera las memorables actuaciones de Charles
Chaplin con sus magistrales
ejemplos de comicidad podían competir con las películas de
Tarzán.
También quedaban relegadas a
segundo plano la actuaciones de Stan
Lauren y Oliver
Hardy
más conocidos como el gordo y el flaco o las aventuras de
Los Aguiluchos o las películas ambientadas en el lejano oeste
con sus duelos interminables. Por aquellos años nadie competía
con Tarzán interpretado por
Johnny
Weismuller, aunque anduvieran por allí María Félix, Luis
Sandrini, Lola Flores, Jorge
Negrete, Cantinflas, Sarita
Montiel, Pedro Infante o Pedro
Armendáriz. Primero Tarzán y luego
la vida del vaquero americano eternizado en la figura del
“cowboy” en busca de una justicia social que no siempre
alcanzaba. Tarzán superaba las
actuaciones “estelares” de Gary
Cooper, de Tom
Mix, de John
Wayne y Randolf
Scot que fueron los primeros
eslabones de una interminable cadena de pistolas ligeras.
¿Quien era Tarzán?
Años mas
tarde la curiosidad nos llevó al diccionario para saber
realmente quien era Tarzán y nos
enterarnos que se trataba de un personaje novelístico,
cinematográfico y de historieta creado a comienzos de siglo
por el escritor norteamericano Edgar Rice
Bourroughs. Se trataba de una especie de hombre en
“estado natural” desprovisto de cultura, pero dotado de
finísima intuición y agudos sentidos.
 |
|
Todo
comienza cuándo un alto funcionario británico, Lord
Clayton se dirige al África con
su joven esposa embarazada y en un amotinamiento de la
tripulación son obligados a desembarcar en la costa
occidental (Angola).
Meses más
tarde nace John
Clayton en una cabaña que habían
construido sus padres en plena selva... |
|
La estampa
inconfundible de Tarzán aumenta
la nostalgia. |
Antes del año mueren sus progenitores y el niño es criado
por la mona Kala que lo llama
TARZÁN y que según el señor Bourrougs
quiere decir “piel blanca”.
Por supuesto que el niño se
fue criando con la tribu de su madre adoptiva y a los 10 años
tenía la fortaleza de un hombre de 30 y una agilidad que le
permitía recorrer la selva de árbol en árbol, aferrándose
solamente a las lianas. De esta manera va conociendo los
animales y haciendo amistad con Numa, Sabor y el elefante
Tantor.
Si bien no logra expresarse, emite
sonidos guturales y lanza gritos que llegan al cine, para
hacerse famoso en la garganta de varios actores. Vienen luego
los caníbales que matan a Kala y va
surgiendo en Tarzán con deseos de
justicia que al imponer un nuevo orden se va convirtiendo en el
amo y señor de la selva.
Pasaron muchos inviernos hasta
que Tarzán toma contacto nuevamente
con el “hombre blanco” al producirse un desembarco obligado en
la costa africana, surgiendo en esa oportunidad JANE
PORTER, la única mujer en la vida de
Tarzán y que al salvarla de las
garras de los gorilas pasan vivir juntos. Entre los artistas que
han interpretado a Tarzán figuran
los campeones olímpicos Hernan
Brix y Búster
Grable, aunque las preferencias del público son para el
campeón olímpico de natación Johnny
Weismuller que durante muchos años
se adueñó del “hombre mono” como Jim
de la Selva. |