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Hace algunos días
recibimos la visita del investigador y periodista brasileño
Solismar Gómez quien nos obsequió su
nuevo libro titulado CHUI: La Última Saga. Se trata
de un publicación ágil y amena donde al
margen de su excelente impresión y fácil lectura, nos ofrece un
lenguaje claro y objetivo para que podamos entender mejor la
historia de esta frontera y el desarrollo de algunos
acontecimientos.
De esta manera van desfilando nombres y situaciones que han
quedado registrados entre los antiguos pobladores del municipio
de Santa Vitoria y el departamento de Rocha.
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Algunos relatos
nos muestran a los personajes en el escenario de sus
hazañas, como una vigorosa savia revolucionaria donde el
coraje se ponía a prueba en cada oportunidad. Una vez más la
pluma de Solismar hace
estremecer las fibras culturales de Santa Vitoria y
Chuí, al ofrecernos esta
publicación que pasa a ocupar un lugar destacado en el
inventario literario de Río Grande.
Es
fácil advertir en este libro un sentimiento de dolor y
rebeldía por la incomprensión de muchos, cuándo en momentos
de dificultades ciudadanas levantó su voz para reclamar
justicia y libertad. |
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Solismar
Gómez |
Fueron muchos los encuentros
periodísticos que mantuvimos con Solismar
entre 1967 y 1972 cuándo las instituciones de su país peligraban
ante el poder de los hombres. Allí estuvo siempre la pluma
juvenil del profesor Solismar
dispuesta a poner el acento que muchas veces le valió la censura
de sus coterráneos. Nació en Santa Vitoria, de origen muy
humilde y con apenas 6 años de edad ya trabajaba de verdulero
para ayudar en el sustento familiar. Al margen de su profesorado
y el cargo de Vereador en la Cámara,
ejerció diversas actividades en su tierra natal.
Dictaba clases de Educación Física
y participaba en distintas actividades políticas del ámbito
estudiantil, comentarista de Radio Cultura, corresponsal de los
diarios Folha de Tarde Esportiva,
Folha da Mañana y ZERO HORA. Fue
también articulista de los periódicos Sul
do Estado y Liberal. En 1977 trabajó en la Compañía Caldas
Júnior como repórter, formándose en
periodismo en la PUC/RS y concurriendo posteriormente a la
Universidad Técnica de Lisboa ( Portugal).
Posteriormente trabajó en la Asamblea Legislativa del Estado de
Río Grande. Con motivo del reciente lanzamiento del libro el
periodista Faustino Muñoz señalaba desde las páginas del
Liberal: “recordamos el ejemplo de un niño como
Solismar, con los canastos en los
brazos vendiendo verduras, de pies descalzos y muchas veces
amasando el barro en las calles de la ciudad en días tenebrosos
de invierno para poder sustentarse y poder estudiar en el
colegio, pero con una voluntad inconmensurable llegó a ser
profesor y alcanzar la gloria del periodismo al lanzar este
libro que nos llena de orgullo.”
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La
narrativa de Solismar nos va
llevando a los principales acontecimientos registrados en la
zona a partir de una documentada introducción sobre los
orígenes de este enclave fronterizo, la fundación de Santa
Vitoria, la economía zonal, el misterio de la costa
atlántica, la extraña historia del barco
Tacuari hundido en las costas de
Rocha y el homenaje “prohibido” que se realizó ante la
muerte de Joao Goular.
Más de 150
páginas que contribuyen al conocimiento de una cultura
editorial por la cual desfilan muchos personajes que
marcaron su perfil ciudadano desde el anonimato.
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Calles y comercios de Santa
Vitoria que se transformaron
en puntos de
referencia, acunando sueños del niño
verdulero
convertido en escritor. |
Allí están
además como él lo señala las influencias de Osvaldo
Anselmi, Faustino Muñoz y
Germano Brayer, la vida de Zezefredo
da Costa (Cardeal) el famoso jugador
del fútbol de Santa Vitoria que tras integrar la selección
brasileña terminara sus días defendiendo los colores del Club
Nacional en Montevideo.
Muchos capítulos condensados
en esta publicación que comienza con la presentación de Carlos
Alberto Kolecza señalando entre
otras cosas que “Solismar Gómez
Goncalvez acaba de entrar en la
oficina de la micro-historia con aquel “jeito” marca
registrada, respetuoso y franco, sabiendo que tiene un lugar en
la rueda. Santa Vitoria do Palmar es el escenario vivo de los
recuerdos personales de Solismar”.
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