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En la década del 50
la ciudad de Lascano ostentaba con orgullo el título de Capital
del Arroz y había centralizado el poder económico del norte
rochense, ejerciendo notoria influencia en lugares perdidos del
departamento.
Don
Tolentino desde EL LASCANENSE nos informaba
detalladamente sobre las inquietudes y postulados de la
población, mientras don Antonio Pereyra Vázquez regenteaba a su
antojo los destinos del fútbol y las leyes. La brisa fresca que
llegaba por el túnel verde desde Averías,
hacía más habitables los apartamentos del hotel del
“Colchonero” Arigoni, que con su
amistad campechana suplía con creses las 5 Estrellas que las
autoridades le negaban.
El querido “Loco” Santiago
esperaba la O.N.D.A anunciando los
turnos o la demora indeterminada. El “Gordo” Correa manejaba sus
negocios desde la cantina del Social, mientras el “Chucho” se
las ingeniaba para ir gastando. Adauto
repartía remedios y comenzaba a rematar todo lo que veía
mientras que Juan Lanusse y Carlos
del Barrio pregonaban su socialismo en soledad.
La salud de Lascano y 20 leguas a
la redonda estaba supervisada por los doctores
Introini,
Iparraguerre y Fonseca. En la escuela 93 nos encontramos
con Sabatino, mientras el Cine Vitoria de Machadito cimentaba
varios casamientos por falta de linternas. Tras este vuelo
evocativo tenemos que aterrizar en un barrio cualquiera que
puede ser el Molino, el Hospital, el Porvenir o la Cuchilla,
porque en uno de ellos, no importa cual nació en el 52 Nelson
Pereyra con una guitarra bajo el brazo. Mientras las Murgas del
“Carancho” o del “Gacho” bajaban desde la Cuchilla con sus
reiterados temas, la peluquería de Moreno se convertía de alguna
manera en un pequeño centro cultural hasta que los parroquianos
se trasladan hasta el bar de Aquino para estirar las madrugadas.
El profesor Méndez Viera perdía su
tiempo y el nuestro intentando que aprendiéramos guitarra,
aunque nunca pudimos salir del DO-RE-MI-FA-SOL, algún pentagrama
y ninguna corchea. El “Cuzco” y el “Quitito” integraban la Liga
Regional de Fútbol, el corazón de “Becho”
palpitaba fuerte junto a su primer violín, doña
Herlinda repartía cultura por los
salones del liceo y don Nelson “Calderon”
Pereyra multiplicaba los panes de Sánchez en los barrios más
humildes de la ciudad donde faltaba el efectivo.
En ese ambiente de ciudad
tranquila y sin apuro transcurrieron los primeros años de “Pindingo”
sin llegar a comprender en sus primeros días escolares aquella
imagen del indio enfermo que se le presentaba en la tapa del
cuaderno Tabaré destinado a los
deberes, hasta que un día y casi sin darse cuenta estaba en un
medio rural desconocido: Sarandí del
Consejo. Alternaba en las tareas propias de la campaña, mientras
iba rompiendo cuerdas a la guitarra de Hugo
Baraldi, que se transformaba en su primer profesor,
entreverando clases con Rafael Abreu en la escuela del pago.
Enamorado hasta los “tuétanos” de la guitarra, hacía varias
leguas en su caballo oscuro para poder tocarla en casa de Abreu
en 19 de Abril. Debutó
oficialmente en la Radio del Liceo de Castillos en
una programa dirigido por Juan de
la Cruz, tras varios días de cabildeos y otros tanto para
juntar coraje.
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Lo demás es conocido. Vinieron
los festivales, la revelación, el viaje a España y una
madurez que nos habla de muchos años de trabajo y
dificultades en un medio donde nadie te regala nada.
Caprichoso hasta la médula
no quiere apartarse ni un centímetro del camino trazado,
primero lo nuestro, segundo lo nuestro y tercero lo nuestro,
“total para qué importar”.
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Trabajador desde la nada hace 30
años que alimenta guitarras con temas populares, tratando
siempre de relejar vivencia de lugares perdidos y olvidados del
departamento. Debemos señalar finalmente que en el extenso
currículum de ese artista lascanense
figuran premios y menciones obtenidos en todo el territorio;
primer premio a nivel nacional en Cerro Largo, primer premio en
el séptimo Festival del Olimar,
participación en “Derrochando Coplas con los
Zucará en los temas “Camaronero” y
Tristezas. En uno de sus últimos trabajos discográficos incluyó
varios temas vinculados a las ciudades de Lascano y Chuy. Ha
señalado que “la guitarra y el canto significan todo para mí, no
puedo estar más de dos día sin cantar y pulsar la guitarra. Es
una necesidad que tengo de expresarme y lo manifiesto a través
del canto y la música.”
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