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Julio Dornel Sorozábal  (Periodista Independiente)  Biografía

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"Aliviando dolores"

Vuelven las plantas medicinales

Debemos señalar en primer término que mucho antes de que llegaran a esta zona los medicamentos, los habitantes recurrían permanentemente a las plantas para curar diversas enfermedades.

Es fácil imaginar que por aquellos años los pocos vecinos del núcleo poblado vivían sin  posibilidades de acceder a los medicamentos. Por ese motivo algunas personas se dedicaban al suministro de yuyos, recibiendo en algunas oportunidades el título de boticario que con el paso de los años se fue transformando en farmacéutico. De acuerdo a los informes recabados en las primeras décadas del siglo pasado no existían en el norte rochense ni médicos ni farmacéuticos, lo que fue facilitando el surgimiento de los curanderos.

No llamaba la atención que estas personas ejercieran sus “poderes” y hasta diagnosticaran algunas enfermedades, sin que se pudiera establecer mala fe en sus actuaciones.

 

Tampoco eran extrañas algunas enfermedades “sobrenaturales” enviadas directamente por los dioses, las que eran tratadas con algunas yerbas medicinales, raíces y huesos de animales.

En algunos casos se cortaba parte de la piel del paciente y se aplicaban ungüentos para “extraer” los dolores. En forma simultanea se fueron incorporando al recetario una cantidad infinita de plantas que eran recomendadas por curanderos, parteras y personas mayores cuya “experiencia” les daba el derecho a indicar un recetario  y aconsejar la forma más conveniente para el tratamiento.

El mburucuyá es una de las plantas recomendadas para casos de epilepsia, histerismo y crisis nerviosas en general.

 

 El método tradicional consistía en hacer hervir las hojas de las plantas o yuyos y luego dosificar  a gusto para ingerirla varias veces al día y de acuerdo a las enfermedades. Las plantas más utilizadas en aquellos años ( y ahora)  eran la ruda, el tilo, malva, menta, carqueja, cedrón, marcela, orégano, boldo, salvia, carnicera, llantén y muchas otras que gracias a sus propiedades curativas integran una lista interminable y difícil de analizar.

Pese a no tener muchas fuentes de información, se dice que el 80 % de estas plantas son realmente medicinales y que en la mayoría de los casos  se llega a la curación de algunas enfermedades. Entre las propiedades del boldo  por ejemplo se destaca  que es un gran estimulante de la digestión y la secreción biliar, aplicándose en tisanas para la fatiga y la digestión. La yerba carnicera por su parte es un diurético, descongestionante del hígado y antirreumático. La salvia se utiliza en infusión  para trastornos nerviosos, vértigo, temblores y estados depresivos. La menta está considerada como un gran estimulante estomacal, actuando además contra el insomnio, vértigos  y vómitos nerviosos. La malva por su parte se aplica en infusiones para afecciones  digestivas y urinarias.

Estas y otras plantas de notoria influencia entre algunos médicos son aprovechadas por sus propiedades curativas, al haberse comprobado su extraordinaria eficacia en la curación de algunas enfermedades. 

Chuy, Octubre 18 de 2003

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