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Para muchos los llamados “turcos” fueron
llegando al Estado de Río Grande a partir de 1890 procedentes
fundamentalmente de Siria y Jordania. Para
otros, también
eran turcos los vascos, italianos, portugueses, japoneses y
hasta los gallegos, siempre que entreveraran el idioma de los “baisanos”
uruguayos.
Por aquellos años eran muy pocos los
ciudadanos que emigraban para los países desarrollados, teniendo
en cuenta el grave problema que se vivía por culpa de los
conflictos armados y la crisis económica que los mismos
generaban. Por este motivo fueron surgiendo dos tipos de
emigrantes. Los de carácter económico que buscaban mejores
condiciones laborales y los refugiados que buscaban asilo
político.
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El destino era incierto y había que
abandonar el territorio patrio porque las guerras los
empujaban hacia puntos desconocidos, dejando familiares,
amigos y lugares que de alguna manera poblaban sus recuerdos
durante la travesía.
A esta línea divisoria comenzaron a llegar
salvo raras excepciones en los primeros años del 60 los
adelantados de la colectividad árabe, sufriendo en primer
término el desarraigo de toda corriente migratoria.
Nuevas costumbres en tierras extrañas donde
la meta principal estaba centralizada en el ascenso
económico que ayudara de alguna manera a superar el
sentimiento de soledad, al tener que convivir con personas
diferentes. |
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SALEH YUSUF SAID, padre de los
fundadores de Super-mercado
Cairo, durante su visita a Chuy.
Año 1970.
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Sin embargo
encontraron siempre a la población de Chuy-Chuí
con los brazos abiertos en una demostración hospitalaria poco
común, pero que se ha mantenido inalterable cada vez que alguien
busca un lugar en “la tierra prometida”.
En la actualidad
un alto porcentaje de los habitantes de esta ciudad no nacieron
sobre la línea divisoria y pese a que llegaron en busca de una
vida mejor que lograron en su gran mayoría, es evidente que
siguen aferrados a los sentimientos afectivos de su tierra
natal. Señalaba recientemente la periodista uruguaya
Graciela Vera desde España que “hubo
una época en que emigrar resultaba relativamente fácil. En estos
años las medidas de control que ponen en
practica los países receptores nos hacen renegar y poner
el ejemplo de aquel Montevideo que veía descender de los barcos,
riadas de gente en busca de pan. A la gran mayoría de ellos les
dimos mucho más que pan. Pero no se lo regalamos, eran
emigrantes, llegaban a una tierra de promisión donde había mucho
para hacer”.
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También llegaron a esta frontera muchos
extranjeros que por distintas razones debieron abandonar sus
países, sus hogares y sus familiares en busca de la tierra
prometida donde pudieran trabajar en paz.
Si tenemos en cuenta el desarrollo
demográfico que ha experimentado esta frontera a través de
su historia, nos encontramos con un alto porcentaje
migratorio procedente de diversos países europeos que
buscaron paz y tranquilidad en este enclave fronterizo.
También a partir de 1960 se fueron
integrando algunos sirios, libaneses, judíos y japoneses,
dando comienzo a una dinámica comercial que fue la palanca
generadora del desarrollo zonal.
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Khader
Khaled, fundador de Sup.
Maracaná en 1962. |
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Es posible que estas notas contengan
un sentimiento afectivo y hasta de agradecimiento hacia los
primeros extranjeros que se fueron afincando en esta frontera.
Pretendemos de esta manera ir encontrando la formula para no
perder definitivamente el rastro de las familias que con
su esfuerzo fueron construyendo esta ciudad.
Entre los primeros
palestinos en llegar a la frontera recordamos a
Ibrahim, Fathi,
Fair, Abdala,
Shaer y Karim, quienes fueron
ganando su espacio en actividades comerciales, impulsando el
desarrollo y también integrándose posteriormente a las
actividades sociales y culturales de la frontera,
fundamentalmente a través de sus hijos y nietos. Es posible
que las costumbres, el idioma y esa mezcla tan especial de
español, portugués, italiano, japonés, alemán y árabe le haya
otorgado a esta frontera una manera muy particular para
distinguirla del resto del departamento y quizás del país.
También la manera de vivir, incluyendo la enseñanza y el
trabajo con un “yeitiño” muy
arraigado entre sus habitantes haya creado siempre abundante
material para quienes han dedicado mucho tiempo a estudiar el
folclore fronterizo.
Hay
acontecimientos que son realmente sorprendentes, emotivos y
reveladores de situaciones que nunca hubiéramos imaginado. Tal
lo sucedido durante algunas entrevistas realizadas a los
integrantes de la colectividad árabe en esta frontera. En primer
término llama la atención el poco apego a este enclave
fronterizo, revelando una visión distinta a la que pueden tener
quienes nacieron en la zona. Por supuesto que debemos tener en
cuenta que se trata de una opinión comercial, de la que no
podrán apartarse pese a los años transcurridos en esta ciudad.
Sin embargo es fácil advertir en algunos casos un poco de
angustia y temor por la situación actual, recordando con un dejo
de nostalgia sus países lejanos, sus familiares, sus amigos y
hasta los símbolos nacionales que un día reverenciaron para
afirmar su idea de país.
En esta frontera
nunca sintieron que su identidad se podía degradar con las
nuevas costumbres al abandonar el pasado, no tener presente ni
saber cuál sería su futuro. Otro detalle a tener en cuenta esta
relacionado con el manejo de la moneda y sus variantes,
motivados por los cambios bruscos que experimenta la
cotización. Acostumbrados a manejar la referencia del dólar en
países de estabilidad económica (no social) no se conforman con
los cambios que experimenta la moneda brasileña. Para ellos
mientras el dólar ni siquiera ha cambiado de nombre, ni de
formato permaneciendo inalterable la figura de Washington, en
estos países han desfilado más de 20 personajes en los últimos
años para distinguir el valor con la figura impresa de hombres y
mujeres que se han destacado en distintas áreas. Para la gran
mayoría de los integrantes de esta colectividad, lo principal ha
sido desde el primer momento la instalación de un comercio y
permanecer en él la mayor parte de su vida, aunque se tenga que
pagar el precio emocional que puede provocar la soledad y el
aislamiento que sobrellevan algunos ante las dificultades para
lograr una efectiva integración social.
Los comienzos
pueden haber sido más fácil de lo esperando, pero es evidente
que en los últimos años las dificultades se vienen acentuando y
el sueño de la riqueza fácil ha desaparecido. Para muchos ha
quedado en el olvido la travesía del atlántico en un barco de
tercera con mucho hacinamiento en sus bodegas. Ahora sus
descendientes toman algún amargo, juegan al truco, tienen una
institución social, cementerio, fundaron un equipo deportivo que
llevó al fútbol fronterizo a los primeros planos del deporte
nacional y en un hecho sin precedente plantaron un olivo
conjuntamente con un representante de la colectividad judía. La
tradición democrática de esta frontera está muy arraigada en
cada uno de sus habitantes que recibió siempre de brazos
abiertos sin distinción de credos ni de ideologías políticas a
quienes fueron llegando con sus maletas en busca de paz,
tranquilidad y trabajo. |