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Días pasados, diario Cambio daba cuenta de la presencia de un
ejemplar de puma en zona de Arerunguá.
La noticia tiene una importancia extraordinaria, ya que durante
varias décadas esta especie fue consideraba extinguida en el
territorio nacional.
Hasta las primeras
décadas del siglo XX, los ejemplares de puma
(Puma
concolor), fueron cruelmente perseguidos
y
aniquilados, hasta que durante largo tiempo dejaron de haber
registros de observaciones, por lo cual se entendía que la
especie había sido exterminada.
Sin embargo desde
hace algunos años, comenzaron cada vez con más frecuencia, a
escucharse comentarios sobre avistamientos de ejemplares
aislados. Tales versiones procedían del interior de nuestro
departamento, así como de Tacuarembó, Paysandú e incluso
Lavalleja.
En la mayoría de
los casos pudimos constatar, que los propietarios de los
establecimientos en los cuales se había registrado la
observación, con el fin de proteger a este animal, mantenían una
rigurosa discreción en torno a su presencia, evitando hacer
comentarios, pues temían por el interés que podía despertar en
cazadores inescrupulosos.
Lamentablemente
algunos ejemplares han sido muertos. Supimos que en el interior
del departamento de Salto, luego que perros de una estancia,
acorralaron a un puma al pié de una afloramiento rocoso
existente en la parte alta de un cerro, el capataz de la misma
enlazó al animal hasta asfixiarlo.
Más recientemente
trascendió que en un establecimiento forestal del departamento
de Paysandú, el hijo del capataz, dio muerte a balazos a un otro
ejemplar. Posteriormente se supo que la empresa expulsó del
establecimiento ambos.
Otro caso fue
protagonizado por un peón de un establecimiento del interior de
nuestro departamento, que encontró un cachorro de puma herido en
una pata (tal vez consecuencia de alguna trampa); todos los
días, el peón le proporcionaba carne hasta que logró amansarlo y
llevarlo a la estancia en donde al cabo de tres meses ya pesaba
unos veinte kilos. El infortunado animal, murió al caer en un
baño de ganado.
En algunas
oportunidades se nos han acercado cazadores para comentarnos,
acerca de la existencia de algún ejemplar de puma en lugares por
ellos conocidos. Estos cazadores también han valorado la
importancia de este animal y mantienen en reserva la
localización del sitio en donde realizaron la observación.
En un trabajo de
percepción de la fauna, que en la pasada primavera realizamos
con alumnos de todos los liceos rurales del interior del
departamento de Salto, grande fue la sorpresa cuando estudiantes
de tres de estos liceos, citaron la presencia de puma en la zona
de influencia de su centro de estudios (río
Arapey, Gde. Río Arapey Chico
y Masoller).
La versión
registrada días pasados, sugiere que el animal observado era una
hembra en avanzado estado de preñez, lo cual le otorga aún mayor
importancia a la observación. Precisamente en la Guía de Campo
de los Mamíferos del Uruguay, de Enrique González (2001), se
cita que en Argentina el período de parición se extiende entre
mayo y julio.
Hemos recibido con
alegría los informes de la reaparición del puma en nuestro
territorio, pues ello nos lleva a tener la esperanza que otras
especies que han desaparecido, puedan aún sobrevivir en
recónditos refugios naturales.
Recordamos el
último registro de tamanduá
(oso hormiguero chico), ocurrido en nuestro país a principios de
la década del 80. Se trataba de un ejemplar que apareció aquí en
los alrededores de la ciudad de Salto, en donde fue abatido a
balazos. Tal vez se trataba de un animal que había logrado
sobrevivir a la inundación y llenado del lago de la Represa de
Salto Grande.
El puma es una
especie protegida por ley, su conservación depende de cada uno
de nosotros y su existencia despierta elevado interés
científico. Por ello es importante que quienes posean alguna
información sobre su presencia en esta parte del país, nos la
hagan llegar para canalizarla a los organismos especializados.
jcpalacios@adinet.com.uy
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