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El maestro Félix
Flúgel actual director de la
Escuela Nº 107 ha logrado reunir, tras muchos años de paciente
labor una importante documentación relacionada con la antigua
Colonia de Gervasio, mediante recopilación de testimonios y
documentos que permiten reconstruir su pasado histórico.
En
distintas publicaciones y exhibiendo documentación oficial
de aquellos años el maestro Flugel
ha desarrollado la historia de esta Colonia desde el momento en
que se afincaron las primeras familias en tierras fiscales
comprendidas entre la Fortaleza de Santa Teresa y el balneario
La Coronilla.
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Señala el autor del trabajo que
en esa zona se abrió un camino vecinal (actual ruta 14)
para luego ubicar a los nuevos “propietarios” en un área
bastante extensa, lo que sin duda estaba lejos de configurar
una población propiamente dicha.
La Colonia de Gervasio como
se le llamó, pretendiendo
solemnizar el segundo nombre del jefe de los Orientales, se
habría caracterizado por ser un caserío poco ordenado y
diseminado en la parte este del llamado Potrero Grande de
Santa Teresa. |
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Maestro Félix
Flugel y su señora Líster de los Santos |
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Con escasos
recursos materiales, los pobladores afrontaron dificultades
de todo tipo para poder insertarse en ese medio y empezar a
producir.
En los últimos años del siglo XIX el país se
caracterizaba por la existencia de numerosos y ambiciosos
proyectos que apuntalaban al desarrollo, pero carecieron
de bases sólidas y sustentables, razón por la cuál fueron
archivados muchos de ellos, o resultaron en experiencias
penosas para otros.
Esto último, fue el caso de la Colonia
Agrícola de Santa Teresa. Su creación encajaba perfectamente
con otros proyectos regionales como lo eran la creación de
un puerto de ultramar en La Coronilla, la apertura de una
vía férrea entre la terminal marítima y otra a construirse
sobre la Laguna Merín y la ya
planeada desecación de los bañados para recuperar tierras
destinadas a la explotación agropecuaria. Estos proyectos
sirvieron de argumento a los negociadores y contratistas que
no escatimaron esfuerzos en su empeño de afincar a
unas 300 familias en la zona. |
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Matrimonio
Flugel-De Los Santos y sus hijos, junto al monumento de los
fundadores de Colnia Suiza. |
La realidad existente y la falta
de escrúpulos demostrada por quienes se proclamaron
abanderados de la idea colonizadora
terminó por derrumbar lo poco que
se había logrado. Así las familias llegadas quedaron
abandonadas a su propia suerte sin que pudieran cumplirse las
promesas que les habían hecho. De esta manera la incipiente
Colonia se fue extinguiendo lentamente hasta desaparecer
por completo cuando entraba el siglo XX.
UBICACIÓN DE LA
COLONIA
“Históricamente –dice
Flugel- las tierras que servirían de
asiento a la denominada Colonia Agrícola de Santa Teresa,
constituyeron la llamada Estancia del Rey en el Potrero
Grande, que se extienden hacia el
noroeste de la Fortaleza. La misma se había extinguido en el año
1807 y fue entonces cuando los vecinos y las tropas apostadas en
el Fuerte incitaron a Juan Acosta para que se afincara en ese
paraje para que lo proveyese de carne y les cuidara la caballada
reyuna. Fue así como el nombrado Juan Acosta recibió a
principios del siglo XIX las dos suertes de estancia, rodeada de
bañados y el océano atlántico.
En 1811 Isidoro León de Ávila
que viene a medir estos campos se encontró con serias
dificultades para dar con la figura exacta de ese gran potrero.
Después de 1830, constituido ya el Estado Oriental del Uruguay,
estas tierras pasaron a integrar una larga lista de propiedades
fiscales diseminadas por la costa atlántica, mientras las
murallas de Santa Teresa, olvidadas por el
hombre, eran abrazadas por exuberante vegetación. Eran
muy pocos los vecinos radicados en varias leguas a la redonda.
El paraje se caracterizaba por la soledad y “singular tristeza”
según lo define un viajero de la época. La mayoría de los
proyectos no encontraron el apoyo oficial solicitado, surgiendo
la figura de Eduardo Grauer quien
contando con la implicancia de los gobernantes militaristas del
periodo de Santos, lleva adelante un
proyecto para crear una Colonia Agrícola en la zona aledaña a la
Fortaleza de Santa Teresa.
La fundación de la misma se
autorizó contra la opinión fiscal con fecha 22 de agosto de
1883. A partir de ese momento Grauer
inició un largo peregrinaje tratando de interesar a los futuros
colonos, como queda comprobado en una nota enviada desde la
Comisaría de Chuy a la de San
Vicente Mártir de Castillos el día 28 de octubre de 1885 y que
dice textualmente: “Señor Sub Jefe
Delegado de San Vicente: En cumplimiento a lo ordenado por
circular de la jefatura de Policía del Departamento, dado el
conocimiento de esta comisaría, el 23 del corriente se ha hecho
saber a lo individuos y familiares de esta sección que desean
afincarse en la Colonia de Santa Teresa, que en el termino de
un mes deben concurrir para oír
las proposiciones que el señor Grauer
les expondrá para establecerse en ella. Así como también que
desde el primero de enero próximo de 1886 funcionara en el
expresado lugar una escuela y oficina de correo. Dios Guarde a
Ud. (firmado) José Rodríguez”
De esta manera y desconociendo
las verdaderas dimensiones del asunto y atraídos por la noticia
y por los buenos augurios de quienes impulsaban la fundación,
fueron llegando las primeras familias. Algunos historiadores
mencionan que en esa oportunidad se procedió a la delineación y
amanzanamiento de la planta urbana de una población que con
poco acierto y mucha maña se denominó Gervasio, pretendiendo
solemnizar el segundo nombre del Jefe de los Orientales.(Orestes
Araujo) Pese a no tener una fecha exacta de sus asentamientos,
el relato oral de don Teófilo Rosendo
Flugel situaba la llegada de sus abuelos entre los años
1882 y 1883. Debemos señalar finalmente que diversos documentos
encontrados en oficinas públicas de Chuy,
avalan la existencia de varios vecinos en el año 1884.
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