Chuy, ayer y hoy...

 
Julio Dornel Sorozábal  (Periodista Independiente)  Biografía

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"Canchas con historia"

La Corea y Los Ocalitos

Era el examen final para que algún pibe pudiera debutar en la primera de un equipo de la Liga o el escenario  donde solían terminar algunos veteranos vencidos por los años y sus recuerdos de tiempos mejores.

Partidos matutinos para no perjudicar el campeonato de la Liga y observar a los gurises que pretendían ganarse un lugar en el equipo “oficial” a taponazo limpio. Era el ascenso esperado tras muchos años de picado callejero o en algún baldío, masticando con rabia el hambre de nuevos horizontes en algún cuadro de la capital.

Promediaba la década del 50 cuando algunos vecinos consiguen el campito de Amaro Sosa para delinear de alguna manera, algo parecido a una cancha de fútbol. “La Corea” estaba perdida entre los últimos metros del continente brasileño con sus palos redondos para el arco y algún travesaño atado con alambre para que pudieran aguantar los proyectiles que estremecían los  viejos eucaliptos. Para empezar la temporada un verdadero trabajo de ingeniería. Se quitaban los tacuruses, se rellenaban los cangrejos, se intentaba marcar la cancha y hasta rellenar el área para que la globa no hiciera sapitos en los días de lluvia.

“La Corea” una cancha brava, heroica, legendaria que el paso de los años la convirtió en zona residencial cuando la calle Panamá le pasó por “arriba” en forma irrespetuosa.  Allá por el 60 la vida futbolística de la infancia  estaba centralizada en la Corea donde los cuadros del barrio representaban el único motivo de felicidad para el descanso dominical. Allí se daban cita al margen de los protagonistas los “observadores de potrero” con la intención de recomendar los mejores guríses diciendo que eran fuertes y veloces, “bajan y suben bien”, buena noción del desmarque y por sobre todo buena conducta como si esto fuera fundamental para practicar buen fútbol.

Pero como no existe la felicidad duradera un buen día nos encontramos con los cimientos del primer rancho sobre el área chica del arco que daba hacia el pueblo. Se estaba decretando el desalojo y había que buscar nuevos horizontes.

Cruzando la ruta en territorio uruguayo estaban algunos predios cercados por un plantío de eucaliptos que ofrecían las condiciones naturales para suplantar a La Corea.

 

Todo fue muy rápido, en pocos días se estaban jugando los primeros partidos en la cancha de Los Ocalitos como fue bautizada desde el primer momento. Por lo general la supremacía estaba ejercida  por las representaciones San Lorenzo y Juventus aunque alternaban con buenos equipos Preguiño, Celtic, San Pablo, Ayax, La Cuchilla, Palestino y Transper entre otros.  

Durante varios años en el predio que ocupa hoy la cooperativa de viviendas  COVICHUY se disputaron los encuentros matutinos de los cuadros de barrio y donde se daban cita algunos jugadores que en el ocaso de vida “útil” se divertían con las nuevas promesas del fútbol fronterizo.

De esta manera desfilaban por la cancha de Los Ocalitos hoy sepultada por toneladas de cemento y hierro, algunas figuras que alternaron durante muchos años en las selecciones locales. 

Olmiro Pereyra fundador del Club A. Atlanta, acompañado de Pedro Vidal en la cancha “Los Ocalitos”.

Fuimos testigos de goles históricos marcados por el “Mosca” Silvera, Ilde Ventura, el “BibeSelayaran, Jorge Silva, el “Flaco” Richelli, el “Biscocho” Ramos o el “Coco” Papaiani.  Entre muchos recordamos a “Fael” Arimón recibir un pase del “Loco” Aecio desde la vivienda de Edit Lima y tras avanzar  driblando  rivales, convertir el gol que le diera el triunfo a su equipo en el arco que ocupa hoy la vivienda de Juan Ramos. Era el partido final del campeonato y ese domingo se debía jugar sin derecho a suspensión, puesto que el lunes comenzarían las obras del núcleo habitacional denominado COVICHUY. El gol de “Fael” se festejó durante varias horas con petardos y desfile por la Internacional. Al otro día las máquinas estaban arrancando de cuajo los eucaliptos en nombre del desarrollo urbano de la ciudad, sepultando la última cancha del fútbol matutino: Los Ocalitos. 

Club A. Juventus

Noviembre de 1976

Cancha "Los Ocalitos"

De izquierda:

Walter Fernández, Artigas Fernández, Marzal Saldivia, Edgar Saint Esteven, Jorge Mello, Miguel González, Mario Fernández, Milton Ferreira y Lucero.  

 

Chuy, Octubre 03 de 2003

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