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A la edad de 77
años ha dejado de existir en esta ciudad Julio “Bibí”
Sánchez, uno de los primeros conductores que recuerda la
historia automovilística de nuestra ciudad.
Para recordar la trayectoria de “Bibí”
al volante de los primeros autos que llegaron a Chuy, será
necesario evocar también los caminos polvorientos y las
carreteras intransitables por donde circuló a partir del año
1938. En la prolongación de la avenida Internacional, frente a
la ex –fábrica de tabacos, está la casa de toda su vida y que
sirvió de asiento a la posada de diligencias de don Joao Silva.
Hace algún tiempo y abusando de su memoria fuimos reviviendo los
tiempos heroicos de los primeros automóviles que llegaron a la
frontera en un verdadero desafío a los caminos de aquellos años.
“Entre muchos- nos dijo “Bibí”-
recordamos al Fort Peatón (1928)
al Fort A modelo convertible,
cuatro puertas, modelo 1929, los camiones
Chevrolet Tigre 1938 o los Alfa Romeo con varios
carburadores”.
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En la
década del 30 eran muy pocos los conductores y uno de los
temas más importantes estaba relacionado con la velocidad,
que podía llegar a los 50 kilómetros por hora seduciendo a
los choferes y asustando a la
población que miraba asombrada el pasaje de las máquinas.
La llegada
del automóvil fue cambiando las costumbres de los vecinos y
la adquisición de uno significaba un triunfo social y una
identificación personal, derribando la tracción a sangre
dominada por carros y carretillas.
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El
nombre de su casa en La Barra, resulta por demás
elocuente para definir su personalidad. |
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El gusto
por las gomas se fue imponiendo lentamente y los ruidos de
los motores se hicieron comunes entre los habitantes del
pueblo.
Dijo “BIBI” que si
“tuviéramos que marcar una época para señalar el comienzo del
automovilismo fronterizo tendríamos que ubicarnos en la década
del 30 al 40 para recordar a Don José Rodríguez a Manuel
Iglesias a Florentino Rodríguez, José Regal
y la “baturé” descapotable de don
Silvio Fossati.” Nos comentó además
que “la nafta la traíamos de Santa Vitoria en tambores de 200
litros, hasta que la estación de Vógler
y casa Fernández iniciaron la venta de combustible en esta
ciudad. En algunas oportunidades la traía
Veiga desde Río Grande en un camión
Austin, con capacidad para 6.000 litros.
Don José
Regal nunca aprendió a manejar y
su Ford modelo 1940 era
conducido por Bernardino Sena. Como existían manuales ni
ordenanzas para los choferes,
salvo algún conocimiento elemental de mecánica, era muy común
que pequeños inconvenientes interrumpieran los viajes.
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Entre los choferes con reconocía
destreza podemos destacar por su habilidad para conducir y
fundamentalmente para ir haciendo los cambios en forma
correcta y sin que los automóviles arrancaran a los corcovos
a Onecio Rocha, Saturnino
Machado, que venía de Rocha en su ómnibus llamado
CASUALIDAD, Manuel Mosul que saco
una lotería y se compró una camioneta con capacidad para 36
personas.” |
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Camión Ford T - Modelo 1925, con Julio Néstor Sánchez "Bibí"
al volante. |
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Tampoco podemos olvidar dijo
“BIBI” a Mario Cola que también venía de Rocha en su ómnibus
Dodge modelo 1937 y al
tano Costa (casado con
Adelaidiña) que tenía su empresa
entre Santa Vitoria, La Barra y Chuy.” Cuando finalizábamos la
nota con “BIBI” tuvimos la oportunidad de conocer su
Ford T, modelo 1925 guardado en el
garaje, casi listo para circular nuevamente y señalando con
orgullo “tiene la bocina original, distribuidor nuevo, platino
Delco, rodado 21/450 y 700 X 20 con guardabarros originales.”
Sin embargo la muerte no quiso concederle este deseo y el viejo
Fort T se quedó en la grilla de
largada.
Chuy, Julio 26 de 2003
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