|
Es posible que todo tenga un limite y que
lo difícil es saber cuándo llegamos. Para orientarnos un poco donde
quedan esos límites, la televisión nos viene mostrando algunos programas
que al margen de batir todos los record, nos enfrenta a una realidad
muy cercana a la que vivimos actualmente.
Hombres y mujeres luchando diariamente por
la sobre vivencia (mantenerse en la casa) en una competición cuyo
objetivo final esta relacionado con la fama y el dinero. También en
esa competencia de la vida es la propia sociedad que va eliminando a los
integrantes menos capacitados (según ellos) para vencer las
dificultades que se van presentando diariamente. Todo esto nos hace
pensar que existe cierta vinculación entre el programa periodístico y la
realidad que vive actualmente la población. Es la naturaleza humana
haciendo lo posible para no ser nominada y permanecer algún tiempo en
sociedad. Pese a ser un programa de bajos valores, sirve para que
podamos reflexionar sobre algunas cosas que suelen pasar inadvertidas y
que solo valoramos cuándo se pierden. Se puede comprobar además la
fragilidad humana de los participantes que es también la nuestra,
demostrándonos que se puede vivir sin celular, sin auto, sin televisión,
sin amigos ni familiares, apelando solamente a las relaciones humanas
de un grupo de personas desconocidas.
La recompensa es el dinero y la
popularidad para quienes participan y vencen las distintas pruebas que
se van presentando semanalmente. Hay que señalar y respetar el derecho
que tienen los televidentes para asistir a una programación, lo que
tampoco nos quita el derecho de rechazar lo que para muchos está
considerado solamente como escenas de sexo y mal gusto. Tampoco podemos
negar que se trata de un nuevo fenómeno de la televisión con diversos
nombres que van desde el Gran Hermano, Factor Miedo, Sobreviviente, El
Bar y otros semejantes donde los participantes son sometidos en algunas
oportunidades a peligrosas pruebas de sobre vivencia para ganar mucho
dinero y pocos minutos de notoriedad. Sin embargo como la mayoría gusta
de estos programas, aumentando considerablemente el “reitin” las
emisoras no se preocupan por las criticas que vienen recibiendo por
parte de un sector minoritario de televidentes.
En
busca de nuevos horizontes
La
crisis que vive actualmente la frontera y la falta de perspectivas para
el futuro, ha determinado el cierre de algunos establecimientos
comerciales y en otros casos el despido de un elevado número de
funcionarios. Para escapar a esta recesión varios comerciantes y sus
empleados se estarían radicando en distintas ciudades y balnearios
brasileños en procura de nuevos mercados laborales. Las facilidades que
otorgan las prefeituras, el creciente mercado consumidor y algunos
incentivos fiscales, estarían estimulando algunos negocios. En los
últimos meses han aumentado los viajes y las consultas realizadas ante
la prefeitura y el consulado por parte de posibles inversores uruguayos
interesados en radicarse en el país vecino. A partir de esta frontera
los lugares preferidos han sido Santa Vitoria do Palmar, Pelotas, Río
Grande, Camboriú y Florianópolis.
También en el municipio brasileño de Chuí
han comenzado a radicarse algunos industriales uruguayos, alentados por
los incentivos municipales, los bajos costos de producción y una
mano de obra sensiblemente menor que en nuestro país. Sin embargo en los
últimos días han surgido algunos inconvenientes relacionados con la
documentación exigida por las autoridades brasileñas. Si bien la
legislación de aquel país concede visto de permanencia a todos los
extranjeros jubilados que puedan comprobar una renta mensual superior
a los U$S 1.000, los que no perciban esa cantidad deben utilizar
solamente visa de turistas, lo que los obliga a salir del país cada seis
meses. La mayoría de los uruguayos buscan pequeñas inversiones que
les permita fijar residencia y desarrollar alguna actividad
remunerada dentro del núcleo familiar. Otro aspecto que tienen en
cuenta cuándo se trata de la elección final es la calidad de vida,
un clima favorable y la posibilidad de desarrollar alguna actividad
productiva para el sustento familiar.
Los
tiempos han cambiado
Nadie duda de que debemos aprender a
vivir con las dificultades actuales. Los tiempos han cambiado y debemos
acompañar estos cambios de la mejor manera y añorar a la distancia
otras épocas que no volverán. Alguien nos señalaba que en la actualidad
se conversa poco. En otras épocas se jugaba al futbol, al truco, al
golfo familiar, al ajedrez, a la escoba o al “puntiño”.
En otras épocas se contaban cuentos, chistes y hasta se organizaban
campamentos para pescar o cazar. En otras épocas el tiempo sobraba para
tomar vacaciones y disfrutar de la licencia con amigos y
familiares. En otras épocas la gente se reía, cantaba, bailaba y hasta
le sobraban algunas horas para visitar a los vecinos. . En la
actualidad todo pasa demasiado rápido. Dentro de algunos días terminará
el invierno sin haber comenzado. Estaremos nuevamente ante una nueva
temporada veraniega que también terminará enseguida.
En otras épocas la temporada de playa
duraba tres meses. Decimos esto porque la población de esta frontera
nunca quiso imaginarse la línea divisoria al otro día de la temporada.
Pensamos que los años con estas temporadas tan cambiantes están abusando
de la felicidad de la población. De todas maneras no adelanta llorar.
Debemos reconocer que la historia no se repetirá y que Chuy ya no
será el mismo del 60, del 70 o del 80. En primer término
debemos aprender a vivir con las dificultades sin bajar los brazos.
También hemos notado que la crisis suele alterar el espíritu colectivo
con reacciones que en otras circunstancias se hubieran limitado a
clarificar los problemas mediante el dialogo y la tolerancia.
La convivencia en sociedad no debería
alterarse con declaraciones agresivas que en algunas oportunidades
pueden motivar reacciones que dejen traslucir un síntoma de
violencia que puedan escapar al control de la población en su conjunto
por el efecto multiplicador que las mismas puedan tener. Como
consecuencia de la crisis económica que mencionamos y los
problemas que esta genera en los hogares fronterizos, es posible que
haya faltado serenidad y comprensión por parte de algunos actores que
por su representatividad deberían evitar estos enfrentamientos , aún
reconociendo la razón que puedan haber tenido en algunas circunstancias.
Es evidente que todos debemos asumir conscientemente las dificultades,
para que todo vuela a la normalidad y podamos enfrentar juntos los malos
momentos que nos pueda deparar el futuro...de lo contrario estaremos
nominados.
Chuy,
28 de diciembre de 2001 |