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Julio Dornel Sorozábal  (Periodista Independiente)  Biografía

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"La Poesía tiene nombre"

Laura Martínez Coronel

Poniendo la “vida en cada letra” nos llega una nueva publicación de la poetiza  arachana  Laura Martínez Coronel y en forma simultanea la información de que ha logrado un nuevo lauro en su exitosa carrera literaria.

Descendiente de un pasado cultural que ha sido orgullo de Cerro Largo, esta joven poetiza sigue cosechando lauros mientras busca un lugar entre los valores intelectuales de nuestro país. Tierra de Juana de Ibarbourou de Emilio Oribe de Monegal, de Lucas y de Coronel, donde el arte no se detuvo en las letras sino que se destacó además  en la música de López Chirico y Tabaré Etcheverry  y la plástica se lucía con Salvador Puig y Juan Godiño.

Nació en Melo (1965) profesora de inglés y portugués, estudió piano, hizo teatro y declamación, obteniendo el primer premio literario a la edad de 11 años. En 1989 recibe el premio otorgado por la Intendencia  Municipal  de Cerro Largo por el libro inédito de poesía denominado “ A trasluz”.

En 1995 es premiada por AEDI  por el poema “ Ultimátum” y en 1996, 1998 y 2001 recibe el primer premio de poesía  en el concurso JUANA DE AMÉRICA otorgado por la Junta Departamental. En diciembre del 2001 obtuvo  dos premios en el concurso regional Serafín J. García por los poemas  “Gatos” y “Pentagramas”. Cabe destacar además que ha publicado en diarios y revistas de la Casa del Poeta  Latinoamericano y tres libros que son “Eclipse de Mar y Sangre” (1998) “El Tiempo de la lluvia” (1999) y “En la Piel de un Relámpago” en el 2001. Nuestra ciudad la “descubrió” por su participación en el programa radial "Reencuentro con Rondan Martínez" señalando en aquella oportunidad: “No lo conocí personalmente, aún no había nacido cuando el escribía “ARTIGAS COMPAÑERO” a orillas del océano de Rocha, con quién sabe que pluma teñida de vida y misterio, cobijada por no sé que luna. Y sin embargo lo conocí, lo conozco. Él me llegó a través de sus palabras vivas, con un latido mayúsculo de sangre y me invadió con sus letras, con su dolor con su Ser Artista con mayúsculas y me volvió su contemporánea. Existe una hermandad en la poesía, un lenguaje universal del artista y un diálogo  que trasciende  más allá de la muerte. Es evidente que Rondan Martínez fue un poeta dueño de una gran autenticidad que supo navegar entre arenas movedizas, invadido  por hondas tristezas y alegrías.”

Fue nuestro primer contacto con Laura. Vino luego la correspondencia y sus trabajos premiados en distintos certámenes literarios, confirmando que su presencia le estaba otorgando una nueva dimensión a la poesía de Cerro Largo. En su último libro EN LA PIEL DE UN RELÁMPAGO,  publicado recientemente  señala en su Introducción que "Peleo y pelearé por el derecho a amar. Pienso que está profundamente unido al derecho a la vida. Desde mi alma de mujer peleo doblemente. Desde mi piel de artista con determinación y fidelidad" Se advierte en algunos poemas que el dolor ha sido una de las fuentes que alimentaron su temática, reflejando sufrimiento y soledades como sucede en LA VIDA:

Esa larga soledad tan adusta y triste
esa grieta que invade y no descansa
ese desamor de muñecas muertas, desarmadas.
La vida
esa muerte de todo y para todos
la de todas las lenguas en la luna
mentira que se aman unos cuerpos
mentira que son más que dos murallas
pero si acariciamos el sueño de la noche
con los pies apurados, dos en cuatro
podríamos  descubrir un aire de palomas....

Pese a su juventud va creando un mundo poético con referencias locales y una ternura conmovedora para el enfoque aldeano: “Miro a través de la ventana / tiembla el que ha de leer mi corazón./ Todo destruido./Manos palabras, que buscan la sombra de otras manos / y no encuentran nada./ En la mesa del boliche / el evidente palabrerío, marea, aturde...” Esta es Laura Martínez Coronel que trabaja y escribe  “quemando las horas” en su Melo natal, para que podamos disfrutar de un manojo de poesías, inspiradas fundamentalmente en la frescura y la pureza de su juventud y con un valor poético que comienza a trascender frontera. Queremos finalmente destacar la sinceridad de esta poetiza cuándo nos señala en su última correspondencia que perdonara a su “vieja máquina de escribir, semidestruida, estoy lejos de la era tecnológica, no existe en mi vida la computadora, soy prehistórica a fuerza de las circunstancias.”

“SI NO ES PARA INNOVAR PARA QUÉ ESCRIBIR? (Laura Martínez Coronel)

Chuy, 07 de noviembre de 2002

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