|
Abandone la
“jungla” por algunas horas, olvide la línea divisoria, los gritos, las bocinas y
el trepidar de los automóviles que suelen elevar los decibeles, deje la radio y
la televisión con sus programas contagiantes y dirija sus pasos hacia los
encantos naturales del Cerro Picudo.
Una reserva forestal compuesta por árboles centenarios y una
vegetación donde se cruzan y entrelazan para formar un techo verde que en
algunos trechos dificulta el desplazamiento de las personas. El cuidado que
ejercen las autoridades del parque ha permitido mantener el ambiente natural con
sus características agrestes. Los turistas que visitan la zona internándose por
pequeños senderos o trillos que atraviesan el monte, pueden llegar a la parte
más alta del Cerro y disfrutar de una experiencia inolvidable.
 |
|
Es posible que el vértigo fronterizo nos
mantenga alejados de algunos lugares que pese a su proximidad no
contemplamos durante muchos años. Tal lo sucedido con el maravilloso
espectáculo que se puede observar desde la cima del Cerro Picudo a solamente
15 kilómetros de esta ciudad.
Resulta difícil describir lo que significa el
entorno del Cerro petrificado y en forma simultanea su abundante vegetación,
con su monte nativo, que representa en la actualidad uno de los mayores
atractivos del norte rochense. |
A pocos
kilómetros del histórico Fuerte se puede llegar cómodamente y sin mayores
esfuerzos en una caminata de 30 minutos y ascender luego superando las
dificultades naturales del monte. Considerado como un verdadero paraíso el Cerro
ofrece la posibilidad de observar un variado panorama que pasa por La Laguna
Merín, el arroyo San Miguel, la zona de San Luis, Chuy y la Fortaleza de Santa
Teresa. Una variada cantidad de aves realizan sus vuelos acrobáticos, mientras
otros animales observan con curiosidad la presencia de los turistas que visitan
la zona. Nada altera la rutina del lugar que pese a las dificultades está
preservado en forma responsable. Dejando de lado el comportamiento humano tan
difícil de controlar, lo que realmente se puede valorar en la cima del Cerro es
el silencio que reina permanentemente y solo alterado por el canto de los
pájaros. Para quienes viven soportando el ruido de la ciudad, nada mejor que una
visita al Cerro Picudo para disfrutar del silencio, observar los reflejos de sol
en el arroyo San Miguel o concentrarse en el rumor del monte nativo acariciado
por el viento.
El
trazado de la ruta 9, el curso zigzagueante del arroyo San Miguel y un panorama
indescriptible de la zona que rodea 18 de Julio, ganan una dimensión
extraordinaria desde los últimos metros del Cerro. Desde allí se puede
disfrutar de una visión privilegiada para identificar puntos conocidos que
visitamos diariamente y que desde las alturas ganan una perspectiva diferente.
Quienes frecuentan la zona han señalado que la puesta del sol ofrece un panorama
de belleza indescriptible donde predomina el silencio, quebrado en algunas
oportunidades por el canto de los pájaros. Queremos destacar además la
preocupación permanente de las autoridades para que la zona no entre en un
proceso de extinción y se logre una mayor integración en los planes de
conservación y preservación ambiental. Para ello se debería construir un parque
forestal que al margen de complementar las especies que existen en la
actualidad, pueda servir de refugio a diversas especies d la fauna y la flora
que todavía vienen escapando de la devastación del hombre. A solamente 13
kilómetros de la frontera se encuentra Cerro Picudo, ofreciendo una variada
vegetación donde se pueden destacar los higuerones, acacias, eucaliptus, ceibos,
mimbres, casuarinas, pinos, sauces, álamos, palmeras, coronillas, araucarias y
ombúes.
Una
flora indígena muy rica y variada que tuvo en Horacio Arredondo a uno de los
principales impulsores desde la dirección Nacional de los Parques. Al margen de
las bellezas naturales del Cerro se podrían realizar diversas actividades
recreativas para complementar el esfuerzo que viene realizando la Junta Local en
otros ámbitos de 18 de Julio. La formación vegetal que exhibe el Cerro está
considerada como una de las más importantes del departamento, ofreciendo un
potencial turístico, que bien explotado podría generar incalculables beneficios
para la zona. Pese al esfuerzo de las autoridades es evidente que muchas plantas
autóctonas pueden ir desapareciendo porque la gran mayoría de los visitantes
recogen plantas pequeñas en forma indiscriminada y algo similar sucede con
los animales.
También
debemos señalar que parte de la riqueza vegetal del norte rochense ha
desaparecido en los últimos años, revelando alguna irregularidad en la
preservación que se cumple en el área comprendida entre San Miguel, San Luis y
Cebollatí.
 |
|
No debemos olvidar que
diversas especies disfrutan del parque natural del Cerro, destacándose entre
otras los zorros, nutrias, mano-pelada. gato-montés, coatí, apereá,
mulitas, comadrejas, liebres, tucu-tucu, carpinchos, cerdos salvajes y
jabalíes.
Podemos destacar además que entre el Vigía y La Carbonera se
encuentra uno de los pocos rodeos descendientes directos del ganado criollo
introducido por los españoles, sin cruza con ninguna raza.
|
|
Ganado Cimarrón |
|
Chuy, 24 de noviembre de 2002 |