|
En los últimos
meses el fútbol uruguayo ha sufrido la perdida de varios integrantes del equipo
que se adjudicara el Campeonato del Mundo en 1950 organizado por Brasil. Pasaron
a la inmortalidad en el año que finaliza, Julio Pérez, Juan Alberto Schiaffino y
Juan Ramón Tejera. En esta nota evocativa queremos
detenernos en la figura de Julio Pérez por haber encerrado su carrera deportiva
defendiendo los colores del equipo de Santa Teresa y consagrándose campeón de la
Liga Regional de La Coronilla.
La
tarde de MARACANÁ los pocos habitantes de la frontera quedaron roncos al grito
de ¡URUGUAY CAMPEÓN! URUGUAY CAMPEÓN...! Pocos autos y algunas bicicletas
abrieron el camino para que una caravana multicolor recorriera las calles de
tierra hasta altas horas de la noche. Varias generaciones se mezclaron aquel 16
de julio de 1950 para festejar la última conquista del fútbol uruguayo en un
campeonato Mundial.
 |
Nada nos hacía pensar en aquella oportunidad
que 18 años más tarde, nos encontraríamos en el mismo escenario de los
festejos con uno de los principales protagonistas de esta consagración.
Julio Pérez había jugado su último partido de
fútbol defendiendo los colores del Club SANTA TERESA y consagrándose campeón
de la Liga Regional de La Coronilla.
|
|
1968 - Los árbitros Dalví
Correa y Paulino Gamón; Julio Pérez y el autor de la nota |
Ese día como en el 50 lo acompañaba Obdulio Varela el capitán de Maracaná, siendo recibidos calurosamente por
el público apostado de ambos lados de la avenida Internacional. Un
reducido grupo de deportistas integraban la “comitiva” que recorrió las calles
del pueblo para recibir el saludo agradecido de quienes habían integrado la
caravana de la victoria aquel domingo del 50.Fueron gritos, abrazos, admiración
y euforia delirante que se fijo para siempre en nuestras retinas. Habían pasado
muchos años y estábamos junto a estos auténticos campeones compartiendo un
asado en el domicilio del Dr. Fulvio Cabrera Ayala. El viejo grabador GELOSO
(comprado en Casa Avila) fue registrando durante varias horas un concierto de
voces inaudibles que solamente sirvieron para recuperar frases entrecortadas
sobre la gran hazaña de MARACANÁ. Sin embargo esta caravana de evocaciones ha
perdido a uno de sus protagonistas, al popular “PATA LOCA”, al hombre que junto
a Miguez, Ghiggia y Schiafino hicieron silenciar Maracaná. Y entre muchas cosas
que rodearon aquella patriada y que sigue siendo uno de los grandes milagros del
fútbol uruguayo, nos enteramos en aquella oportunidad que Julio Pérez estuvo
practicando de arquero, ante la eventualidad de que no se pudiera utilizar a
Maspoli o Aníbal Paz. Señalaba Julio Pérez que la presencia de Matucho Fígoli
fue fundamental para la delegación “siempre estaba dispuesto a colaborar con
todos, sin desatender su especialidad de masajista, preocupándose en forma
especial por la alimentación de los jugadores. Supervisaba los ingredientes
utilizados en la cocina, despertaba a los jugadores con el amargo pronto y bien
ensillado.”
Sobre
los compañeros no quiso destacar a ninguno, señalando solamente que el “Ñato”
Ghiggia, que comenzó “siendo uno más del plantel, se fue transformando en una
de las piezas claves del plantel. Fue además el único jugador que convirtió
goles en todos los partidos, menos a España. “Le preguntamos finalmente que
había pasado cuando termino el partido y nos dijo que se habían quedado “con
Obdulio en el medio del campo esperando el trofeo y como la cosa estaba
demorando nos dijo en tono amenazante “si este japonés no me entrega la copa
nos vamos y chau, no estamos aquí para esperar a nadie.” No sabemos si esta
conversación fue realmente así y si el Gran Capitán se iría de Maracaná sin la
Copa del Mundo. Sin embargo el relato de Julio Pérez nos hizo comprender mejor
el porqué de esa hazaña inigualable del fútbol uruguayo. Tampoco él quiso
esperar más y se fue en silencio como había vivido. Fue uno de los grandes de
los del fútbol uruguayo, que al margen de la garra, el coraje y la vergüenza
deportiva que siempre lo distinguió, supo ser un hombre bueno, generoso y
humilde por sobre todas las cosas.
Perdona
“Pata Loca” si al evocar tu ultimo partido en canchas rochenses...” se me pianta
un lagrimón.”
Chuy, 07 de diciembre de 2002 |