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La noche
fronteriza ha tenido varios cultores del canto popular, con figuras
prestigiosas que mantuvieron su vigencia durante muchos años. Por este
motivo recogemos el título de un programa radial que dirige Jorge
Izaguirre, para recordar algunos interpretes que pasaron por los
escenarios locales. Para que esto fuera posible existieron algunos
reductos donde se daban cita los artistas locales y algún forastero que
terminaba aquerenciado en el pago.
En apretada reseña
vamos a recordar el “OPEL” en la clásica esquina de la avenida
Internacional y Laguna de Los Patos, “EL PALENQUE” frente al estadio,
“PARRILLADA PAMPAS” frente al Baratillo, los salones del Club Social, el
cine de Lassa, Mi Casa y algunos boliches donde también solían recalar
los artistas. Estas peñas representaban un culto muy especial para
quienes se reunían a disfrutar del canto sin tener en cuenta el idioma
o la nacionalidad del vecino de “mesa”. Eran los puntos de encuentro y
lugares obligados que se transformaban en el palco de grandes
actuaciones para que la sociedad fronteriza pudiera disfrutar por
algunas horas de este esparcimiento. De aquella época va quedando
solamente el Club Social. Han desaparecido para siempre aquellos locales
con vida nocturna donde se daban cita todas las manifestaciones
artísticas, con la participación de los más talentosos exponentes de la
música popular.
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Restaurante "El
Palenque", Ruben Fosatti, C. Granizal, Nubel Pinto, J.Ferreira, Año 1974 |
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Cuántos
recuerdos y episodios inolvidables registrados en aquella época
(1960-1970) se perdieron en el tiempo para dar paso a otras
manifestaciones.
Décadas
de tertulias con temas musicales y poemas cargados de
sensibilidad y romanticismo, que en la gran mayoría ni siquiera
eran ensayados porque obedecían a los pedidos del público. |
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Era común
que los sábados estuvieran destinados al trasnoche, con ruedas de “tiro
largo” que se mantenían hasta la salida del sol. Sin embargo los tiempos
fueron cambiando y las peñas semanales comenzaron a espaciarse ante la
ausencia que “por razones particulares” le iban quitando la presencia de
algunos parroquianos. La agonía fue lenta pero inexorable, quitándole a
la ciudad la presencia de los artistas, pero fundamentalmente la
oportunidad de que su gente pudiera dialogar.
Eran
reuniones informales y encuentros fortuitos que marcaron una época de
bonanza y felicidad que parecía eterna. Fue también una época rica y
fecunda en materia cultural, con exposiciones artísticas, festivales
folklóricos y eventos de otra naturaleza que ponían de manifiesto el
apoyo masivo de la población. Existía un ambiente fermental impulsado
entre muchos por Jesús Perdomo, Wilkins Machado, Rondan Martínez, Jorge
Calvette, el “Pocho” Techera y algunos jóvenes que buscaban su espacio
como el “Pico” Decuadra, Alcides Romero, Rúl Antunez, Duverli
Rodríguez, Dany Acosta y el “Bico”Decuadra.
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Es justo
señalar además el apoyo que brindaba la población, los centros
de enseñanza y algunos organismos estatales. Noches inolvidables
y mucha gente que se anticipaba al espectáculo para asegurar
espacio.
Rumor de multitudes que se transformaba en respetuoso
silencio cuando los artitas subían al escenario.
Era música
popular en vivo, una manifestación cultural que todos apoyaban.
Grandes interpretes que también cantaban a “pedido” algunos
temas que salían a la calle, pero que también quedaban en el
corazón. Entre muchos Edison Serrón, Núbel Pintos, Bolívar
Rodríguez, Roberto Rosas, Los Orejanos, Dany Acosta, Nelsi
Ventura, Pedro Díaz (el Cordobés) “Sandro” y Rafael Rodríguez,
Dante Fernández y Edison Almada. |
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Noches de Fogón
año 1964 Edison Almada, Everton Méndez y Lucio Ferreira |
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Hoy todo
ha pasado. Nadie sale ni siquiera a conversar con los amigos o disfrutar de
unas copas estirando la noche. Todo se pide por teléfono. Todo es a
domicilio. El súper nos acerca el pedido de la misma forma que nos llega la
garrafa de gas, la pizza calabreza o los chivitos
al plato y en algunas oportunidades conversamos con una
contestadora electrónica, que comienza por amenazarnos
diciéndonos que “disponemos de 30 segundos para dejar el
mensaje.” Han quedado en el mejor recuerdo de aquellos años las
tertulias culturales donde terminaba participando el público,
cantando, recitando o simplemente escuchando sus temas
preferidos.
Chuy,
17 de julio de 2002 |