|
RESPUESTA A
LA PEÑA DE TREVELÍN – CHUBUT
SR.
PRESIDENTE DE LA PEÑA GARDELIANA DE TREVELÍN – CHUBUT,
DON GREGORIO
FONTANA.
Señor
Presidente y Contertulios de la Peña:
-I-
CUESTIÓN
PREVIA
Acuso
recibo de vuestra comunicación en la que se manifiesta interés por
oir “la otra campana”, en punto referente a la nacionalidad de
Carlos Gardel.
Declaro
formalmente mi sorpresa pues, en el acto de requerir una opinión,
se agrede genéricamente a quienes sostienen que el gran artista
rioplatense nació en Tacuarembó (Uruguay). Y entre ellos me
encuentro.
No otra
cosa es repetir la calificación, hecha por un colaborador de ese
círculo, que ha sostenido que se aprovecha el medio de Internet
para reiterar una “mentira …, nacida en el silencio de noches a
pura caña de ANCAP”.
Si al
tentar contactos Uds. reproducen expresiones descomedidas, del
calibre de la citada, causan la impresión que con dicterios se
pueda zanjar una controversia, descartando de plano a quienes Uds.
manifiestan querer tener como interlocutores.
¿Tan poco
convencidos están los panegiristas de la tesis del Gardel francés,
al punto de no poder evitar mostrarse irritados u ofendidos con
quienes discrepamos con la “historia oficial”, puesta en severa
tela de juicio desde hace ya unos cuantos años?
II
ACEPTACIÓN DE
LA CONTROVERSIA
Cuando un
asunto es controversial lo conveniente es examinar los argumentos
propios y ajenos, lo más desapasionadamente posible.
Debemos
saber que la historia no es lineal y que la realidad debe
aceptarse tal como es, con sus luces y sus sombras.
Las
circunstancias que acompañaron la gestación, infancia y
adolescencia de nuestro ídolo común en nada desmerecen su imagen
personal y artística y, por el contrario, realzan la fortaleza de
su notable personalidad.
Si Carlos
Gardel no fue argentino y su nacimiento tuvo lugar en Tacuarembó
(Uruguay) y no en Toulouse (Francia), es para preguntarse: ¿qué
genera la incomodidad de algunos argentinos, especialmente
vinculados a medios de prensa y emisoras bonaerenses?
¿Cómo
explicar el escozor transmitido, que alguna interrogante ha
merecido en la asistencia a la Peña Gardeliana de Trevelín, en el
hermano Chubut?
¿Acaso
por un frustrado sentimiento nacionalista, que hace a una
primitiva óptica porteña de rivalidad con lo oriental, superada en
términos civilizatorios?
Más
seguramente, cabe pensar que se debe a la caída de un mito que,
aceptado como verdad en los medios porteños, ha ido mostrando
enormes grietas.
En
efecto, aquella “historia oficial” se pobló de interrogantes.
Estas generaron respuestas racionales que se sumaron a elementos
testimoniales, ofrecidos por modernas investigaciones. De ellas
han participado y participan argentinos y uruguayos que han
trabajado con rigurosidad, alejados de cualquier manifestación
chauvinista.
III
GARDEL,
REPRESENTANTE DE LA IDENTIDAD SUREÑA
Ante
todo, Gardel no es un francés. Es un representante genuino de la
identidad sureña y latinoamericana, particularmente de la que se
sustancia en Argentina y Uruguay.
Como
pocos, él encarna la sensibilidad de un tiempo nuestro, compartido
en una geografía y en circunstancias vitales en que lo común va
más allá de lo distinto, sin someterse a los límites políticos de
nuestros Estados.
Tengo la
certeza que los chubuenses, como argentinos, y los mercedarios o
rochanos de Uruguay, nos encontramos en él porque el cantor
trasunta vivencias de culturas afines. Desde luego, no somos
iguales.
Asimismo.
Claro es que Uds. y nosotros distamos de ser franceses, sin
perjuicio de reconocer las influencias que esa nación ha ejercido,
particularmente en el Río de la Plata, en determinadas épocas.
Gardel no
respira en francés, ni lo galo lo coloniza. ¿Hay que demostrarlo,
acaso?
IV
EXAMINAR A
LOS INVESTIGADORES CONTEMPORÁNEOS
Existe un
abundante repertorio de estudios contemporáneos, realizados por
investigadores de Uruguay y Argentina que han liquidado -entre
otras- la postura del Sr. Juan Carlos Esteban, citado en vuestra
comunicación.
Será
fácil acceder a ellos. No procede, por tanto, recordar nombres y
argumentos.
Si la
Peña tuviera integrado algún grupo de estudio me agradaría conocer
su trabajo y, de ser posible, difundirlo en nuestros ámbitos
gardelianos.
Me es
grato saludar al Sr. Presidente y demás miembros de ese encuentro
de cultores del gardelismo. Ninguna diferencia de enfoque ha de
ser tan importante como para privarme de este placer de hermano
latinoamericano. |