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“RIMA”, LA MÉTRICA DE
UN INVERSOR
En el primer contacto que el presidente Jorge Batlle sostuviera
con su homónimo de Brasil, Luis Ignacio Lula Da Silva, obtuvo el
compromiso del mandatario brasileño de facilitar un préstamo de
inversión, del orden de los 50 millones de dólares, con que la
empresa RIMA, de Minas Gerais, instalaría una planta industrial en
Uruguay.
A las preguntas de ¿dónde y cómo? el Departamento de Soriano
apareció como el punto más favorable para el emprendimiento. Su
territorio cuenta con la generadora eléctrica del Palmar, que en
forma directa podría suministrar la energía para procesar el
silicio, que es la especialidad de la factoría, primera
exportadora de su país y cuarta en el mundo.
Soriano dispone, por lo demás, de materia prima para la
producción, abundantes bosques para suministrar carbón y mano de
obra, con apreciable experiencia.
El silicio es un codiciado producto. Se emplea para el aluminio de
automóviles, la arquitectura civil, la industria textil. Es
necesario en semiconductores, teniendo, además, aplicaciones en
medicina y cosmética. La exportación de RIMA se dirige a Europa,
Asia, Estados Unidos. También lo comercia en América Latina.
Los meses transcurridos pusieron en evidencia las dificultades
para contestar
aquella doble pregunta, trasuntando de fondo un juego de
influencias y presiones.
No sólo de gobernantes uruguayos a los directivos brasileños, sino
de estos sobre distintas autoridades municipales -interesadas en
la radicación del establecimiento- y el directorio de UTE.
Los esfuerzos del Intendente de Soriano, Gustavo Lapaz (PN,
independiente) y de los diputados locales Roque Arregui (FA-90) y
Walter Vener (PC-Foro) y, en cierto modo, del Arq. Centurión, jefe
comunal de Río Negro (PC-15), tropezaron con la barrera
interpuesta por el Presidente Jorge Batlle y el ex Luis Alberto
Lacalle y un conjunto de diputados -de todos los partidos- que por
razones diversas apoyaron la demanda del Intendente Vidalín (PN-herrerista),
para situar en Durazno la procesadora del cuarzo.
En algún momento se insinuó en medios de Rocha y,
particularmente, del Chuy, que otra opción para la radicación
podría estar en esta zona. La verdad es que tal propuesta no
existió. Nadie la sostuvo.
Así las cosas, la decepción en el litoral es muy grande. Se estima
que, entre empleos directos e indirectos, la posibilidad perdida
alcanza a las mil plazas. De cualquier modo, serán eventualmente
otros compatriotas quienes los usufructúen.
Pero, si alguien pensó que RIMA es una benefactora fácil, no se
equivoque.
El Ing. Ricardo Vizintín, que la preside, ha movido las piezas de
modo de obtener de los municipios postulantes ventajas máximas.
Durazno se las dio.
Ahora su frente de batalla está en la Administración Nacional de
las Usinas y Trasmisiones Eléctricas (UTE). Esta no puede ser
indiferente a la posibilidad de contar con un gran consumidor,
aunque no debería otorgar facilidades por debajo de sus costos,
contratando con precios de alto riesgo.
El inversor busca un kilovatio barato, con un valor estable o
fijo, por un plazo de 8 años y una exoneración del “peaje
eléctrico”, para empezar...
Sólo que bajo sus condiciones podría resultar que seamos todos los
sostenedores de UTE quienes subsidiemos a RIMA, ante las
variaciones del valor del dólar.
El inversor juega su partido y va a más. Recordando el gracejo
popular, el diario “ACCIÓN”, de Mercedes, ha dicho que estos
señores “quieren la chancha y los cuatros reales”.
Podemos visualizar que esta “rima” es, al menos, imperfecta o
asonante, si apelamos a una de las formas existentes en nuestro
idioma. Y no se estaría ajustando a la nueva métrica que precisa
el MERCOSUR. |