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Los sucesos más relevantes de la región fronteriza, desde la óptica del interés público.

POLÍTICAS BINACIONALES

   En pocos días hemos de vivir en la región atlántica un hecho relevante. Acaecerá en el municipio de Santa Vitória de Palmar pero, por extensión natural, alcanzará a las comunas de Chuí, Río Grande, Pelotas, Rocha, Treinta y Tres y Cerro Largo, para citar lo más inmediato. Se trata del arribo para las ceremonias de la cosecha del arroz de los Presidentes Lula y Batlle, de Brasil y Uruguay, respectivamente.

   Para los habitantes meridionales de la federación brasileña tiene inocultable importancia la visita del primer mandatario. El Estado de Río Grande del Sur es uno de los perfiles del Brasil productivo y moderno y el Municipio sureño de Santa Vitória do Palmar una tierra generosa, con cuantiosas posibilidades, con hombres de empuje que dirigen sus empeños a crear una zona dinámica, asociando producciones y servicios.

   Uruguay, por facilidades de su frontera con Brasil y por los amistosos históricos vínculos de su gente, especialmente con los “gaúchos”, levanta sus perspectivas comerciales en función de suministros diversos que puede ofrecer al Estado hermano.

   El arroz constituye hoy un puente seguro para negocios mutuamente convenientes, potenciadores de entendimientos en sectores variados -caso visible del lácteo-, lo que debe llevar a incentivar más negocios y proyectos  compartidos.

   El momento es adecuado para que los múltiples actores hagamos una reflexión profunda sobre la importancia  de estos relacionamientos, volcando iniciativas mutuamente trabajadas y beneficiosas para los dos países.

   Nuestras relaciones internacionales -las de nuestros Estados- han tenido mucho de “progreso manuscrito”, de “apretón de manos”, que luego, en la práctica, hace que el burocratismo -con su universal cuota de indolencia- reduzca a meros episodios de  cordialidad circunstancial.

   Una política internacional activa debe pasar por un estrechamiento vigoroso de las relaciones binacionales, por el fortalecimiento de los canales normales por los que discurre la vida misma. Esto pasa directamente por la política y la diplomacia, por el comercio -ese nutriente formidable-, por los vínculos multiplicadores de la educación y la cultura y hasta por las formas mismas del trato y las reciprocidades en la gestión de los negocios públicos de las comunas fronterizas, sin olvidar la jerarquización de los vínculos  de esos actores con los miembros de la sociedad civil.

   El arroz, el emblemático cereal que levanta su espiga en nuestras tierras y es alzado por abnegadas manos, quiere ser para los presidentes de dos países amigos, un nuevo puente para la esperanza. Aquella de la que brasileños y uruguayos no abdicamos cuando pensamos y actuamos en términos de progreso, solidaridad y bienestar colectivo.

  Bienvenidas sean pues, las políticas binacionales que contribuyan a gestar el futuro. Ese que anhelamos desde hace tanto tiempo y que bien puede comenzar con los entendimientos de hoy y la armonización de un gran encuentro que refleje  las expectativas socio-laborales e intereses de quienes apuestan al crecimiento de la producción y los servicios genuinos (no especulativos).

Walter Celina - 09 de febrero de 2004  waltercelina@hotmail.com


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