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EL
TANGO RECONOCIDO COMO PATRIMONIO CULTURAL UNIVERSAL
La noticia no
tomó los grandes espacios de la información, seguramente porque
los hechos de la cultura no son redituables en la escala de
valores de determinados multimedios, ni apuntan a las estrategias
de la libertad, precisamente de aquellas que son realizadoras de
los individuos y las sociedades.
No obstante, la
relevancia del hecho es inocultable. Se trata del reconocimiento
que la UNESCO (la organización de Naciones Unidas para la
educación, la ciencia y la cultura) ha realizado de la colección
discográfica gardeliana del uruguayo Horacio Loriente.
Ella atesora la
voz de oro de Carlos Gardel, el cantante de mayores quilates en la
historia de la lengua de Cervantes. Y, a la vez, exhibe el curso
impetuoso del tango-canción rioplatense, desde su mocedad a la
cima. Allí está escrita y cantada, conjugada como verbo y
redondeada como música, la expresión honda del ser rioplatense. En
esta veta están inscritas señales imperecederas de nuestra
identidad.
Un Comité
Consultivo Internacional, integrado por 14 especialistas, reunido
en Ganz -la famosa ciudad astillera polaca-, valoró antecedentes y
bienes múltiples (más de 23), señalando el acervo del Sr. Loriente
entre las 91 piezas que hoy están declaradas patrimonio documental
de la humanidad.
En el
impresionante catálogo de reliquias -de variado género- con que el
hombre ha ido elaborando lo mejor de su perfil a través de los
tiempos, están la celebérrima Declaración Universal de los
Derechos del Hombre y del Ciudadano, prohijada por la Revolución
Francesa de 1789; escritos del gran escritor alemán Goethe; la
partitura de la IX Sinfonía de Beethoven; registros sobre América
Indígena de la Congregación Jesuítica; el negativo del memorable
filme de Buñuel “Los Olvidados” y ejemplares tan celebérrimos,
como únicos.
Del brazo con
estos bienes, constituidos en testimonio vivo de la marcha de la
humanidad, están 800 discos de pasta grabados por Carlos Gardel,
con sus respectivas cubiertas originales. El primero de ellos fue
adquirido por Loriente en 1937.
La sostenida
perseverancia de este coleccionista da por resultado un fruto
magnífico que, por supuesto, podrá sorprender a los distraídos,
como a los no persuadidos de la originalidad e importancia
creativa de la música platense denominada tango.
Don Horacio
Loriente es una venerable figura, apreciada en los ámbitos
tangueros. Nació en Montevideo en 1916, donde vive y trabaja con
entusiasmo. Sus notas periodísticas están recogidas en los diarios
“El Día”, “La Mañana”, “El País” y publicaciones diversas. Formó
parte del Club de la Guardia Nueva e integra la Academia del Tango
de Uruguay. Es socio honorario de la Agrupación de Amigos del
Tango de La Plata y miembro de la Academia del Tango de la
República Argentina. En su calidad de historiador dicta
conferencias como especialista de nuestra música. Una de sus obras
es “Perfiles biográficos – Ochenta notas de tango”, la que
contiene reseñas de intérpretes del género.
El acontecimiento
supone, en principio, dos cosas: la ascensión a escala planetaria
de Carlos Gardel y la consagración del tango-canción como una
música jerarquizada, descollante entre las creadas por los
pueblos.
Tiene el valor de
lo auténticamente nuestro y la consagración que en su modernidad
la eleva, sin fronteras, a un sitial de privilegio.
De seguro, que es
en su sobria belleza donde radica su misma gloria.
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