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Los sucesos más relevantes de la región fronteriza, desde la óptica del interés público.

JUEGOS DE AZAR

ZORROS EN LOS GALLINEROS

  Si nos atenemos a los antecedentes históricos podría recordarse que las loterías perdieron popularidad a lo largo del siglo XIX debido a los fraudes habituales que cometían  los dueños de las casas de juego, por lo que fueron prohibidas en un sinnúmero de lugares. Asimismo, se descartaba la explotación por el Estado.

   En el siglo XX reaparecieron con la finalidad de recaudar fondos para fines humanitarios, constituyendo una importante fuente de ingresos en varios países. Cabe destacar, no obstante, que los juegos de azar estuvieron sujetos a prohibiciones y limitaciones severas en casi todo el mundo.

   En nuestro medio, la oficialización del juego de quinielas desbarató las apuestas clandestinas y a toda una grey de timadores que apuntalaban las redes. La antigua lotería del Hospital Maciel fue una expresión de un juego con un fin público, en que el apostador pudo gozar de seguridad.

   Se ha sostenido que una garantía importante -aunque no total- es que los intermediarios privados del juego, se trate de agentes, subagentes y corredores, accedan a sus utilidades desde el otro lado de la baranda, sin tomar contacto con los bolilleros.

   Nuevas modalidades de estos juegos se van abriendo en abanico, desplazando -en volúmenes de apuestas- a la quiniela tradicional y a la antigua lotería.

   Sin entrar en las teorías del juego y en la probabilística, en la quiniela el que apuesta cifra su expectativa en 1 número, contra los 99 restantes. El acierto en la lotería se da sólo con 1 número compitiendo con 19.999, que pueden ser más. Cifra abrumadora, por cierto. El desaliento del jugador se evita con un pequeño régimen de “aproximaciones”, que concede la chance de resarcirse del costo del billete  (quinto, décimo, vigésimo o entero).

   En el llamado “5 de oro” quien quiera tentar la suerte deberá sortear 8.568 desventajas, según hace pocos días anotó un programa  de investigación televisivo.

   Pese a los inconvenientes a sortear, el club de apostadores avanza. La “cultura del juego” progresa en proporción directa al desmejoramiento de las condiciones socio-económicas y a la caída de los estándares educativos. Unas 33 salas de Casinos del Uruguay recaudaron 50 millones de dólares el pasado año. Pero, en lo que fueron los 4 primeros meses del actual, ya se llevaban 21 millones. El casino del “Hotel Conrad” -que corre con el privilegio de embolsar todo para sí- alcanzó, el pasado año, 631 millones de dólares. Pero ahora, en los 4 meses iniciales del 2004, va sumando la friolera de 343 millones, por supuesto, de dólares.

   Pero un signo, casi fatídico, parece aletear sobre los adalides de las nuevas formas de juego.

   En Uruguay se ha sabido que un sistema de apuestas telefónicas -atendido por el ex-consorte de la vedette y animadora de televisión Susana Giménez y un abogado (con cargo de “intendente municipal” durante la dictadura)-, defraudó a la Dirección General Impositiva en varios millones de pesos.

   La Caja Económica Federal de Brasil (organismo financiero y de contralor) y el Estado de Río Grande llevan adelante investigaciones sobre el “Toto bola”, una especie de “5 de oro”. El  argentino  Carlos  Zicavo,   ex-socio del permisario del juego, denunció que las aparentemente impolutas máquinas que extraen las bolillas trabajan con códigos de barra impresos, lo que permite que sólo aparezcan aquellos números que desean los promotores. Existen, en opinión del Procurador de la República, 13 irregularidades, concurrentes a la manipulación de los resultados.

   Y vale prestar atención: Una de ellas tiene que ver con la acumulación de los premios principales, lo que despierta la expectativa de millares y millares de personas, generando la banca fabulosas ganancias con cada aplazamiento del ganador.

   Menuda dificultad habrían tenido los arúspices romanos, los numerólogos  de todas las épocas y, aún el gran maestro Sigmund Freud -autor de “La interpretación de los sueños”-, si hubieran  tenido que llevar adelante sus labores tropezando con estos modernos defraudadores.

Walter Celina - 21 de mayo de 2004  waltercelina@hotmail.com


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